El ternero Holando deja de ser un descarte y se consolida como una alternativa rentable para producir carne

Un feedlot cooperativo de Santa Fe ya convirtió hasta 2.000 machos Holando en novillos de consumo y apuesta a sumar kilos para el mercado interno y la exportación

El ternero Holando deja de ser un descarte y se consolida como una alternativa rentable para producir carne
lunes 03 de agosto de 2026

La producción de carne a partir de machos Holando comienza a ganar espacio como una nueva alternativa para diversificar los ingresos de los tambos argentinos. Un proyecto desarrollado en Humboldt, Santa Fe, ya permitió transformar entre 1.800 y 2.000 terneros Holando en novillitos para consumo, demostrando que los animales de raza lechera pueden convertirse en una unidad de negocio rentable. La experiencia será uno de los ejes de una Jornada a Campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) y el INTA Rafaela, prevista para el 13 de agosto, donde especialistas analizarán el potencial del sistema Beef on Dairy. La información surge de una entrevista publicada por Valor Carne, firmada por Florencia Lucero Heguy.

El establecimiento que impulsa la iniciativa es el feedlot cooperativo de UNCOGA, administrado por Sodecar, donde el responsable técnico Oscar Ferrero coordina un modelo de engorde que busca agregar valor a los machos nacidos en los tambos de la cuenca lechera de Rafaela.

Según explicó Ferrero en declaraciones reproducidas por Valor Carne, el proyecto comenzó a gestarse hace varios años, aunque su puesta en marcha demandó tiempo hasta encontrar un establecimiento adecuado. Finalmente, el grupo recuperó un feedlot que permanecía inactivo en Humboldt, lo reacondicionó y obtuvo las habilitaciones necesarias para iniciar la producción de novillos destinados tanto al mercado interno como a determinados programas de exportación.

Desde el inicio de las operaciones ya fueron faenados entre 1.800 y 2.000 animales, que alcanzaron pesos finales de entre 370 y 400 kilos, con medias reses de 90 a 110 kilos, resultados que, según los responsables del proyecto, confirman el potencial productivo del sistema.

De un problema productivo a una oportunidad económica

Durante muchos años, el destino de los machos Holando representó uno de los principales desafíos para los establecimientos lecheros.

Al tratarse de una raza seleccionada para la producción de leche, los terneros machos tenían escaso valor comercial y, en numerosos casos, no recibían el mismo manejo sanitario y nutricional que las hembras destinadas a la reposición del rodeo.

Ferrero sostiene que esa realidad comenzó a modificarse.

"El gran desafío es transformar una raza lechera en productora de carne", afirmó el asesor técnico, según publicó Valor Carne.

El sistema implementado en Humboldt apunta precisamente a cambiar esa lógica mediante un manejo integral desde el nacimiento hasta la terminación del animal.

El objetivo consiste en otorgar al macho Holando el mismo nivel de atención que recibe una ternera de reposición durante los primeros meses de vida, para luego incorporarlo a un sistema especializado de engorde.

Sanidad, nutrición y bienestar como pilares

De acuerdo con Ferrero, el éxito del modelo depende de tres factores fundamentales: la uniformidad de los animales, la sanidad y la nutrición.

Según explicó en la entrevista difundida por Valor Carne, el manejo productivo se apoya en una "pirámide" cuya base está integrada por la alimentación, seguida por la sanidad, las instalaciones, el bienestar animal y, finalmente, la genética.

Después de un período de adaptación de entre 15 y 20 días, los animales ingresan directamente a la etapa de terminación, evitando la recría tradicional.

El objetivo consiste en acelerar el proceso de engrasamiento antes de que el bovino complete totalmente su desarrollo óseo y muscular.

"El objetivo es acelerar el engrasamiento antes de que el animal complete totalmente el desarrollo óseo y muscular, obteniendo así un novillo joven, bien terminado y con mayor valor comercial", explicó Ferrero, según reprodujo Valor Carne.

