El laboratorio veterinario Agropharma presentó durante la Exposición Rural de Palermo BullSynch, un producto hormonal inyectable diseñado para ayudar a que vacas y vaquillonas que atraviesan anestro posparto reinicien su actividad reproductiva antes del comienzo del servicio. La tecnología, basada en una combinación de progesterona y estradiol y con una duración de entre ocho y diez días a partir de una aplicación, apunta a mejorar la eficiencia de los rodeos de cría al favorecer preñeces más tempranas y, como consecuencia, obtener terneros con mayor peso al destete.
La presentación del producto puso nuevamente el foco sobre uno de los principales problemas productivos de la ganadería argentina: no alcanza con lograr que una vaca quede preñada, sino que resulta determinante cuándo ocurre esa preñez.
La diferencia tiene consecuencias sobre toda la cadena reproductiva. Una concepción tardía desplaza el nacimiento hacia adelante y reduce el tiempo disponible para que el ternero gane kilos antes del destete. En sistemas de cría, donde la cantidad de terneros logrados y los kilos producidos por hectárea son variables centrales del resultado económico, adelantar el servicio puede tener un impacto significativo.
Según explicó Agropharma en la comunicación difundida sobre BullSynch, el producto está pensado para intervenir sobre vacas y vaquillonas en anestro, es decir, animales que todavía no retomaron su actividad reproductiva después del parto.
La tasa de destete argentina se mantiene históricamente en un rango de aproximadamente 62% a 65%. En términos simples, significa que una proporción importante de las vacas que forman parte del rodeo no termina aportando un ternero al sistema durante cada ciclo productivo.
Las causas son múltiples. La nutrición, la disponibilidad de forraje, la condición corporal, el estrés térmico, el manejo del amamantamiento y las condiciones ambientales influyen sobre la posibilidad de que una vaca vuelva a ciclar después del parto.
El anestro posparto constituye uno de los factores que pueden retrasar ese proceso. Mientras el animal permanece en esa condición, disminuyen sus posibilidades de concebir al inicio de la temporada de servicio.
El problema tampoco se presenta de la misma manera en todos los establecimientos.
En regiones como el NEA y el NOA, las restricciones de disponibilidad de alimento y las altas temperaturas pueden extender el período entre el parto y el reinicio de la actividad reproductiva. En otras zonas ganaderas, las dificultades pueden concentrarse en animales jóvenes, como las vacas de primera cría, o en vientres que llegan al servicio con una condición corporal insuficiente.
Por eso, el manejo reproductivo requiere observar las características específicas de cada rodeo.
La importancia del anestro no termina en el porcentaje final de vacas preñadas. El momento en que cada animal logra concebir determina, en buena medida, cuándo nacerá su ternero.
Una vaca que se preña al comienzo del servicio tendrá un ternero de mayor edad al momento del destete que otra que concibe varias semanas después.
La diferencia puede trasladarse directamente a los kilos producidos.
Según la información difundida por Agropharma, distintos trabajos señalan que por cada día adicional entre el parto y la concepción pueden perderse aproximadamente 500 a 650 gramos de peso al destete.
En situaciones en las que el intervalo entre parto y concepción supera los 100 días, la diferencia acumulada puede alcanzar entre 70 y 80 kilos por ternero, en comparación con animales que lograron una concepción temprana.
Los números permiten dimensionar por qué la reproducción no puede analizarse únicamente desde el porcentaje de preñez.
Para el productor, conseguir que una mayor cantidad de vacas quede preñada durante los primeros días del servicio puede significar una mayor concentración de nacimientos, terneros más parejos y un mejor peso promedio al momento de la venta o el destete.
Ese concepto se conoce como “cabeza de parición” y constituye uno de los principales objetivos de los programas reproductivos.
En ese contexto aparece la nueva herramienta presentada por Agropharma.
BullSynch es un producto hormonal inyectable que combina progesterona y estradiol. Según la compañía, la formulación está diseñada para favorecer el reinicio de la actividad reproductiva en vacas y vaquillonas que se encuentran en anestro.
Su característica diferencial es el esquema de liberación sostenida, que permite una única aplicación con una acción prevista de entre ocho y diez días.
La finalidad es que los animales que todavía no comenzaron a ciclar puedan llegar al inicio del servicio en mejores condiciones reproductivas.
El producto puede utilizarse como parte de programas de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) y también en sistemas donde el servicio se realiza mediante monta natural.
Esto permite ubicar la tecnología dentro de una estrategia más amplia de manejo reproductivo.
La herramienta farmacológica no reemplaza la nutrición ni las decisiones de manejo, sino que busca complementar esas prácticas cuando existe una proporción de animales que llega al servicio sin haber reiniciado su actividad ovárica.
