Sam Altman, CEO de OpenAI, destacó el enorme potencial de la inteligencia artificial para transformar las empresas y crear nuevas oportunidades de negocio, aunque reconoció que la incorporación de estas herramientas a la economía avanza de manera gradual.
Durante una entrevista con el podcaster David Senra, Altman explicó que inicialmente esperaba una transformación empresarial más rápida tras la aparición de modelos como GPT-4. Sin embargo, su análisis actual apunta a que la adopción progresiva de la IA puede abrir un proceso de cambio profundo y sostenido.
"Me equivoqué en unas cuantas cosas, pero una de ellas es en el ámbito de la velocidad: la economía tiene demasiada inercia", afirmó Altman.
Para el ejecutivo, esta dinámica no significa que la inteligencia artificial esté perdiendo impacto. Por el contrario, muestra que las empresas necesitan tiempo para incorporar nuevas capacidades a sus procesos, adaptar sus sistemas y aprovecharlas de manera eficiente.
"La economía tiene muchísima inercia. La gente sigue haciendo las mismas cosas, sigue comprando en los mismos lugares, sigue usando sus herramientas de la misma forma", sostuvo.
La oportunidad está en que, a medida que las compañías incorporen estas tecnologías, la IA puede modificar tareas, acelerar procesos y ampliar las capacidades de equipos de trabajo.
Altman también puso el foco en el potencial para los emprendedores. Considera que las nuevas herramientas permiten que personas y equipos pequeños accedan a capacidades que antes requerían mayores inversiones y estructuras más grandes.
"Estamos a punto de ver el mayor auge de personas que empiezan pequeñas empresas que hayamos visto jamás", afirmó.
"Creo que la IA está empoderando eso", agregó.
Desde esta perspectiva, la adopción gradual puede convertirse en una ventaja: las empresas tienen la posibilidad de incorporar la IA paso a paso, aprender de sus resultados y adaptar sus procesos a medida que la tecnología evoluciona.
El CEO de OpenAI también destacó el desarrollo de infraestructura como uno de los grandes desafíos y oportunidades de esta nueva etapa. Los modelos avanzados requieren centros de datos, capacidad de cómputo y chips especializados, lo que impulsa nuevas inversiones y negocios alrededor de la economía de la IA.
"Escalar el cómputo a este nivel requiere una cadena de suministro compleja", explicó.
El escenario que plantea Altman es, por lo tanto, el de una transformación progresiva de la economía, en la que la velocidad de evolución de la tecnología puede superar inicialmente la capacidad de adaptación de las organizaciones.
El verdadero potencial aparece a medida que esa brecha se reduce y más empresas incorporan inteligencia artificial a sus operaciones. Para Altman, el próximo gran salto podría estar precisamente allí: en convertir las capacidades de la IA en nuevas empresas, productos, empleos y formas de trabajar.