El próximo paso: conquistar los mercados externos

Aunque actualmente la mayor parte de la producción se comercializa en el mercado interno, el proyecto también contempla un horizonte exportador.

Ferrero explicó que el Holando posee una predisposición genética para desarrollar marmoleo (marbling), una característica muy valorada por los consumidores internacionales.

Según indicó, en Estados Unidos los animales Holando cruzados con razas carniceras logran altos porcentajes de clasificación Choice, lo que demuestra el potencial de este biotipo para mercados de mayor valor.

"El desafío nuestro es lograr, por ahora sin ese programa de cruzamientos, mejorar el engrasamiento de cobertura y agregar algo de marbling a la carne Holando de consumo", sostuvo el especialista en declaraciones publicadas por Valor Carne.

Mientras tanto, la experiencia ya muestra resultados comerciales positivos.

La empresa Sodecar comercializa carne Holando desde hace casi un año en siete bocas de expendio ubicadas en Rafaela y Sunchales.

Según Ferrero, las ventas no solo se mantuvieron, sino que incluso mejoraron, favorecidas por atributos como un color más rosado de la carne y una grasa de tonalidad más blanca, características apreciadas por los consumidores.

Un nuevo ingreso para los tambos

El crecimiento de este modelo también modifica la estructura económica de los establecimientos lecheros.

Ferrero recordó que hasta hace pocos años los tambos dependían casi exclusivamente de la venta de leche, ya que ni la vaca de descarte ni el macho Holando generaban ingresos significativos.

Actualmente, esa situación cambió.

El aumento del valor de la vaca conserva destinada a exportación y la creciente demanda por los machos Holando incorporaron nuevas fuentes de ingresos para los productores.

"Hoy el tambo tiene tres fuentes de ingresos: la leche, la vaca conserva y el ternero Holando", resumió Ferrero, según publicó Valor Carne.

Más carne para un mercado con oferta limitada

El especialista también vinculó el desarrollo del sistema con el escenario internacional de la ganadería.

De acuerdo con Ferrero, la reducción de los rodeos bovinos en países como Estados Unidos, Australia, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay abrió una oportunidad para incrementar la producción de carne.

En ese contexto, consideró que transformar entre 700.000 y 800.000 terneros Holando que nacen cada año en la Argentina permitiría abastecer mejor el mercado interno y ampliar el volumen exportable.

Según explicó en declaraciones reproducidas por Valor Carne, incrementar la cantidad de kilos producidos por animal faenado constituye una de las herramientas más rápidas para aumentar la producción nacional de carne, junto con una mejora de los índices reproductivos.

Además, destacó que el nuevo sistema reduce considerablemente los tiempos de producción.

El ternero Holando deja de ser un descarte y se consolida como una alternativa rentable para producir carne

Mientras anteriormente un novillo Holando requería entre tres y cuatro años para alcanzar el peso de faena, hoy puede comercializarse a los 12 o 14 meses, con alrededor de 400 kilos y mejores características comerciales.

Especialización y trabajo integrado

Como conclusión, Ferrero planteó que el futuro de la actividad pasa por una mayor especialización de cada eslabón de la cadena.

El productor lechero, señaló, debe concentrarse en maximizar la eficiencia del tambo, mientras que el engorde puede desarrollarse mediante feedlots propios, establecimientos de terceros o sistemas asociativos.

"El tambero tiene que dedicarse a ser eficiente produciendo leche", afirmó el asesor, quien además sostuvo que "estamos en una muy buena época ganadera y es el momento de aplicar todos los conocimientos para producir la mayor cantidad de carne posible por animal faenado", según publicó Valor Carne.

La experiencia desarrollada en Santa Fe muestra cómo un recurso que durante años fue considerado un subproducto de la actividad lechera comienza a transformarse en una oportunidad para generar mayor valor agregado. Con mejoras en el manejo sanitario, nutricional y de bienestar animal, el macho Holando aparece como una alternativa capaz de fortalecer la rentabilidad de los tambos, aportar más carne al mercado y ampliar el potencial exportador de la cadena bovina argentina.

 

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