Mastellone Hermanos, dueña de La Serenísima, recibirá una inyección de US$30 millones de parte de La Serenísima Unida (LSU), la sociedad controlada en partes iguales por Arcor y Danone, para cancelar deuda y fortalecer su estructura financiera. El aporte fue formalizado el 26 de agosto y se produce pocas semanas después del inicio del nuevo joint venture lácteo entre ambos grupos, en una operación que profundiza el proceso de reorganización de uno de los principales negocios de alimentos de la Argentina.
La operación fue comunicada por Arcor a la Comisión Nacional de Valores (CNV) y establece que el dinero ingresará a Mastellone como un aporte irrevocable a cuenta de futuras suscripciones de acciones. El mecanismo es relevante porque los fondos no representan un nuevo préstamo para la compañía: serán utilizados para reducir pasivos existentes y posteriormente podrán convertirse en capital.
El desembolso llega en un momento particular para Mastellone. La empresa consiguió reducir su deuda financiera neta durante el primer semestre de 2026, pero continuó registrando pérdidas. De acuerdo con sus estados financieros, cerró junio con una deuda financiera neta cercana a $239.418 millones, frente a los aproximadamente $314.326 millones que contabilizaba a fines de 2025.
En paralelo, la láctea registró una pérdida neta de alrededor de $4.790 millones durante los primeros seis meses del año. El resultado se suma al rojo de $65.366 millones registrado durante todo 2025, luego de haber obtenido ganancias en 2024.
El nuevo aporte de US$30 millones se inscribe así en una estrategia destinada a mejorar la estructura financiera de Mastellone y reducir las obligaciones que pesan sobre su balance.
El desembolso de LSU tiene como antecedente inmediato una decisión adoptada por Mastellone el 23 de julio de 2026, cuando una asamblea de accionistas aprobó un aporte irrevocable de hasta US$70 millones para atender vencimientos de deuda de corto plazo y necesidades de capital de trabajo.
Sin embargo, la documentación disponible no permite establecer que los US$30 millones anunciados ahora sean adicionales a aquel compromiso ni que el esquema total haya pasado a contemplar US$100 millones.
La nueva presentación agrega dos precisiones: La Serenísima Unida será la sociedad que realizará el aporte y los fondos tendrán como destino específico la cancelación de deuda de Mastellone.
Tampoco surge de la documentación cómo se financiará LSU para realizar el desembolso. Si bien la sociedad está controlada en partes iguales por Arcor y Danone, no se informó qué proporción económica del nuevo aporte corresponderá finalmente a cada grupo.
El carácter de aporte irrevocable también marca una diferencia con el financiamiento tradicional. Mientras una obligación negociable o un préstamo genera un compromiso de devolución, en este caso los recursos ingresan como capital a cuenta de una futura emisión de acciones.
Para Mastellone, la operación representa una alternativa para reducir pasivos sin sumar una nueva obligación financiera, al tiempo que fortalece el vínculo patrimonial con la sociedad que concentra el nuevo negocio lácteo.
La inyección de capital se produce después de un período de ajuste financiero para la compañía.
Los estados contables correspondientes al semestre terminado el 30 de junio muestran una reducción significativa de la deuda financiera neta respecto del cierre de 2025. La baja fue acompañada, sin embargo, por un resultado negativo.
El comportamiento refleja uno de los principales desafíos que enfrenta Mastellone: mejorar su posición financiera en un negocio de alta necesidad de capital de trabajo, mientras procura recuperar rentabilidad.
La empresa también recurrió durante 2026 al mercado de capitales. En junio colocó Obligaciones Negociables Clase 2 y Clase 3 dentro de su programa de deuda. La Clase 2 alcanzó una colocación de aproximadamente US$56,4 millones, mientras que la Clase 3 llegó a unos $41.351 millones.
Estos instrumentos tienen una naturaleza diferente del aporte de LSU. Las obligaciones negociables constituyen deuda y tienen vencimientos determinados; los US$30 millones que recibirá Mastellone, en cambio, ingresarán como un aporte irrevocable destinado a una futura capitalización.
