Cambia el esquema oficial para evaluar variedades de trigo en Argentina

La nueva normativa articula a INASE, INTA, SENASA y Agricultura y establece tres años de participación obligatoria para los cultivares.

Cambia el esquema oficial para evaluar variedades de trigo en Argentina
miércoles 16 de septiembre de 2026 - 08:35

La Red de Ensayos Comparativos de Cultivares de Trigo Pan (RET) contará con un nuevo protocolo de funcionamiento en Argentina, a partir de la aprobación de la Resolución N° 169/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. La medida, informada por el INASE el 11 de septiembre, establece un esquema de trabajo coordinado entre INASE, INTA, SENASA y la Dirección Nacional de Agricultura, con el objetivo de estandarizar la evaluación de los cultivares y generar información oficial sobre su comportamiento agronómico, sanitario, comercial e industrial.

Uno de los principales cambios es que todo cultivar inscripto en el Registro Nacional de Cultivares (RNC) que produzca semilla fiscalizada deberá participar obligatoriamente de la RET durante tres años. Los resultados obtenidos en los ensayos serán sistematizados y publicados oficialmente, de modo que productores, técnicos, investigadores, obtentores y otros integrantes de la cadena puedan acceder a información comparable sobre el desempeño de las distintas variedades de trigo pan.

La actualización busca ordenar las responsabilidades de los organismos que intervienen en el proceso y establecer un marco común para la generación de datos. La RET tendrá así una estructura institucional en la que cada organismo asumirá funciones específicas dentro de las etapas de evaluación, análisis, clasificación y difusión de los resultados.

Cuatro organismos con funciones definidas

El nuevo protocolo establece un comité de coordinación integrado por el Instituto Nacional de Semillas (INASE), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y la Dirección Nacional de Agricultura (DNA).

El INASE tendrá a su cargo diferentes tareas relacionadas con la organización y fiscalización del sistema. Entre ellas estará la elaboración del listado de cultivares participantes, la programación de auditorías y la clasificación de los cultivares en grupos de calidad.

Para esta última tarea, el organismo trabajará junto con los obtentores y un comité ad hoc. El INASE también será responsable de publicar oficialmente los resultados vinculados con el desempeño agronómico y con la calidad comercial e industrial de los materiales evaluados.

El INTA, por su parte, tendrá una participación central en el desarrollo de los ensayos a campo. El organismo integrará el Comité Técnico junto con los obtentores y otros representantes de la cadena triguera.

Entre sus responsabilidades estará la organización, planificación y conducción de los Ensayos Comparativos de Rendimiento (ECR) en las diferentes localidades donde se desarrolle la red.

La participación territorial de los ensayos permitirá obtener información sobre el comportamiento de los cultivares bajo diferentes condiciones productivas. La evaluación comparativa busca generar datos que puedan utilizarse para caracterizar el desempeño de cada variedad dentro de los ambientes considerados.

El papel del SENASA en la calidad del trigo

El nuevo esquema también asigna al SENASA una función específica en el análisis de la calidad de los cultivares.

El organismo realizará los estudios de calidad comercial e industrial que serán utilizados posteriormente para clasificar los materiales dentro de los grupos de calidad correspondientes.

Esta información complementará los resultados agronómicos obtenidos en los ensayos de rendimiento. De esta manera, la evaluación no quedará limitada a variables productivas, sino que incorporará características vinculadas con la calidad del grano y su aptitud para distintos usos industriales.

El esquema permitirá reunir en un mismo sistema información proveniente de diferentes áreas técnicas. El rendimiento de un cultivar podrá analizarse junto con sus características sanitarias y de calidad comercial e industrial.

La Dirección Nacional de Agricultura tendrá, en tanto, la función de asesorar a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca en los aspectos estratégicos relacionados con sus competencias.

La distribución de funciones busca evitar superposiciones y establecer con mayor precisión quién interviene en cada etapa de la red.

Tres años de participación obligatoria

Uno de los puntos de mayor impacto para el sector semillero es la obligatoriedad establecida para los cultivares.

Todo material inscripto en el Registro Nacional de Cultivares que produzca semilla fiscalizada deberá participar de la RET durante un período de tres años.

La exigencia permitirá reunir información durante varias campañas y evitar que la caracterización de un cultivar se base en una única temporada productiva.

La evaluación a lo largo de tres años también permitirá acumular datos frente a diferentes condiciones ambientales y productivas. En un cultivo como el trigo, cuyo desempeño puede estar condicionado por variables climáticas, sanitarias y de manejo, contar con registros correspondientes a más de una campaña permite ampliar la base de información disponible.

