Martín Rapetti, director ejecutivo de Equilibra y profesor de la UBA, analizó el rumbo de la economía argentina y sostuvo que la desaceleración de la inflación ya no debería ser la principal prioridad del Gobierno. En una entrevista con Ámbito, planteó que el desafío central pasa por recuperar la actividad, mejorar el empleo y revisar la política cambiaria.
Rapetti consideró que el proceso de desinflación alcanzó un límite y que la economía atraviesa un escenario complejo, con caídas en la inversión, deterioro del empleo privado formal y dificultades en sectores como la industria, el comercio y la construcción.
El economista también cuestionó la apreciación del tipo de cambio y señaló que un dólar algo más alto podría darle mayor competitividad a sectores que exportan o compiten con productos importados.
Para Rapetti, el programa inicial del Gobierno logró una reducción significativa de la inflación, pero perdió capacidad para seguir impulsando una baja sostenida.
“El programa desinflacionario fue el del comienzo del Gobierno”, sostuvo el economista. Según su análisis, el esquema tuvo como principales herramientas la devaluación inicial, el ajuste fiscal, la apertura comercial y el tipo de cambio como ancla nominal.
El escenario actual, en cambio, presenta una inflación que se mantiene alrededor del 2% mensual. En ese contexto, Rapetti consideró que no existe hoy un mecanismo claro que permita coordinar una reducción más rápida de los precios.
También planteó que una política de desinflación más ambiciosa requeriría establecer objetivos explícitos y comunicar a la sociedad cómo se alcanzaría una inflación de un dígito.
Uno de los principales puntos de preocupación para el economista es la evolución del mercado laboral. Aunque el empleo agregado no necesariamente muestra una caída significativa, Rapetti señaló un cambio en su composición.
Según explicó, se destruye empleo privado formal y aumenta el autoempleo y la informalidad, especialmente en actividades de servicios de menor calificación e ingresos.
“El grueso de la economía está en recesión o incluso en caída”, afirmó. A su entender, el crecimiento del PBI está concentrado principalmente en sectores como energía, minería y agro, mientras otras ramas de la economía permanecen estancadas.
En ese sentido, consideró que el Gobierno debería prestar mayor atención a la generación de empleo y a las empresas que enfrentan dificultades para competir.

Rapetti también puso el foco en la política cambiaria. Consideró que un tipo de cambio algo más alto podría favorecer a la industria, los servicios exportables y el turismo, además de mejorar la posición de las empresas que compiten con productos importados.
“Un tipo de cambio un poco más alto le serviría a la economía, sobre todo a los sectores transables que compiten con importaciones o pueden exportar”, sostuvo.
El economista también planteó la necesidad de revisar distintos aspectos vinculados con el comercio exterior, entre ellos el contrabando, la subfacturación de importaciones y las políticas antidumping.
A su vez, cuestionó la idea de que el crecimiento de la minería y la energía pueda reemplazar rápidamente a otros sectores productivos.
“La Argentina tiene una población suficientemente grande como para no poder vivir solamente de un par de sectores”, señaló.
Para Rapetti, la industria continuará siendo necesaria para sostener una economía diversificada, aunque reconoció que existen diferencias importantes de productividad entre las empresas y ramas industriales.
El economista sostuvo que el desafío de mediano plazo consiste en combinar crecimiento, empleo y acumulación de reservas. Para alcanzar ese escenario, consideró necesario mantener un superávit de cuenta corriente y contar con un tipo de cambio compatible con ese objetivo.
También advirtió sobre las necesidades de financiamiento del Gobierno para el próximo año y sostuvo que el acceso a los mercados internacionales será relevante para cubrir los vencimientos.
“Mi impresión es que será muy difícil cubrir los vencimientos del año próximo sin emitir deuda en los mercados internacionales”, afirmó.
Rapetti destacó los avances del Gobierno en materia de estabilización y reducción del déficit, pero planteó que ahora el desafío es definir cómo continuará el programa económico y qué políticas permitirán que el crecimiento llegue a una mayor parte de la economía.
La mirada del economista pone así el foco en empleo, competitividad cambiaria y estrategia productiva, en un contexto en el que la inflación dejó de ser, según su análisis, el único desafío central de la política económica.