Leonardo Díaz, un emprendedor de Córdoba de 30 años, logró que sus mates personalizados formen parte del ritual diario de la selección argentina de fútbol, acompañando a jugadores en las concentraciones rumbo al Mundial 2026, gracias a su marca @lamatienda.ok y a vínculos construidos en el ambiente futbolero.
El caso de Díaz resume cómo un emprendimiento artesanal puede escalar hasta el máximo nivel del deporte. Sus productos, mates personalizados hechos en Córdoba, hoy están en manos de futbolistas como Julián Álvarez, Nahuel Molina, Thiago Almada y otros integrantes del plantel argentino.
El mate ocupa un lugar central en la cultura del fútbol argentino. Es parte de los rituales, de la convivencia en concentraciones y de la identidad del grupo. En ese contexto, la llegada de un producto artesanal al entorno de la selección no es un dato menor: implica ingresar en la intimidad del equipo campeón del mundo.
Antes de convertirse en proveedor de los jugadores, Díaz tuvo un recorrido ligado al deporte. Jugó en divisiones inferiores de Newell’s Old Boys y Instituto Atlético Central Córdoba. Esa experiencia le permitió generar contactos clave para iniciar su camino como emprendedor.

El primer salto importante llegó con Maxi Rodríguez. A través de un vínculo personal, Díaz viajó a Rosario para entregarle un mate. Ese gesto marcó el inicio de una red que luego se expandió dentro del mundo del fútbol profesional.
Con el tiempo, los contactos se multiplicaron. La conexión con Paulo Dybala surgió por amistades en común vinculadas a Instituto. En el caso de Julián Álvarez, el acercamiento fue indirecto: el peluquero del delantero en Europa funcionó como nexo. Así, de manera progresiva, los productos comenzaron a circular entre figuras de la selección.
“Una cosa fue llevando a la otra y los jugadores empezaron a descubrir los mates que hacemos”, explicó Díaz sobre el crecimiento de su marca, que combina artesanía, personalización y vínculos personales.
El diferencial del emprendimiento está en la personalización. Cada mate puede adaptarse con detalles específicos, diseños vinculados a clubes o elementos identitarios de cada jugador. Esa propuesta permitió posicionarse en un nicho donde el producto no es solo funcional, sino también simbólico.
A pesar de haber llegado a figuras de elite, el proyecto mantiene una lógica accesible. Los precios de los mates varían según el nivel de personalización, con opciones que van desde los 30 mil hasta los 300 mil pesos. Esto le permite abarcar distintos públicos sin perder identidad.

El catálogo también incluye diseños asociados a clubes como Club Atlético Belgrano, Instituto Atlético Central Córdoba y Club Atlético Talleres, reforzando el vínculo con Córdoba y con la cultura futbolera local.
El crecimiento del emprendimiento se explica por una combinación clara: calidad artesanal, identidad cultural y networking dentro del fútbol. En un mercado competitivo, Díaz logró diferenciarse al convertir un objeto cotidiano en una pieza con valor emocional.
El impacto también es simbólico. Que un producto hecho en Córdoba forme parte del día a día de la selección argentina refuerza la idea de que los emprendimientos locales pueden alcanzar visibilidad global.
Díaz lo resume con una mezcla de orgullo y ambición. Sueña con que sus mates lleguen aún más lejos dentro del plantel. “Alguna vez llegaremos a Messi ja ja”, dice, dejando en claro que el objetivo final todavía está en construcción.