La transformación digital avanza sobre uno de los sectores estratégicos de la economía argentina. Empresas energéticas y organismos públicos comenzaron a incorporar sistemas de información geográfica (GIS) combinados con inteligencia artificial para gestionar infraestructura crítica, monitorear redes y optimizar operaciones complejas como las que se desarrollan en Vaca Muerta. El cambio quedó expuesto durante la Conferencia de Usuarios Aeroterra 2026 (CUA 26), realizada recientemente en el Sheraton de Buenos Aires, donde referentes del sector presentaron aplicaciones concretas de estas tecnologías y mostraron cómo ya modifican procesos operativos clave.
El encuentro reunió a más de mil asistentes y cerca de 150 expositores de sectores públicos y privados vinculados a la tecnología geoespacial, energía y recursos naturales. La convocatoria reflejó un fenómeno que ya dejó de pertenecer al terreno experimental: herramientas que hasta hace pocos años requerían procesos manuales, análisis extensos y equipos especializados hoy pueden automatizarse y ejecutarse en tiempo real.
La incorporación de sistemas GIS junto con modelos de IA permitió integrar grandes volúmenes de información dispersa y transformarla en decisiones operativas inmediatas. En industrias donde la infraestructura se extiende a lo largo de cientos o miles de kilómetros, la velocidad de procesamiento y la capacidad de anticipación se volvieron variables críticas.
Según explicó Marco Viola, vicepresidente de Aeroterra, el alcance de estas herramientas excede lo tecnológico y tiene un impacto directo sobre la vida cotidiana. “Hoy la tecnología geoespacial está presente en procesos que la mayoría de la gente no ve pero que tienen impacto directo sobre la energía que llega a su casa, la seguridad de las redes que la transportan y la eficiencia con la que se produce”, sostuvo durante el encuentro.

Uno de los principales cambios aparece en la capacidad de detectar anomalías antes de que se conviertan en problemas operativos. En el sector energético, los sistemas GIS ya permiten consolidar en una sola plataforma información histórica y operativa vinculada con exploración, producción, sensores, inspecciones técnicas y variables ambientales.
La incorporación de algoritmos de inteligencia artificial elevó las capacidades de esos sistemas. Ahora pueden identificar automáticamente patrones anómalos o comportamientos fuera de rango que antes exigían revisiones técnicas prolongadas.
Traducido a escenarios concretos, esto permite detectar señales tempranas de posibles fallas en ductos, actualizar el estado de activos remotos incluso en áreas con problemas de conectividad y procesar simultáneamente datos provenientes de cientos de sensores distribuidos en tiempo real.
En una operación compleja como Vaca Muerta, donde intervienen múltiples actores y procesos simultáneos, anticipar incidentes puede representar una diferencia sustancial en costos operativos, seguridad y continuidad productiva.
Las operaciones no convencionales requieren infraestructura extensa y una coordinación permanente entre pozos, ductos, plantas, redes y centros de control. En ese contexto, disponer de sistemas capaces de generar alertas tempranas adquiere valor estratégico.
El espacio dedicado a recursos naturales dentro del encuentro concentró parte de las principales experiencias presentadas. Allí se abordaron desafíos vinculados a la gestión inteligente de ductos, centros de control asistidos por inteligencia artificial y herramientas de operación móvil para tareas de campo.
Entre las empresas participantes figuró Tecpetrol, que compartió casos de implementación ante representantes de YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Vista Energy, TGN y TGS.
La participación de compañías con fuerte presencia en la industria hidrocarburífera permitió mostrar cómo la tecnología dejó de funcionar únicamente como soporte y comenzó a ocupar un rol central dentro de la operación.
Los especialistas coincidieron en que la integración de datos georreferenciados y modelos predictivos permite mejorar la toma de decisiones y reducir tiempos de respuesta frente a eventos críticos.

El uso de inteligencia artificial aplicada a sistemas geoespaciales ya comienza a extenderse hacia otros sectores. Durante el encuentro también se presentaron aplicaciones relacionadas con seguridad urbana, administración de infraestructura pública, prevención de desastres y gestión de servicios esenciales.
Estas plataformas funcionan mediante la integración de diversas fuentes de información: imágenes satelitales, sensores terrestres, variables climáticas y registros históricos procesados según su localización geográfica.
La incorporación de inteligencia artificial permite analizar esos datos en tiempo real y activar respuestas automáticas o sistemas de alerta.
Entre otras funciones, estas tecnologías ya permiten identificar condiciones favorables para incendios forestales antes de su aparición, modelar zonas de riesgo ante fenómenos climáticos extremos, monitorear redes de servicios y optimizar infraestructura urbana.
Según se expuso durante la CUA 26, organismos como la Agencia Federal de Emergencias y la Prefectura Naval ya comenzaron a incorporar estas capacidades para reforzar procesos de prevención y respuesta.
La evolución tecnológica empieza a redefinir el papel de los mapas tradicionales. Más que representar información, las nuevas plataformas buscan convertir datos territoriales en decisiones inmediatas. En un escenario donde la energía y la infraestructura crítica ganan centralidad económica, Vaca Muerta aparece como uno de los primeros territorios donde esa transformación ya dejó de proyectarse a futuro para convertirse en una realidad operativa.