La participación obligatoria alcanza a los materiales que cumplen las condiciones establecidas por la nueva normativa. Los datos generados durante ese período pasarán a formar parte de la información oficial de la RET.

Para los obtentores, la nueva modalidad implica incorporar la participación en la red dentro del proceso posterior a la inscripción del cultivar y la producción de semilla fiscalizada.

Para el sistema oficial, en tanto, representa una forma de garantizar que los materiales que llegan al circuito de semillas fiscalizadas cuenten con información generada bajo un protocolo común.

Información pública para la cadena triguera

Uno de los objetivos centrales de la actualización es que los resultados de la RET tengan carácter oficial, transparente y público.

La información recopilada permitirá conocer el comportamiento de los cultivares desde distintas dimensiones. Entre ellas se encuentran las variables agronómicas, sanitarias, comerciales e industriales.

Los datos agronómicos aportarán información sobre el desempeño productivo de las variedades en los ensayos. La dimensión sanitaria permitirá incorporar información relacionada con el comportamiento frente a las condiciones sanitarias evaluadas. A su vez, los análisis de calidad comercial e industrial permitirán establecer características relevantes para la clasificación de los cultivares.

La publicación de estos resultados busca brindar una referencia común para los diferentes actores de la cadena.

Los productores podrán acceder a información oficial para complementar sus decisiones de elección varietal. Los asesores y técnicos contarán con datos comparables para sus recomendaciones, mientras que los obtentores podrán disponer de información sistematizada sobre el desempeño de los materiales.

La información también constituye un insumo para organismos públicos, instituciones de investigación y otros actores vinculados con el desarrollo de la producción triguera.

Ensayos comparativos y evaluación varietal

Los Ensayos Comparativos de Rendimiento constituyen uno de los componentes centrales de la RET. Su función es comparar el comportamiento de distintos cultivares bajo condiciones de ensayo definidas y en diferentes localidades.

El nuevo protocolo establece que el INTA será responsable de organizar, planificar y conducir estos ensayos dentro del marco del Comité Técnico.

La participación de obtentores y representantes de la cadena permitirá articular los distintos intereses y conocimientos vinculados con la evaluación de variedades.

El trabajo conjunto entre organismos públicos y actores privados también permitirá concentrar en una misma estructura la información que se genera durante las diferentes etapas.

A partir de la implementación del nuevo protocolo, la RET contará con un marco institucional actualizado que define tanto la participación obligatoria de los cultivares como las responsabilidades de cada organismo.

La información generada podrá utilizarse para la clasificación varietal, uno de los procesos relevantes para caracterizar los materiales disponibles en el mercado.

El acceso público a los resultados también busca mejorar la transparencia del sistema. La disponibilidad de datos oficiales permite que las decisiones sobre variedades se apoyen en información obtenida mediante una metodología común.

Una base de datos para el desarrollo del trigo argentino

La actualización de la RET se produce en un sector en el que la innovación varietal ocupa un lugar central. El desarrollo de nuevos cultivares permite incorporar materiales con diferentes características productivas, sanitarias y de calidad.

Para evaluar esos avances resulta necesario contar con sistemas que permitan comparar los materiales bajo criterios homogéneos.

El nuevo protocolo apunta precisamente a fortalecer esa estructura. La participación obligatoria durante tres años permitirá ampliar la cantidad de información disponible para cada cultivar, mientras que la intervención coordinada de INASE, INTA, SENASA y Agricultura establecerá responsabilidades diferenciadas.

La generación de información oficial también tiene importancia para el desarrollo de la cadena triguera argentina, ya que el comportamiento agronómico de un cultivar constituye solamente una parte de su valor productivo. Las características comerciales e industriales del grano también determinan su utilización y destino.

Por esa razón, el nuevo esquema incorpora los análisis de calidad junto con los resultados de los ensayos agronómicos.

La actualización aprobada mediante la Resolución N° 169/2026 establece así un nuevo marco para el funcionamiento de la Red de Ensayos Comparativos de Cultivares de Trigo Pan.

El desafío será ahora llevar ese protocolo a la práctica, coordinar las tareas entre los organismos participantes y sostener la generación de información durante las distintas campañas.

Con la nueva normativa, el sistema oficial contará con una estructura definida para evaluar, comparar y publicar información sobre los cultivares de trigo pan. La obligatoriedad de participación de los materiales que produzcan semilla fiscalizada y el acceso público a los resultados apuntan a consolidar una base de datos que sirva tanto para la clasificación varietal como para las decisiones productivas y el desarrollo tecnológico de la cadena.

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