IMPSA llegó a la Casa Blanca para avanzar en una oportunidad estratégica vinculada con la recuperación del sistema eléctrico de Venezuela. Según informó Forbes Argentina, autoridades de la compañía se reunieron en Washington con Jarrod Agen, director ejecutivo del National Energy Dominance Council (NEDC), en un encuentro que puso en primer plano el rol de la empresa en la reconstrucción energética del país caribeño.
La comitiva de IMPSA estuvo encabezada por su presidente, Jorge Salcedo, y su vicepresidente, Juan Manuel Domínguez. El viaje se produjo mientras la compañía avanza como proveedor estratégico de turbinas para centrales hidroeléctricas venezolanas, con un proyecto que contempla recuperar hasta 2.640 MW de capacidad de generación.
La reunión en Washington representa un paso relevante para una compañía que atravesó una profunda transformación en los últimos años. IMPSA, fundada por la familia Pescarmona y posteriormente estatizada, fue adquirida en 2025 por la estadounidense Arc Energy y comenzó una nueva etapa como empresa de capital argentino-estadounidense.
El proyecto venezolano contempla una primera fase de 24 meses, durante la cual se busca recuperar 672 MW mediante la rehabilitación de cinco unidades de generación. El plan incluye dos unidades de la central Tocoma, que aportarían 432 MW, y tres unidades de Macagua, con otros 240 MW.
Dentro de esa primera etapa existe además un objetivo inmediato: reactivar 160 MW en un plazo de 90 días. La meta apunta a recuperar capacidad de generación en el corto plazo y avanzar luego con una intervención de mayor escala.
El programa tiene una segunda dimensión. En el largo plazo, el acuerdo prevé la posibilidad de intervenir diez unidades y recuperar hasta 2.640 MW de capacidad. Tocoma concentraría 2.160 MW y Macagua los restantes 480 MW.
Según informó Forbes Argentina, el alcance proyectado convertiría al emprendimiento en uno de los principales proyectos de recuperación hidroeléctrica de América Latina.
El desembarco de IMPSA en Venezuela también muestra el nuevo perfil internacional que busca consolidar la compañía. Tras la privatización y la reestructuración de su deuda, la firma orientó su actividad hacia sectores vinculados con energía nuclear, generación hidroeléctrica y equipamiento industrial.
La visita a la Casa Blanca agregó además una dimensión institucional a la oportunidad comercial. El encuentro con Agen, funcionario vinculado con la estrategia energética estadounidense, permitió a la empresa presentar sus capacidades y analizar nuevas posibilidades de cooperación.
Durante las reuniones, las autoridades de IMPSA destacaron el potencial de la compañía en el sector nuclear, un área que aparece como otro de los vectores de expansión internacional.
La estrategia combina así dos oportunidades: por un lado, participar en la recuperación de infraestructura energética existente; por otro, posicionar las capacidades industriales de IMPSA en mercados vinculados con la generación eléctrica y las nuevas inversiones en energía.
El caso venezolano representa, en ese sentido, una vidriera internacional para la compañía. La posibilidad de intervenir grandes centrales hidroeléctricas permite poner en valor una especialización desarrollada durante décadas y, al mismo tiempo, ampliar la presencia de IMPSA fuera de la Argentina.
El proyecto también adquiere relevancia por la magnitud de la capacidad involucrada. 2.640 MW es la potencia potencial que contempla el plan completo, mientras que la primera etapa apunta a recuperar 672 MW.
La nueva etapa de IMPSA combina el respaldo de su nuevo accionista estadounidense con la experiencia industrial construida en la Argentina. Esa combinación le permite buscar oportunidades en proyectos energéticos de gran escala y fortalecer su posición como proveedor internacional.
Para la empresa, la reconstrucción eléctrica venezolana aparece así como uno de los primeros grandes escenarios para demostrar el alcance de su transformación y avanzar hacia un modelo de negocios con mayor presencia global.