La producción lechera argentina mostró en agosto fuertes diferencias entre las principales cuencas del país, tanto en el volumen obtenido por establecimiento como en el precio recibido por los productores. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), elaborados sobre información de la Dirección Nacional de Lechería, el promedio nacional alcanzó los 3.898 litros diarios por unidad productiva, aunque seis de las 13 regiones relevadas se ubicaron por encima de ese nivel. La brecha también se reflejó en las cotizaciones: mientras el promedio nacional fue de $535,12 por litro, algunas regiones superaron los $580 y otras quedaron cerca de los $500.
El relevamiento permite observar que la actividad presenta realidades productivas muy diferentes según la zona. Santa Fe Sur encabezó el registro de productividad, con 6.192 litros diarios por tambo, seguida por Mar y Sierras, en la provincia de Buenos Aires, con 5.884 litros. En el otro extremo, Santiago del Estero registró 2.130 litros por unidad productiva y Entre Ríos Este, 2.231 litros.
Entre ambos extremos se ubicaron Villa María, con 5.326 litros; Córdoba Sur, con 5.231; Buenos Aires Oeste, con 4.950; y Entre Ríos Este, con 4.803 litros diarios, de acuerdo con el relevamiento.
La diferencia entre las regiones de mayor y menor productividad evidencia la diversidad de sistemas que integran la cadena láctea argentina. El volumen producido por cada establecimiento no solo está asociado a las condiciones productivas de cada territorio, sino también a la escala de los tambos, la tecnología utilizada, los sistemas de alimentación y las características de cada cuenca.
Uno de los datos que sobresale del informe corresponde a Santa Fe Centro, una región que, pese a ubicarse por debajo del promedio nacional en litros diarios por establecimiento, tiene un peso significativo dentro del conjunto de la producción.
La zona concentra el 34,11% de los establecimientos relevados y aporta el 26,4% del volumen total de leche considerado en el estudio. Su productividad promedio fue de 2.989 litros diarios por unidad productiva.
La diferencia entre su participación en cantidad de establecimientos y su aporte al volumen total permite dimensionar el peso que tienen en esa región los tambos de menor escala.
El mapa de la producción también muestra una importante concentración en otras zonas. Buenos Aires Oeste representó el 15,1% de la leche producida y el 11,73% de las explotaciones relevadas. Por su parte, Córdoba Noreste aportó el 14,2% del volumen y concentró el 12,95% de los establecimientos.
En tanto, Villa María explicó el 10,8% del suministro de leche relevado.
Estos datos muestran que la participación de cada cuenca en la producción nacional no depende exclusivamente de la productividad individual de sus establecimientos. También intervienen la cantidad de tambos y la estructura productiva de cada región.
Las diferencias regionales no se limitan al volumen producido. El relevamiento también registró variaciones en la composición de la leche, particularmente en sus porcentajes de grasa butirosa y proteína.
El promedio nacional durante agosto fue de 3,85% de grasa butirosa y 3,51% de proteína.
Dentro de las regiones analizadas, Entre Ríos Oeste registró el mayor porcentaje de grasa, con 3,93%. En materia de proteína, el liderazgo correspondió a Córdoba Sur, con 3,59%.
Estos componentes tienen relevancia comercial porque forman parte de los parámetros utilizados para determinar la calidad de la materia prima y pueden incidir en la liquidación que reciben los productores.
La combinación entre productividad, composición de la leche y condiciones comerciales genera, por lo tanto, resultados diferentes para los establecimientos según la región en la que desarrollan su actividad.
El valor promedio pagado al productor se ubicó en $535,12 por litro durante agosto. Sin embargo, el promedio nacional ocultó diferencias relevantes entre las distintas regiones.
Abasto Norte presentó el mayor precio regional, con $582,59 por litro, seguida por Mar y Sierras, con $568,69, y Santa Fe Sur, con $558,04.
En el extremo inferior de la tabla se ubicó Córdoba Centro, con $500,11 por litro. Santiago del Estero, pese a presentar una productividad significativamente menor a la de las principales cuencas, registró un valor de $504,54 por litro.
La diferencia entre el valor más alto y el más bajo alcanzó aproximadamente un 16,5%, una brecha que refleja que la remuneración de la leche no responde únicamente al volumen producido.
Los precios también variaron al observar el comportamiento por provincia. Salta presentó la cotización promedio más elevada, con $571,84 por litro. Buenos Aires alcanzó $558,29, mientras que Santa Fe registró $529,59.
En Córdoba, el promedio provincial fue de $524,07 por litro y en Entre Ríos, de $534,16.
La comparación provincial debe interpretarse junto con las diferencias existentes dentro de cada territorio, ya que una misma provincia puede contener varias cuencas con estructuras productivas y condiciones comerciales diferentes.
Los datos relevados por el OCLA permiten observar una característica estructural de la lechería argentina: no existe un único modelo productivo representativo de todo el país.
Las cifras de agosto combinan regiones con establecimientos de elevada productividad diaria y otras donde predominan unidades de menor escala. Esa heterogeneidad también se expresa en la participación de cada cuenca en el volumen nacional y en la composición de la leche entregada.
La distancia entre los 6.192 litros diarios registrados en Santa Fe Sur y los 2.130 litros de Santiago del Estero constituye uno de los indicadores más claros de esa diversidad. Entre ambos valores existe una diferencia de más de 4.000 litros diarios por unidad productiva.
La estructura de cada cuenca también condiciona la forma en que los datos deben interpretarse. Una región puede presentar una productividad promedio menor y, al mismo tiempo, tener una participación considerable en el volumen total debido a la cantidad de establecimientos que concentra.
El caso de Santa Fe Centro resulta ilustrativo: con 2.989 litros diarios por unidad productiva, se ubicó por debajo del promedio nacional, pero concentró más de un tercio de los establecimientos relevados y más de una cuarta parte del volumen.
El relevamiento de agosto vuelve así a poner en primer plano uno de los principales desafíos de la cadena láctea: mejorar la eficiencia productiva sin desconocer las diferencias estructurales entre las distintas cuencas.
La evolución de la productividad, la calidad de la materia prima y los precios obtenidos serán factores determinantes para conocer cómo se distribuyen los resultados dentro de la cadena. En un sector donde conviven establecimientos de escalas muy diferentes, los promedios nacionales permiten observar una tendencia general, pero las diferencias regionales son fundamentales para comprender la realidad de cada productor.
En ese escenario, el mapa elaborado a partir de los datos de agosto muestra una lechería argentina con fuertes contrastes territoriales, donde productividad, escala, calidad y precio se combinan de manera diferente en cada cuenca.