El objetivo productivo es sencillo de explicar: lograr que más vacas conciban antes.
Para conseguirlo, los programas reproductivos necesitan identificar qué animales tienen posibilidades de responder a una intervención y cuáles requieren otro tipo de manejo.
La condición corporal es uno de los factores centrales. Una vaca con déficit nutricional difícilmente pueda resolver sus problemas reproductivos solamente mediante una herramienta hormonal si no cuenta con suficiente energía y nutrientes para sostener una nueva gestación.
Por eso, Agropharma remarca que no existe una solución única.
“Los mejores resultados se obtienen cuando se combinan una adecuada nutrición, un correcto manejo del rodeo, una planificación reproductiva acorde a cada establecimiento y el uso de tecnologías que permitan adelantar el reinicio de la actividad ovárica”, señaló la compañía, según la información publicada por Bichos de Campo.
El concepto resulta relevante porque ubica al producto dentro de un sistema y no como una respuesta aislada a la baja preñez.
La tecnología puede ayudar a movilizar animales en anestro, pero su efectividad depende de las condiciones generales del establecimiento.
La reproducción es uno de los principales componentes económicos de un sistema ganadero de cría.
Cada vaca que permanece un año dentro del establecimiento genera gastos de alimentación, sanidad y manejo, independientemente de que finalmente produzca o no un ternero.
Por eso, mejorar la tasa de destete significa aprovechar mejor los recursos que ya están siendo utilizados.
A esto se suma el efecto sobre los kilos producidos.
Un ternero nacido al comienzo de la temporada tendrá más días de crecimiento antes del destete que otro nacido varias semanas después. Si el objetivo es aumentar los kilos vendidos por hectárea o por vientre, concentrar las pariciones puede ser tan importante como incrementar el número total de terneros.
La llamada cabeza de parición también facilita la organización del establecimiento. Una mayor concentración de nacimientos permite planificar mejor las tareas de sanidad, alimentación y manejo.
En rodeos grandes, además, puede simplificar la organización del personal y la utilización de las instalaciones.
Por eso, una mejora en la eficiencia reproductiva puede tener efectos que exceden el resultado de una sola temporada.
La incidencia del anestro varía según el ambiente y el sistema productivo.
En zonas con restricciones forrajeras, la nutrición puede convertirse en el principal condicionante para el reinicio reproductivo. En regiones con temperaturas elevadas, el estrés térmico también puede afectar la actividad reproductiva.
El manejo del amamantamiento es otro factor relevante. La presencia del ternero y la demanda energética asociada a la lactancia pueden retrasar el reinicio de la actividad ovárica en determinadas condiciones.
Por ese motivo, los protocolos reproductivos deben adaptarse a cada establecimiento.
La utilización de herramientas hormonales como BullSynch se suma a un conjunto de tecnologías que incluye la evaluación de la condición corporal, el manejo de los servicios, la IATF, la nutrición estratégica y el seguimiento de los indicadores reproductivos.
La decisión de utilizar una herramienta determinada depende, en última instancia, del diagnóstico que realice cada productor junto con su asesor veterinario.
La presentación de BullSynch se produce en un momento en que la ganadería argentina busca mejorar su productividad sin depender exclusivamente del crecimiento del stock.
La eficiencia reproductiva aparece como una de las vías para conseguirlo.
Si una mayor proporción de las vacas logra producir un ternero y, además, una parte creciente de esos nacimientos se concentra al comienzo del servicio, el sistema puede generar más kilos sin necesidad de incrementar en la misma proporción la cantidad de vientres.
La tecnología reproductiva adquiere entonces una dimensión económica.
En lugar de considerar el anestro solamente como un problema veterinario, puede analizarse como una variable que afecta directamente la producción de carne.
La presentación de BullSynch apunta precisamente a ese segmento: vacas y vaquillonas que llegan al servicio sin actividad reproductiva y que requieren una intervención para aumentar sus posibilidades de ciclar.
El producto busca ofrecer una herramienta de liberación sostenida, pero el resultado final dependerá de su integración con el resto del manejo.
En definitiva, la apuesta de Agropharma parte de una cuestión concreta de la ganadería de cría: cada día que una vaca demora en volver a quedar preñada puede significar menos kilos para el ternero que finalmente llegará al destete.
Por eso, el desafío no es solamente aumentar la cantidad de preñeces, sino conseguir que ocurran en el momento adecuado. La combinación de nutrición, manejo, planificación reproductiva y tecnología hormonal busca precisamente adelantar ese proceso y transformar una mejora en la actividad reproductiva en mayor producción de carne.