Vicentin SAIC volvió a mover sus fichas en la quiebra de Alimentos Refrigerados SA (ARSA) y elevó a US$3,5 millones su oferta por el conjunto de activos de la empresa láctea, que permanece paralizada desde hace aproximadamente tres años. La nueva propuesta fue presentada en las últimas horas ante el expediente judicial e incluye las plantas industriales de Arenaza, en el norte bonaerense, y Monte Cristo, en Córdoba, además de las marcas, bienes muebles, vehículos y existencias remanentes. La presentación también incorpora un pedido para que Vicentin tenga derecho a igualar la mejor propuesta que surja si el proceso termina en una competencia entre oferentes, un planteo que vuelve a poner bajo discusión las condiciones de igualdad en la liquidación de la compañía.
La información fue publicada por Bichos de Campo, a partir de la presentación realizada por el apoderado de Vicentin, Leandro Salvatierra, en el expediente de quiebra de ARSA.
La oferta representa una mejora respecto de los US$2,5 millones planteados inicialmente por la empresa y está acompañada por una garantía equivalente al 10% del precio total, por unos US$350.000. Con ese depósito, Vicentin busca demostrar la firmeza de la propuesta y darle carácter irrevocable.
El planteo aparece después de que otro grupo empresario de Córdoba formulara una propuesta por los activos de la láctea e incluso ofreciera cancelar el monto de manera inmediata. En ese escenario, Vicentin intenta fortalecer su posición con una oferta integral, que contempla la adquisición conjunta de los principales activos de ARSA.
La compañía sostiene que esa modalidad permitiría preservar la unidad productiva, evitar la venta fragmentada de los bienes y ofrecer una alternativa concreta para los acreedores. Sin embargo, el punto más sensible de la presentación no está únicamente en el monto ofrecido, sino en el mecanismo que pretende aplicar si aparece una propuesta superior.
La nueva propuesta de Vicentin contempla distintos valores para los activos que integran el paquete.
La empresa asignó US$1,15 millones a la planta de Arenaza, junto con las marcas vinculadas al producto Flan Casero. Para la planta de Monte Cristo estableció un valor de US$1,7 millones.
A esos importes se suman US$625.000 por las restantes marcas y otros US$25.000 por rodados y existencias. La suma total alcanza así los US$3,5 millones.
El interés por adquirir el conjunto se produce sobre una estructura industrial que lleva cerca de tres años sin actividad. La estrategia planteada por Vicentin busca recuperar el uso de las instalaciones y mantener asociadas las marcas a las plantas, en lugar de que los activos sean comercializados de manera separada.
Desde la perspectiva de la empresa, la venta integral también permitiría preservar parte del entramado económico de las localidades donde se encuentran las fábricas, particularmente Lincoln, en el área de influencia de Arenaza, y Monte Cristo, en Córdoba.
La propuesta sostiene que una eventual reactivación de las plantas podría recuperar actividad industrial y fuentes de trabajo, aunque la información disponible no establece un cronograma concreto para una reapertura ni detalla un plan productivo específico.
El aspecto que puede generar la mayor discusión dentro del expediente es el derecho de preferencia solicitado por Vicentin.
La empresa sostiene que su condición de principal acreedor y el carácter integral de su oferta deberían permitirle contar con una instancia final para igualar la mejor propuesta que eventualmente sea considerada admisible.
El pedido implica que, si el juzgado decide abrir un procedimiento competitivo y aparece una oferta superior, Vicentin tendría una única oportunidad de mejorarla bajo las mismas condiciones de pago y garantías.
La compañía argumenta que este mecanismo evitaría que el proceso termine favoreciendo a quienes aguardan el desarrollo de la compulsa para presentar una propuesta después de que otro interesado haya asumido el riesgo y los costos de formular una oferta inicial.
En su escrito, Vicentin sostiene que su planteo busca evitar que el proceso “premie conductas expectantes y desincentive ofertas tempranas”, según la cita reproducida por Bichos de Campo.
La discusión tiene particular relevancia porque el juzgado ya había establecido límites a una adquisición directa de los activos. El juez Federico Güerri había rechazado anteriormente la posibilidad de avanzar con la compra directa pretendida por Nueva Vicentin y había señalado la necesidad de preservar un procedimiento competitivo.
