La superficie certificada bajo el sistema PEFC en Argentina superó las 380.000 hectáreas de Gestión Forestal Sostenible (GFS), consolidando el crecimiento de un modelo que combina producción forestal, conservación ambiental y compromiso social. Según informó el medio especializado que difundió los datos del sector, el país cuenta actualmente con 380.692,51 hectáreas certificadas, distribuidas en Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe, un avance que fortalece la inserción internacional de la cadena forestoindustrial y mejora la trazabilidad de los productos derivados de los bosques.
El crecimiento de la superficie certificada refleja una mayor adopción de estándares internacionales de sostenibilidad por parte de empresas y productores forestales, en un contexto donde los mercados internacionales exigen cada vez más garantías sobre el origen y el manejo responsable de los recursos naturales.
Actualmente, el sistema cuenta con diez certificados activos, de los cuales cinco corresponden a empresas individuales y otros cinco funcionan bajo esquemas grupales que permiten incorporar a pequeños y medianos productores al proceso de certificación.
El avance del sistema PEFC representa uno de los principales indicadores del desarrollo de la certificación forestal en Argentina.
La superficie actualmente certificada se concentra en las provincias que conforman la principal cuenca forestoindustrial del país, donde se desarrolla gran parte de la producción de madera, celulosa y otros productos derivados de los bosques implantados.
La incorporación de nuevos establecimientos al sistema permite ampliar la superficie administrada bajo criterios internacionales de sostenibilidad y fortalecer las prácticas de manejo responsable.
Además, los esquemas grupales facilitan el acceso a la certificación de productores de menor escala, reduciendo costos y promoviendo una mayor integración dentro de la cadena forestal.
Uno de los aspectos distintivos del modelo certificado es el equilibrio entre la actividad productiva y la preservación ambiental.

Del total de la superficie certificada, el 53% corresponde a áreas destinadas a la producción forestal, mientras que el 47% restante permanece bajo manejo orientado a la conservación de los ecosistemas.
Estas superficies protegidas cumplen funciones vinculadas con la preservación de la biodiversidad, la protección de cuencas hídricas, la conservación de ambientes naturales y el mantenimiento de otros servicios ecosistémicos.
En la práctica, nueve de los diez certificados actualmente vigentes integran dentro del mismo establecimiento áreas productivas y sectores destinados exclusivamente a la conservación.
El certificado restante corresponde a un esquema de manejo aplicado sobre bosques nativos, donde la producción y la conservación también se desarrollan bajo criterios sostenibles.

La certificación PEFC establece un conjunto de exigencias que abarcan tanto aspectos ambientales como sociales y económicos.
Entre sus principales requisitos se encuentran la prohibición de convertir bosques naturales para otros usos, la protección de áreas con alto valor ecológico, el respeto por las comunidades locales y pueblos indígenas, la promoción de condiciones laborales adecuadas y el cumplimiento de toda la normativa vigente.
Según explicó Florencia Chavat, responsable de PEFC Argentina, en declaraciones reproducidas por el medio de origen, "La certificación forestal es mucho más que un reconocimiento técnico. Representa una herramienta concreta para demostrar, con auditorías independientes y estándares internacionalmente reconocidos, que la producción forestal puede desarrollarse de manera responsable, equilibrando competitividad, cuidado ambiental y compromiso con las personas".
La certificación se basa en auditorías independientes que verifican periódicamente el cumplimiento de estos criterios en cada uno de los establecimientos certificados.
Más allá del reconocimiento ambiental, la certificación representa una herramienta estratégica para mejorar la competitividad de la producción forestal argentina.
La existencia de un sistema de trazabilidad permite garantizar el origen responsable de productos como madera, papel, cartón, pallets y otros derivados forestales, una condición cada vez más valorada por compradores internacionales.
En los últimos años, numerosos mercados incorporaron exigencias vinculadas con la sostenibilidad y el origen legal de los productos forestales.
En ese escenario, disponer de certificaciones reconocidas internacionalmente facilita el acceso a nuevos destinos comerciales y reduce barreras para las exportaciones.
El crecimiento de la certificación también responde al interés de empresas e inversores por incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza dentro de sus cadenas de abastecimiento.
El Programa para la Homologación de Sistemas de Certificación Forestal (PEFC) constituye actualmente el sistema de certificación forestal más grande del mundo.
La organización, de carácter internacional, no gubernamental y sin fines de lucro, reúne más de 296 millones de hectáreas certificadas a escala global.
En Argentina, el esquema funciona mediante el Sistema Argentino de Certificación Forestal (CERFOAR).
Este sistema fue creado en 2013 y obtuvo la homologación internacional por parte del consejo de PEFC en julio de 2014.
Posteriormente, en mayo de 2022, recibió una nueva validación internacional, manteniendo el reconocimiento de los bosques certificados argentinos dentro del sistema global.
El crecimiento de la superficie certificada refleja una tendencia que viene consolidándose en los últimos años dentro del sector forestoindustrial.
La incorporación de estándares internacionales permite fortalecer la gestión de los recursos forestales y responder a una demanda creciente por productos obtenidos mediante procesos sostenibles.
La combinación entre producción, conservación, responsabilidad social y trazabilidad constituye uno de los principales ejes sobre los que se apoya el desarrollo del sistema.
Con más de 380.000 hectáreas certificadas, Argentina continúa ampliando la adopción del esquema PEFC y consolidando un modelo de gestión forestal sostenible que busca compatibilizar la producción con la protección ambiental. Según la información difundida por el medio especializado, la expansión del sistema representa una herramienta estratégica para mejorar la competitividad internacional de la cadena forestoindustrial, facilitar el acceso a mercados cada vez más exigentes y fortalecer el reconocimiento de los productos forestales argentinos dentro del comercio global.