La baja de la urea mejora las perspectivas del trigo y reduce la caída prevista del área sembrada

El descenso del fertilizante clave para el cereal moderó el ajuste de superficie en la región núcleo y reactivó expectativas de inversión tecnológica

La baja de la urea mejora las perspectivas del trigo y reduce la caída prevista del área sembrada
viernes 29 de mayo de 2026

La fuerte baja registrada en el precio de la urea durante las últimas semanas comenzó a modificar las decisiones de siembra de trigo en la región núcleo argentina, donde productores y técnicos ajustan sus estrategias para la campaña 2026/27. El fertilizante, que pasó de cotizar cerca de US$1.000 a US$830 por tonelada, redujo el recorte proyectado del área triguera del 17% al 12%, mejorando las perspectivas para un cultivo que enfrenta una campaña marcada por buenas condiciones climáticas, pero también por elevados costos de producción.

La mejora en la relación insumo-producto llega en un momento clave para el cereal. Con gran parte de la planificación ya definida y los primeros lotes sembrados, el descenso en el valor de la urea permitió recuperar parte del terreno perdido y alentó a algunos productores a sostener o ampliar la superficie destinada al trigo.

Según relevamientos realizados en la región núcleo, la superficie sembrada alcanzaría finalmente las 1,6 millones de hectáreas, un nivel que, a pesar del ajuste respecto de la campaña anterior, se ubicaría entre los más altos de los últimos 17 años.

La reducción de la caída proyectada implica que el recorte pasaría de unas 300.000 hectáreas inicialmente previstas a cerca de 220.000 hectáreas. El cambio responde principalmente al alivio que generó la baja de los fertilizantes, uno de los principales componentes del costo de implantación del cultivo.

Un escenario climático favorable impulsa las expectativas

La campaña triguera se desarrolla en un contexto climático que los especialistas consideran especialmente favorable para los cereales. Los perfiles de humedad presentan niveles elevados en gran parte de la región productiva y las proyecciones meteorológicas anticipan la consolidación de un fenómeno El Niño de intensidad moderada durante la primavera.

Para numerosos productores, estas condiciones representan una oportunidad que no se observaba desde hace varios años. La disponibilidad de agua en el suelo mejora las perspectivas de rendimiento y genera expectativas de buenos resultados productivos.

Sin embargo, el entusiasmo no es uniforme. La mayor parte de los planes de siembra ya había sido definida cuando los fertilizantes comenzaron a retroceder, limitando la posibilidad de realizar cambios significativos en muchas explotaciones.

Además, en varias zonas productivas una parte importante de la urea ya había sido adquirida y aplicada a valores considerablemente más elevados, lo que redujo el impacto económico inmediato de la reciente baja.

A esto se sumaron condiciones climáticas adversas para las labores agrícolas. Las persistentes nieblas y la elevada humedad ambiental dificultaron el avance de la siembra en distintos sectores del este de la región núcleo, generando demoras en las tareas de implantación.

Diferencias marcadas entre regiones

A pesar de la mejora en el precio de los fertilizantes, el comportamiento de los productores continúa mostrando importantes diferencias según la zona.

En algunas áreas, los márgenes económicos siguen siendo ajustados y mantienen la cautela entre los agricultores. En localidades del sudeste cordobés y sur santafesino se proyectan caídas significativas de superficie.

En Marcos Juárez, por ejemplo, la intención de siembra continúa mostrando una reducción estimada de entre 30% y 40% respecto de la campaña previa. Situaciones similares se observan en Los Quirquinchos, donde productores y asesores anticipan una retracción superior al 30%.

En Bigand, el ajuste proyectado permanece cerca del 20%, reflejando la preocupación por los costos y la rentabilidad esperada del cultivo.

No obstante, otras zonas comenzaron a revisar sus proyecciones tras el descenso de la urea. En General Pinto, donde inicialmente se estimaba una caída del 20%, ahora se proyecta un recorte cercano al 10%.

