Por Agroempresario.com
La producción de tomates en la región de Goya, provincia de Corrientes, atraviesa una crisis sin precedentes. Los productores reciben entre $3.000 y $5.000 por cajón de 20 kilos, una cifra muy por debajo del costo de producción, que alcanza aproximadamente los $15.000 por cajón. Frente a esta situación, muchos horticultores analizan regalar la cosecha para evitar su desperdicio, mientras otros temen abandonar la actividad que heredaron de sus familias.
La crisis se evidencia con cajones de tomates tirados al costado de los caminos o acumulados en chacras sin destino comercial. Miguel Tomasella, referente del sector, relató que recientemente tuvo que desechar 60 cajas y que podría repetir la acción en los próximos días. “Nos ofrecen $3.000 por cajón, cuando para cubrir gastos necesitamos $15.000. El ánimo está por el piso. No sé si seguiré cosechando”, explicó.
La caída de los precios se debe, según los intermediarios, a que se trata de un producto muy maduro y a la sobreoferta en el mercado interno. Esta combinación hace que los valores bajen, dejando al productor en una situación límite, con riesgo de pérdidas económicas significativas.

Para minimizar la pérdida de productos, algunos productores optan por organizar repartos gratuitos, una práctica que ya se ha realizado en años anteriores en la rotonda de acceso a Goya. Esta estrategia busca dar un destino solidario a los tomates que el mercado descarta, al tiempo que evita el desperdicio masivo de alimentos.
Sin embargo, estas medidas no solucionan el problema de fondo. La falta de rentabilidad empuja a muchos a replantear la continuidad de la actividad, con la posibilidad de reducir superficies sembradas en campañas futuras. “Si no trabajamos, no tendrán más para vender. Va a faltar tomate y el kilo va a subir fuertemente. Es todo un drama”, advirtió Tomasella.
El fenómeno no se limita solo a los tomates. Productores de zapallitos troncos y otras hortalizas también se vieron obligados a eliminar parte de su cosecha, reflejando una crisis generalizada en la horticultura de Corrientes. La combinación de altos costos, precios bajos y la volatilidad del mercado afecta la sostenibilidad de los emprendimientos familiares y pone en riesgo la continuidad de la actividad agrícola local.

Con la vista puesta en futuras campañas, los horticultores planean reducir la superficie destinada a tomates y ajustar la oferta a la demanda real. La medida busca equilibrar la producción con los precios del mercado y evitar que la sobreoferta siga presionando a la baja los valores, generando nuevamente pérdidas económicas y desperdicio de alimentos.
El panorama plantea una paradoja preocupante: mientras miles de kilos de tomate se desperdician por falta de precio justo, los consumidores podrían enfrentar precios más altos en el futuro, debido a la menor disponibilidad del producto. La situación resalta la vulnerabilidad de la cadena hortícola y la necesidad de políticas que protejan a los productores y garanticen la sostenibilidad del sector.