Luis Caputo proyectó que las exportaciones argentinas de energía y minería podrían alcanzar los US$61.000 millones hacia 2031, unos US$40.000 millones más que el nivel actual, y sostuvo que el crecimiento de esos sectores, junto con el agro, permitirá aumentar la generación de dólares y aportar mayor previsibilidad a la economía. El ministro de Economía presentó sus estimaciones durante el Día de la Exportación organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), según informó LA NACION.
El funcionario puso al agro, la energía y la minería en el centro de la estrategia exportadora y consideró que el avance de estas actividades explica parte de las diferentes velocidades que actualmente muestra la economía argentina.
Para Caputo, esa dinámica no representa necesariamente un desequilibrio. Su argumento es que los sectores con mayor capacidad para generar divisas pueden funcionar como impulsores de una economía que necesita aumentar de manera sostenida sus exportaciones.

“Hay que aclarar algunas cosas con respecto a esto. El famoso tema de que la economía crece a dos velocidades, es decir, que hay sectores que empujan y otros que no, lo primero que hay que preguntarse es si eso es normal o hay alguna anomalía. Y la respuesta es que es obvio que es normal. Si tenías a tus mayores generadores de dólares en el banco de suplentes, naturalmente te iban a faltar dólares”, afirmó.
El ministro comparó la situación del agro, la energía y la minería con la de jugadores importantes que permanecían fuera del equipo principal y cuestionó las políticas aplicadas sobre esas actividades durante administraciones anteriores.
Según su planteo, el crecimiento de los sectores exportadores no solo permitirá incrementar el ingreso de divisas, sino que también podría aportar estabilidad cambiaria y previsibilidad para otras industrias.
Caputo sostuvo que esa mayor disponibilidad de dólares debe complementarse con una agenda orientada a reducir costos internos y mejorar las condiciones para la inversión privada.
“Que haya sectores que ya sabemos que no solo generan dólares, sino que cada vez generarán más dólares, da mayor previsibilidad a cualquier industria. Pero hay que cambiar el chip. Del lado del Gobierno, hay que bajar impuestos, regulaciones, tasas de interés y seguir mejorando la infraestructura. Y del lado privado, hay que invertir, ya que no hay negocio financiero. Ahora es negocio real y, para competir en ese mercado, hay que invertir”, señaló.
El funcionario también presentó datos para respaldar lo que definió como un “boom exportador”. Frente a los niveles de 2023, indicó que las ventas externas de soja aumentaron 17%, las de maíz 35% y las de trigo 233%.
En otros complejos productivos, señaló un crecimiento del 100% en petróleo, cerca del 200% en girasol, 170% en litio y 50% en pesca.
El salto proyectado para los próximos años tiene como protagonistas principalmente a la energía y la minería. Caputo estimó que ambos sectores podrían alcanzar exportaciones conjuntas por US$61.000 millones en 2031.
“Para 2031, si Dios quiere que sea el término del segundo mandato de nuestro Presidente, vamos a estar en US$61.000 millones de exportaciones [en minería y energía]. Esto es US$40.000 millones más que este año, es una bestialidad”, afirmó.
El ministro agregó que las estimaciones podrían incluso quedar por debajo del potencial final porque contemplan proyectos que ya avanzaron en sus procesos de aprobación, mientras todavía existe una cartera considerable de iniciativas pendientes.
“Estos números están subestimados, porque se tienen en cuenta proyectos aprobados [de RIGI], pero hay US$150.000 millones de proyectos que todavía no se aprobaron y van a incrementar aún más esto”, sostuvo.

En ese escenario, la disponibilidad de divisas provenientes de actividades productivas aparece como una de las variables que el Gobierno considera fundamentales para reducir la vulnerabilidad externa de la economía.
Caputo vinculó directamente esa expansión exportadora con el mercado cambiario. “¿Qué es lo importante de este dato? Que no solo garantiza la estabilidad cambiaria actual, sino a futuro”, afirmó.
El ministro también rechazó la idea de que el actual esquema implique abandonar a la industria. Señaló que el desafío pasa por mejorar las condiciones de competitividad mediante menores impuestos, menos regulaciones, tasas de interés más bajas e infraestructura, mientras el sector privado incrementa las inversiones.
La apuesta oficial se concentra así en que el crecimiento del agro, Vaca Muerta, la minería y otros complejos exportadores permita ampliar estructuralmente la oferta de dólares. Si las proyecciones se cumplen, energía y minería sumarían alrededor de US$40.000 millones adicionales en exportaciones hacia 2031, un flujo que, según Caputo, contribuirá a generar mayor previsibilidad para el conjunto de la economía.