El exministro de Economía Hernán Lacunza destacó los avances logrados en materia de estabilidad macroeconómica y planteó que el próximo desafío de la Argentina es transformar ese escenario en mayor crecimiento, inversión, empleo y consumo. En una entrevista radial, el economista valoró la reducción de la inflación y la mayor previsibilidad cambiaria, aunque señaló que todavía existe margen para profundizar la recuperación.
Según informó Infobae, Lacunza describió la situación económica como un escenario con señales positivas y desafíos pendientes. Entre los avances mencionó que la inflación se encuentra muy por debajo de los niveles anteriores y que el movimiento del dólar está controlado, aunque reconoció cierta volatilidad en las tasas de interés.
Para el economista, la estabilidad económica es una condición fundamental para producir e invertir. El desafío consiste ahora en ampliar los efectos de esa mejora hacia los sectores que concentran mayor cantidad de puestos de trabajo.
En ese sentido, destacó el desempeño de actividades como el agro, la energía y la minería, que funcionan como motores de generación de divisas y actividad. A la vez, consideró necesario fortalecer la conexión de esos sectores con la construcción, el comercio, la industria y los servicios.
Lacunza señaló que estas actividades tienen un peso central en el empleo argentino y que una mayor integración con los sectores más dinámicos puede contribuir a que la recuperación tenga un alcance más amplio.

También se refirió al consumo y sostuvo que la evolución de los ingresos será determinante para consolidar la recuperación. En su análisis, una economía estable necesita avanzar hacia una etapa en la que las familias puedan recuperar capacidad de compra y las empresas encuentren mejores condiciones para invertir.
Otro de los puntos abordados fue el crédito y la morosidad. Lacunza consideró que el crecimiento del financiamiento durante los últimos años generó nuevas oportunidades, pero también dejó desafíos para una parte de los hogares.
En ese contexto, reclamó mayor transparencia en el sistema financiero y medidas que permitan reincorporar a quienes enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones. “no podemos dejar a 6 millones de personas en la banquina”, afirmó.
El economista también sostuvo que la Argentina tiene una oportunidad para avanzar hacia una economía con mayor inversión y productividad. Para eso, consideró clave sostener la estabilidad alcanzada y generar condiciones que permitan que los sectores que ya muestran dinamismo impulsen al resto de la economía.
De cara a 2027, Lacunza anticipó que el escenario financiero podría tener mayor movimiento por el proceso electoral. En particular, estimó que podría producirse una mayor dolarización de carteras, aunque aclaró que no necesariamente implicaría una crisis cambiaria.
“Dolarización de carteras, no una corrida terminal, va a haber. Porque las elecciones son en la Argentina, no en Suecia”, señaló.
Su principal planteo estuvo relacionado con la necesidad de llegar al año electoral con una posición financiera sólida. En esa línea, sostuvo: “entrar a año electoral con reservas escuálidas y con tipo de cambio estresado es demasiado temerario. Pasó el año pasado, hace diez meses, no hace diez años”.
Más allá de sus advertencias, la mirada de Lacunza reconoce que la economía argentina atraviesa una etapa diferente, marcada por una inflación considerablemente menor y una mayor estabilidad cambiaria. El desafío hacia adelante, según su análisis, es aprovechar ese punto de partida para acelerar la inversión, fortalecer el empleo y lograr que el crecimiento alcance a una mayor cantidad de sectores.
En ese escenario, la consolidación de las condiciones macroeconómicas aparece como una oportunidad para que la Argentina avance hacia una etapa de mayor producción, crédito e inversión, con el objetivo de transformar la estabilidad en crecimiento sostenible.