En Villa Amelia, las expectativas también mejoraron y se prevé una superficie apenas inferior a la de la campaña anterior. Mientras tanto, en Pergamino, Junín y General Villegas, productores y técnicos destacan la necesidad de mantener gramíneas dentro de las rotaciones agrícolas, lo que contribuye a sostener el área destinada al cereal.

En estas regiones, la reducción proyectada se ubica cerca del 5%, e incluso algunos planteos contemplan mantener niveles similares a los del ciclo previo.

Más fertilización y mejores expectativas tecnológicas

Otro de los efectos directos de la baja en los fertilizantes es la posibilidad de incrementar las dosis de nitrógeno aplicadas al cultivo.

Durante las semanas previas, muchos productores habían ajustado sus estrategias tecnológicas para reducir costos, limitando la fertilización a niveles considerados mínimos para sostener rendimientos aceptables.

Sin embargo, el nuevo escenario de precios comenzó a modificar esas decisiones.

Mientras que en los primeros planteos predominaban aplicaciones de entre 130 y 150 kilogramos de urea por hectárea, actualmente numerosas zonas evalúan aumentar esas dosis hasta rangos de entre 170 y 180 kilogramos por hectárea.

El cambio es particularmente visible en sectores del centro-sur santafesino, donde técnicos y productores reconocen un renovado interés por mejorar los niveles de fertilización.

La expectativa también se mantiene abierta ante la posibilidad de que los precios continúen descendiendo durante las próximas semanas, lo que podría favorecer nuevas correcciones tecnológicas e incluso futuras aplicaciones complementarias de nitrógeno.

En el oeste bonaerense, particularmente en General Villegas, los planteos promedio ya contemplan aplicaciones cercanas a los 180 kilogramos de urea por hectárea incorporadas en presiembra, con margen para reforzar la nutrición más adelante si las condiciones del mercado lo permiten.

Retenciones y costos: una ecuación todavía compleja

Más allá de la evolución de los fertilizantes, los productores también analizan el impacto de otros factores económicos sobre la campaña.

Entre ellos aparecen los recientes cambios en materia de derechos de exportación, que fueron recibidos favorablemente por el sector. Sin embargo, distintos referentes productivos coinciden en que la mejora no alcanza para modificar sustancialmente las decisiones ya tomadas.

La razón principal es que el incremento de costos registrado durante los últimos meses continúa presionando sobre la rentabilidad esperada.

El aumento en los precios de fertilizantes, combustibles y otros insumos agrícolas acumuló subas significativas durante el último año, erosionando parte de los beneficios que podrían derivarse de cambios impositivos.

Por ese motivo, aunque las señales oficiales fueron valoradas positivamente, la mayoría de los productores considera que el factor determinante para la campaña sigue siendo la evolución de los costos de producción y los precios internacionales.

Avanza la siembra en la región núcleo

Mientras el mercado continúa ajustando expectativas, la siembra avanza sobre el territorio agrícola.

Actualmente, las labores cubren alrededor del 15% del área proyectada en la región núcleo. El ritmo muestra un avance considerable respecto del año pasado, cuando los excesos hídricos impedían el ingreso de maquinaria a numerosos lotes.

En esta oportunidad, el principal desafío es diferente. La pérdida de humedad superficial en algunos sectores impulsa a los productores a acelerar la implantación para aprovechar las reservas disponibles en los primeros centímetros del perfil.

En zonas como Marcos Juárez, la siembra ya alcanza entre el 40% y el 50% de la superficie prevista. Otras áreas avanzan de manera más gradual debido a las condiciones climáticas recientes.

Con un escenario climático favorable, una mejora en el precio de los fertilizantes y una reducción en la caída proyectada del área sembrada, el trigo recupera parte del optimismo perdido semanas atrás. Aunque persisten interrogantes vinculados a la rentabilidad y los costos, la campaña comienza a mostrar señales más alentadoras para uno de los cultivos estratégicos de la agricultura argentina.

 



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