Por Agroempresario.com
Alma Minera, un innovador proyecto vitivinícola, surgió hace 20 años en el Valle de Calamuchita, a 30 kilómetros de Río de los Sauces. La iniciativa es una extensión de una empresa de extracción de fluorita y serpentinita, con más de 50 años de experiencia en el sector. Con el ingreso de nuevas generaciones, la empresa decidió darle un valor agregado a los escombros graníticos resultantes de la extracción de fluorita, creando un viñedo único en el mundo por su contenido mineral.

Gonzalo Martínez, ingeniero agrónomo y parte de la tercera generación de la familia, lideró la creación de un suelo especial para la vid. Tras estudiar las características agronómicas del lugar, como la amplitud térmica, la insolación y la altura sobre el nivel del mar, concluyó que era propicio para el cultivo de la vid. El principal desafío fue el exceso de precipitaciones, resuelto mediante la creación de un suelo que permite el drenaje adecuado.
La implementación del proyecto requirió 15 años y el movimiento de más de 3 millones de toneladas de piedras para formar una terraza de 3 hectáreas. Durante la planificación, se realizaron estudios específicos de terreno y relieve para identificar el lugar adecuado, sin interferir con cursos de agua permanentes o transitorios. Gonzalo Martínez, junto con el ingeniero agrónomo Pablo Heredia, seleccionaron 8 variedades de vid para evaluar su adaptación en este suelo único.

El viñedo produce actualmente Malbec, Tannat, Cabernet Franc, Tempranillo, Ancellota, Sauvignon Blanc y Chardonnay, con una producción anual de 12,000 botellas y una meta de alcanzar las 30,000. El proceso de vinificación se realiza en el mismo establecimiento, con la participación de mineros capacitados para las tareas vitivinícolas. La empresa también se ha enfocado en la sostenibilidad, utilizando energía renovable y creando un circuito cerrado de agua para su reutilización en el proceso industrial.
Alma Minera ha generado empleo tanto directo como indirecto, involucrando a la comunidad local en el proyecto. La mayoría de los colaboradores provienen de un pueblo cercano con 1,200 habitantes, lo que ha permitido un crecimiento conjunto y la sinergia entre la actividad minera y vitivinícola.
La empresa planea expandir su presencia en el mercado local y ha comenzado a desarrollar una experiencia de enoturismo, combinando visitas a la bodega y el viñedo con charlas sobre vinos y minería. Este enfoque busca educar y concientizar sobre la importancia de la minería en nuestras vidas, desafiando ideas preconcebidas y promoviendo un desarrollo social sustentable.

La familia Martínez se enorgullece de su proyecto, que honra las raíces mineras de la familia y demuestra que desde la minería se puede construir vida y generar ámbitos amigables con el ambiente. Alma Minera continúa creciendo con el apoyo de Fluorita Córdoba y tiene como objetivo futuro ofrecer una experiencia turística completa, incluyendo alojamiento y actividades relacionadas con la naturaleza.
Alma Minera aún no es económicamente autosuficiente, pero con el constante apoyo y la innovación en sus procesos, la familia confía en que seguirá creciendo y contribuyendo al desarrollo sostenible de la región.