El pistacho argentino suma inversiones y proyectos productivos con el objetivo de ganar participación en el mercado internacional. Uno de ellos es AgroFides, la empresa fundada por Juan Ignacio Ponelli, que desarrolló un modelo de producción en San Juan y busca ampliar el acceso de inversores al negocio agropecuario.
Según informó Forbes, Ponelli llegó al sector después de una trayectoria vinculada con la tecnología y la gestión corporativa internacional. En 2013 se radicó en Ruanda, donde lideró la puesta en marcha de una planta industrial y posteriormente participó de la expansión hacia Kenia y Ghana. Tras regresar a la Argentina, asumió la gerencia general global de Positivo BGH.
Su vínculo con el campo también tiene raíces familiares. La tradición agropecuaria de su familia incluye actividades vinculadas con yerba mate, forestación y ganadería. Sin embargo, la decisión de apostar por el pistacho surgió a partir de un análisis de negocios.

"Mi historia con el pistacho data del 2018. En realidad, entro al cultivo al revés de lo que generalmente sucede con los productores en términos generales: empiezo desde el negocio. Durante una hipótesis de negocio con determinados parámetros, el pistacho fue el que mejor se adaptó a eso. No empecé desde un cultivo que me atraía, sino que fue al revés: busqué insertar un proyecto en la economía real y el pistacho fue el que salió ganador", explicó Ponelli, según Forbes.
El cultivo presenta características que despertaron el interés de la compañía. Se trata de una producción perenne, con plantaciones que pueden mantener su productividad durante más de un siglo. Además, la utilización de tecnología permite mejorar el manejo del agua y el seguimiento de las condiciones del suelo.
AgroFides utiliza portainjertos UCB1, desarrollados por la Universidad de California, junto con sistemas de riego por goteo automatizado y herramientas de monitoreo productivo.
El contexto internacional también ofrece una oportunidad para la Argentina. De acuerdo con los datos citados por Forbes, la demanda mundial de pistacho creció a un ritmo promedio del 6,5% anual durante las últimas dos décadas.
Actualmente, Estados Unidos, Irán y Turquía concentran cerca del 90% de la oferta mundial, mientras que la Argentina todavía tiene una participación reducida. El país cuenta con poco más de 9.000 hectáreas plantadas y unos tres millones de árboles, con posibilidades de expansión en provincias como San Juan, Mendoza, La Rioja, San Luis y La Pampa.

Entre las ventajas productivas aparecen la alta radiación solar, la amplitud térmica, la baja humedad relativa y la contraestacionalidad respecto de los principales productores del hemisferio norte.
El mercado también se amplió más allá del consumo tradicional del fruto. El pistacho se utiliza en snacks, confitería, heladería, panadería, bebidas vegetales y cosmética, mientras que sus cáscaras pueden incorporarse a iniciativas de economía circular.
En ese escenario, AgroFides comenzó en 2022 con un emprendimiento familiar de 110 hectáreas en territorio sanjuanino. La empresa concentró buena parte de su estrategia en la preparación previa de la plantación, la infraestructura de riego, la logística y la trazabilidad.
"El 80% del éxito de un proyecto de estas características se juega hasta el momento de la plantación. Toda la estrategia, la logística, los accesos, la trazabilidad de las plantas, las obras de infraestructura de riego y la preparación profunda de suelos mediante maquinaria pesada deben estar impecablemente resueltos de antemano. El 20% restante es la ejecución y el manejo empresarial eficiente de la finca", señaló Ponelli.
Con el modelo productivo en marcha, la compañía avanzó hacia una estructura destinada a ampliar la participación de capital privado en el sector. A través de la finca La Memita, desarrolló un fideicomiso que permite participar de una unidad productiva de pistacho sin adquirir una parcela individual ni encargarse de la operación agrícola.
La propuesta contempla una participación equivalente a una hectárea, con una inversión inicial de US$30.000 y aportes operativos durante la etapa de desarrollo. El patrimonio queda integrado por las tierras, los derechos hídricos, los árboles y la infraestructura productiva.
El proyecto incorpora además una mirada de triple impacto, con generación de energía mediante paneles fotovoltaicos, riego eficiente y captura de carbono a través de más de 42.000 árboles implantados en zonas hiperáridas.

La estrategia de AgroFides apunta a desarrollar una red de proveedores y actividades de valor agregado alrededor del cultivo. El objetivo es acompañar la expansión de la producción y atraer nuevos capitales para fortalecer la participación argentina en una cadena que tiene una demanda internacional creciente.
De esta manera, el pistacho aparece como una alternativa para ampliar la matriz productiva de distintas regiones argentinas y sumar una producción de largo plazo, con San Juan como uno de los principales territorios donde avanza esta nueva generación de inversiones agropecuarias.