El agro argentino puede convertirse en uno de los principales espacios para desarrollar tecnología y crear empresas con alcance global. Esa es la mirada que compartió el emprendedor tecnológico Mateo Salvatto durante su participación en AgTech Week, donde planteó que la enorme cantidad de actores y procesos que integran la cadena agroindustrial abre oportunidades para programadores, ingenieros, científicos y emprendedores.
Según informó Forbes, Salvatto sostuvo que Argentina cuenta con una combinación poco frecuente de talento tecnológico, conocimiento científico y experiencia productiva, aunque todavía existe una oportunidad pendiente: conectar esas capacidades con los problemas concretos que enfrenta el campo.
Para el emprendedor, el potencial no está solamente en digitalizar una actividad tradicional. La verdadera oportunidad aparece al observar toda la cadena que comienza con la producción y termina en el consumidor. En ese recorrido intervienen productores, proveedores, transportistas, laboratorios, industrias y distribuidores, entre muchos otros actores.
“El agro es una de las cadenas de valor más grandes que hay, por la cantidad de actores involucrados y la cantidad de situaciones que hay en el medio hasta que un producto llega a ser un producto final”, explicó Salvatto, según informó Forbes.

Esa complejidad puede transformarse en una ventaja para el desarrollo de nuevas soluciones. Cada etapa de la cadena presenta desafíos vinculados con información, logística, productividad, comercialización y toma de decisiones, campos donde la tecnología puede generar mejoras.
“Lo que te da son miles de oportunidades para aplicar innovación y tecnología”, sostuvo el emprendedor durante su exposición.
La mirada también amplía el perfil de quienes pueden participar del ecosistema AgTech. El desarrollo tecnológico aplicado al agro no depende exclusivamente de especialistas del sector. Programadores, diseñadores, ingenieros, científicos y expertos en datos pueden encontrar en el campo un espacio para desarrollar productos y servicios con problemas concretos por resolver.
Argentina, además, tiene una ventaja adicional: puede utilizar su propio sistema productivo como laboratorio para probar soluciones antes de llevarlas a otros mercados. La posibilidad de combinar conocimiento tecnológico con experiencia agroindustrial permitiría desarrollar herramientas pensadas desde el inicio para competir internacionalmente.
“La gente se tiene que ir convencida de que desde acá se puede hacer innovación para el mundo, para mejorar nuestras condiciones, para agregar valor y para exportarle al mundo nuestra tecnología”, afirmó Salvatto.
El desafío, sin embargo, no pasa solamente por contar con talento. Para que una idea tecnológica se transforme en una empresa, también resulta necesario que exista conexión entre startups, productores, empresas, universidades e inversores.
Los productores pueden aportar conocimiento sobre las necesidades reales del campo, mientras que las empresas tecnológicas pueden transformar esos problemas en productos y servicios. Las universidades y los centros de investigación, por su parte, pueden contribuir con conocimiento científico y formación.
En ese esquema, la capacitación mantiene un papel central. Salvatto destacó el valor de la programación como herramienta para desarrollar capacidades y también defendió el rol de la universidad como espacio para incorporar criterio, trabajar con otras disciplinas y abordar problemas complejos.
“La programación te da mucho”, señaló el emprendedor, al tiempo que remarcó la importancia de una formación que permita comprender problemas que no aparecen previamente ordenados.
El objetivo final es que el talento argentino pueda convertirse en valor exportable. En lugar de limitarse a vender productos agroindustriales al mundo, el país tiene la posibilidad de desarrollar tecnologías vinculadas con esa producción y ofrecerlas también a otros mercados.

“Tenemos que tomar la decisión. Por eso es muy bueno este evento: que como industria se priorice y se piense en un camino, un norte, un faro hacia esa idea”, planteó Salvatto.
La oportunidad que identifica el emprendedor combina dos fortalezas argentinas: una industria agropecuaria de gran escala y una comunidad tecnológica con capacidad para desarrollar soluciones. La clave está en lograr que ambas trabajen de manera más integrada.
“Desde Argentina, con esfuerzo, con ganas y con garra, se puede hacer cualquier cosa”, afirmó Salvatto. En el caso del agro, esa posibilidad tiene una base concreta: problemas reales, conocimiento productivo y talento tecnológico.
Según informó Forbes, el desafío consiste ahora en transformar esa combinación en proyectos capaces de generar empresas, agregar valor y llevar tecnología argentina al mundo.