La combinación de financiamiento de mercado y aportes de capital muestra el proceso de reorganización financiera que acompaña el cambio de estructura accionaria de la compañía.
El aporte financiero también debe leerse dentro de una operación corporativa de mayor alcance.
La relación entre Arcor y Mastellone comenzó en 2015, cuando Arcor y Bagley Latinoamericana realizaron distintos aportes que llevaron al grupo a alcanzar una participación del 49% en la empresa láctea.
El escenario cambió en marzo de 2026. Arcor y Danone anunciaron la adquisición conjunta del 51% restante de Mastellone Hermanos, una operación que permitió a ambos grupos avanzar hacia el control compartido de la compañía.
La transacción formó parte de un acuerdo más amplio para reorganizar los negocios lácteos de ambas compañías en la Argentina.
El nuevo esquema comenzó a funcionar formalmente el 1° de agosto de 2026, cuando se concretó la reorganización societaria y entró en funcionamiento el joint venture.
La estructura quedó encabezada por La Serenísima Unida S.A., con una participación del 50% para Arcor y otro 50% para Danone.
La sociedad pasó a concentrar una serie de activos y operaciones vinculados con el negocio lácteo argentino, entre ellos Mastellone Hermanos, el negocio local de Danone y Logística La Serenísima.
La reorganización no se limita al control accionario de Mastellone. El objetivo de Arcor y Danone es integrar dentro de una misma estructura una parte significativa de sus actividades lácteas en el país.
El negocio incluye categorías como leche, yogures, postres, quesos, crema, manteca y dulce de leche, además de una infraestructura industrial que contempla 11 plantas productivas, según la información difundida al anunciar la operación.
Para Arcor, el movimiento profundiza una relación con Danone que se remonta a 2005, cuando ambos grupos comenzaron a trabajar conjuntamente a través de Bagley Latinoamérica.
La creación de LSU representa una nueva etapa de esa alianza y coloca a Mastellone en el centro de una estructura empresarial de mayor escala.
Desde el punto de vista financiero, el aporte de US$30 millones constituye una primera señal concreta de respaldo patrimonial dentro de ese nuevo esquema. El destino de los fondos —la cancelación de deuda— apunta directamente a uno de los principales desafíos que arrastra la láctea.
Para los nuevos controlantes, el fortalecimiento financiero de Mastellone resulta relevante porque la compañía constituye uno de los principales activos del negocio lácteo que ahora administran en conjunto.
El aporte permite mejorar la posición patrimonial de la empresa sin recurrir a un nuevo endeudamiento. Al mismo tiempo, la futura conversión del aporte en acciones profundizará el vínculo societario entre Mastellone y LSU.
La operación también muestra que la reorganización anunciada durante el primer semestre no se agotó en un cambio de accionistas. La nueva estructura comienza a traducirse en decisiones concretas sobre financiamiento, deuda y capitalización.
La estrategia será seguida de cerca por el mercado porque Mastellone todavía debe revertir el resultado negativo registrado en los últimos ejercicios y sostener su operación en un contexto de fuerte competencia dentro del negocio de alimentos.
El desafío financiero se suma a la necesidad de aprovechar las sinergias derivadas de la integración de las distintas operaciones lácteas.
En ese contexto, el aporte de US$30 millones funciona como una herramienta para acelerar el proceso de saneamiento financiero. La reducción de deuda puede liberar recursos y disminuir la presión sobre el balance, aunque la mejora definitiva dependerá de la capacidad de la compañía para recuperar resultados operativos positivos.
Por ahora, el dato central es que Arcor y Danone decidieron respaldar a Mastellone con nuevo capital en lugar de sumar deuda, apenas semanas después de tomar el control conjunto del negocio.
La operación refuerza el papel de La Serenísima Unida como vehículo financiero y societario del nuevo grupo lácteo. Para Mastellone, significa contar con fondos destinados a cancelar pasivos; para sus accionistas, representa una mayor capitalización de la compañía.
El movimiento abre una nueva etapa para Mastellone y La Serenísima, ahora integradas dentro de una estructura compartida por dos de los principales grupos de alimentos que operan en la Argentina.