La cosecha de maíz en la Argentina continúa avanzando por debajo del ritmo habitual debido a las condiciones de humedad que afectan gran parte del área agrícola, una situación que retrasa la disponibilidad de mercadería para exportación y mantiene bajo presión a las empresas exportadoras en un momento de elevada demanda internacional. Pese a este escenario, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires sostiene su proyección de una producción récord de 64 millones de toneladas, aunque el desafío inmediato pasa por acelerar la recolección y lograr que el cereal alcance las condiciones de humedad necesarias para su comercialización.
Según informó Valor Soja, el avance de la campaña continúa condicionado por las lluvias registradas durante las últimas semanas y por la elevada humedad ambiente, factores que impiden el secado natural del grano y ralentizan el ingreso de las cosechadoras en numerosas regiones productivas.
De acuerdo con el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha destinada a grano comercial alcanzó hasta el momento el 66,8% del área prevista, con un rendimiento promedio nacional de 79,8 quintales por hectárea.
Aunque los rindes continúan confirmando una campaña de alto potencial productivo, el ritmo de recolección permanece considerablemente por detrás de los registros habituales.
El retraso acumulado representa uno de los principales desafíos para la cadena comercial del maíz.
Las estadísticas difundidas por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires muestran que el avance actual se ubica 17,2 puntos porcentuales por debajo del registrado a igual fecha de la campaña anterior.
Además, la diferencia respecto del promedio de las últimas diez campañas alcanza 6,7 puntos porcentuales, reflejando el impacto que tuvieron las condiciones meteorológicas sobre las tareas de cosecha.
El principal obstáculo continúa siendo el elevado contenido de humedad presente en los granos.
Incluso en los lotes ya cosechados, numerosos cargamentos no reúnen todavía las condiciones requeridas para su comercialización sin afrontar costos adicionales de secado.
La entidad explicó que las precipitaciones recientes y la persistencia de elevados niveles de humedad atmosférica retrasan el proceso natural de pérdida de agua del cereal."La elevada humedad ambiente, sumada a las precipitaciones registradas durante los últimos días, continúa retrasando la pérdida de humedad de los granos y limitando el avance de la cosecha en gran parte del área agrícola. Bajo este escenario, mantenemos nuestra proyección de producción nacional en 64 millones de toneladas", indicó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, según reprodujo Valor Soja.
Mientras la oferta física avanza lentamente, el mercado muestra valores superiores a los que teóricamente podría pagar el sector exportador.
Durante la última rueda comercial, el Maíz Rosario disponible negociado en A3 Mercados cerró en 192 dólares por tonelada, el mismo valor registrado para el contrato correspondiente a julio de 2026.
Estos precios se ubican por encima del denominado FAS teórico, indicador que estima la capacidad de pago de la exportación considerando el valor internacional del cereal y los costos asociados.
Según las estimaciones de la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario, con un valor FOB oficial de 214 dólares por tonelada, el FAS teórico para el maíz disponible en Rosario se ubica actualmente en 182,1 dólares por tonelada.
La diferencia entre ambos valores refleja la fuerte necesidad de mercadería inmediata que presenta el mercado exportador para cumplir con los compromisos asumidos.

La demanda de maíz argentino continúa mostrando un importante nivel de actividad.
De acuerdo con los datos difundidos por Valor Soja, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) programadas para julio suman 3,08 millones de toneladas correspondientes a la campaña 2025/26.
Para agosto, el volumen comprometido asciende a 4,52 millones de toneladas, convirtiéndose en el principal desafío logístico para el sector exportador durante las próximas semanas.
La combinación entre una cosecha demorada y elevados compromisos comerciales obliga a las empresas exportadoras a competir por los lotes disponibles, situación que explica buena parte de la firmeza observada en los precios del mercado físico.
A medida que avance la recolección y aumente el ingreso de mercadería, el comportamiento de las cotizaciones dependerá también de la evolución de la demanda internacional y de la competencia proveniente de otros grandes países exportadores.
El escenario externo continúa ofreciendo condiciones relativamente favorables para las exportaciones argentinas.
Si bien el ingreso al mercado internacional de la cosecha de maíz tardío de Brasil incrementará la disponibilidad global de cereal durante las próximas semanas, persisten factores que sostienen el interés de los compradores.
Entre ellos aparecen las dudas respecto del resultado final de la producción estadounidense y la incertidumbre sobre el comportamiento exportador de los países de la región del Mar Negro, uno de los principales polos de abastecimiento mundial.
Estas variables mantienen activa la demanda internacional y contribuyen a sostener los precios pese al aumento previsto de la oferta brasileña.
En ese contexto, la Argentina conserva una posición relevante dentro del comercio mundial, aunque la velocidad con que logre completar la cosecha será determinante para aprovechar plenamente esa oportunidad comercial.

A pesar de las dificultades operativas, la perspectiva productiva continúa siendo muy positiva.
Los rendimientos relevados hasta el momento permiten sostener la proyección de una producción nacional cercana a 64 millones de toneladas, volumen que convertiría a esta campaña en una de las más importantes de la historia del cultivo en la Argentina.
El elevado potencial responde a una combinación de factores climáticos favorables durante gran parte del ciclo y a mejoras tecnológicas incorporadas por los productores.
Sin embargo, para que ese volumen se traduzca efectivamente en exportaciones y disponibilidad comercial será necesario que las condiciones meteorológicas permitan acelerar la cosecha y reducir la humedad de los granos.
Las próximas semanas serán determinantes para el normal funcionamiento de toda la cadena maicera.
Productores, acopios, plantas de secado, transportistas, terminales portuarias y exportadores deberán coordinar el ingreso de un importante volumen de mercadería en un período relativamente corto si las condiciones climáticas mejoran.
La capacidad de secado también jugará un papel clave para permitir la comercialización de aquellos lotes que todavía presentan niveles elevados de humedad.
Mientras tanto, la demanda externa continúa firme y los compromisos de embarque ya asumidos mantienen la necesidad de abastecimiento inmediato.
Según el análisis publicado por Valor Soja, el mercado enfrenta una situación particular: una campaña que promete una cosecha histórica, pero cuya disponibilidad efectiva depende de que el clima permita completar la recolección y acondicionar el grano para su ingreso al circuito comercial.
Con un importante volumen todavía pendiente de cosecha y un calendario de exportaciones exigente para julio y agosto, la evolución de las condiciones meteorológicas será el principal factor que determinará el ritmo de comercialización del maíz argentino durante las próximas semanas.