La resolución judicial había puesto el foco en la transparencia y la igualdad entre los oferentes, por lo que el nuevo pedido de preferencia introduce nuevamente una tensión entre dos objetivos: conseguir el mayor recupero posible para los acreedores y garantizar que todos los interesados participen bajo reglas equivalentes.
La situación de ARSA tiene además un componente empresarial que agrega complejidad al expediente. La firma que ahora presenta la oferta tuvo participación en la conducción anterior de la láctea y, de acuerdo con lo señalado por Bichos de Campo, también estuvo vinculada con BAF Capital.
ARSA terminó en una situación de insolvencia que derivó en su quiebra, dentro de un proceso que comparte algunos rasgos con las crisis atravesadas por otras empresas de la industria láctea, entre ellas SanCor Cooperativas Unidas Limitada y La Suipachense.
El antecedente es relevante porque la nueva propuesta no proviene de un interesado completamente ajeno a la historia empresarial de ARSA. Por el contrario, Vicentin pretende ahora recuperar los activos de una compañía con la que estuvo vinculada en su etapa anterior.
La propia presentación judicial vuelve a hacer explícita esa relación y busca utilizar la condición de acreedor como uno de los argumentos para justificar el pedido de preferencia.
En paralelo, otros empresarios habían manifestado interés por los activos de ARSA. Entre ellos aparece Jorge Estévez, quien también había expresado intenciones de participar en la adquisición de los bienes de la láctea y que tuvo vínculos anteriores con integrantes de los grupos empresarios que participaron de las negociaciones alrededor de Nueva Vicentin y SanCor.
El escenario, por lo tanto, no se limita a una disputa por el precio. También existe una puja por definir quiénes podrán competir, bajo qué condiciones y si alguno de los participantes tendrá una ventaja adicional frente al resto.
Con la nueva presentación, el expediente vuelve a quedar atravesado por la discusión sobre el mecanismo de venta de los activos de ARSA.
Vicentin sostiene que su propuesta integral establece un piso concreto de recupero para los acreedores y que la adquisición conjunta permitiría conservar el valor económico de las plantas, las marcas y los canales comerciales.
El planteo contrasta con la alternativa de realizar una compulsa abierta en la que cada interesado deba presentar su mejor oferta sin contar previamente con una posibilidad de igualación.
La diferencia no es menor. Si se concede el derecho solicitado por Vicentin, la empresa podría participar de la competencia con la certeza de que tendría una última oportunidad para igualar la mejor propuesta. Si la Justicia mantiene el criterio aplicado anteriormente, todos los interesados deberían competir sin una preferencia de ese tipo.
El problema adquiere mayor dimensión debido al estado de los activos. ARSA lleva años sin producir y la demora puede afectar el valor de instalaciones, equipamiento y marcas. Una venta rápida podría favorecer el recupero de los acreedores, pero una compulsa competitiva también podría generar una oferta superior a la actualmente presentada.
La Justicia deberá ponderar, entonces, cuál de las alternativas permite obtener el mejor resultado para la masa de acreedores sin afectar las garantías procesales de quienes pretendan participar de la adquisición.
Por el momento, Vicentin pasó de una oferta de US$2,5 millones a una de US$3,5 millones y busca, además, asegurarse una posición privilegiada frente a eventuales competidores. La definición sobre ese pedido será determinante para el futuro de la operación.
La resolución también marcará un antecedente para otros procesos de liquidación dentro de la industria láctea, un sector que en los últimos años atravesó fuertes crisis empresariales y en el que varios activos industriales quedaron sujetos a procesos concursales o de quiebra.
En el caso de ARSA, la cuestión central ya no pasa solamente por encontrar un comprador. El expediente enfrenta dos criterios sobre cómo realizar la operación: priorizar una propuesta integral que promete preservar la unidad productiva o garantizar una competencia abierta entre todos los interesados.
La decisión del juez Federico Güerri determinará ahora si la nueva oferta de Vicentin puede avanzar con el mecanismo de preferencia solicitado o si deberá competir en igualdad de condiciones con las demás propuestas que lleguen al expediente.