Las exportaciones agroindustriales argentinas alcanzaron un récord histórico entre enero y agosto de 2026, con 84,26 millones de toneladas enviadas al exterior por un valor de US$ 37.525 millones, según datos de INDEC procesados por la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional. El resultado, informado el 22 de septiembre por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, representa un aumento interanual del 10% en volumen y del 13% en valor, con operaciones hacia 135 mercados internacionales.
El desempeño también refleja una mayor diversificación de la oferta exportadora. De acuerdo con el relevamiento oficial, 126 productos alcanzaron durante los primeros ocho meses del año los mayores valores de exportación de la última década, con incrementos relevantes tanto en cadenas tradicionales como en productos de menor participación relativa.
Entre los principales rubros se encuentran la carne bovina deshuesada congelada, que generó US$ 1.889 millones, un 40% más que en igual período anterior, y el aceite de girasol, con US$ 1.842 millones y una suba del 55%.
También tuvieron un comportamiento destacado la carne bovina fresca o refrigerada, con US$ 1.051 millones y un incremento del 36%, y los crustáceos congelados, que alcanzaron US$ 756 millones, un 77% más interanual.
Uno de los datos más significativos del período corresponde al girasol, cuyas exportaciones llegaron a US$ 623 millones, con un crecimiento interanual del 869%. El desempeño de esta cadena también aparece vinculado con la expansión de las ventas hacia distintos destinos internacionales.
La lista de productos con mayores montos incluye además a la miel, con US$ 223 millones y un crecimiento del 59%; el limón, con US$ 203 millones y una mejora del 45%; el queso muzzarella, con US$ 183 millones y una suba del 15%; el tabaco desvenado, con US$ 158 millones y un aumento del 18%; y las maderas aserradas, con US$ 107 millones y un crecimiento del 25%.
El registro oficial también identifica productos que, aunque todavía representan montos relativamente reducidos dentro del comercio agroindustrial, lograron máximos de exportación para la década. Entre ellos figuran el orégano, el café tostado sin descafeinar, las semillas de coriandro, el kiwi, las semillas de trébol, los salvados de cereales, el aceite de jojoba y distintas preparaciones de tomate.
Este comportamiento muestra que el récord no se explica exclusivamente por los grandes complejos exportadores, sino también por una variedad de producciones que consiguieron ampliar su participación en los mercados externos.
En términos de destinos, los principales compradores de productos agroindustriales argentinos durante el período fueron India, China, Vietnam, Brasil, Estados Unidos, Chile, Perú, Arabia Saudita, Indonesia y Malasia.
A la vez, el informe oficial registró fuertes incrementos en las ventas hacia determinados mercados. Bulgaria encabezó las variaciones porcentuales, con una expansión del 2.990%, asociada principalmente a los envíos de girasol.
También sobresalieron Rumania, con un aumento del 424% explicado por operaciones de girasol y maní; Mozambique, con una suba del 388% por aceite de soja; y Jordania, donde las ventas crecieron 295%, impulsadas por aceite de girasol, maíz y cebada.
En Filipinas, las exportaciones aumentaron 248%, principalmente por maíz y legumbres, mientras que en Tailandia la mejora fue del 201%, con trigo y legumbres entre los productos involucrados.
Otros incrementos importantes se registraron en Venezuela, con una expansión del 133% asociada a productos de soja; Turquía, con un aumento del 132% por girasol, maíz y soja; y Colombia, donde las ventas crecieron 103%, impulsadas por aceite de soja y legumbres.
España también figura entre los mercados con mayores operaciones, especialmente por los envíos de crustáceos y girasol, mientras que Israel registró un crecimiento del 81%, relacionado principalmente con las exportaciones de carne bovina.
Los datos acumulados hasta agosto muestran que el crecimiento de las exportaciones agroindustriales se produjo en dos dimensiones. Por un lado, se incrementó la cantidad de productos enviados al exterior; por otro, aumentó el valor generado por esas operaciones.
El volumen total de 84,26 millones de toneladas representa un nuevo máximo histórico para el período considerado, mientras que los US$ 37.525 millones reflejan un crecimiento del 13% respecto de los primeros ocho meses de 2025.
La diferencia entre ambas tasas —10% en toneladas frente a 13% en dólares— también muestra que el aumento del valor exportado fue superior al crecimiento físico de los embarques. Sin embargo, los datos disponibles no permiten atribuir esa diferencia a un único factor, ya que intervienen la composición de las exportaciones, los precios internacionales y la evolución de cada cadena.
El resultado se suma a otros registros positivos que se conocieron durante septiembre en distintos segmentos del comercio agroindustrial argentino. La Secretaría de Agricultura informó, por ejemplo, que las declaraciones juradas de venta al exterior alcanzaron en agosto más de 13,1 millones de toneladas, el mayor volumen registrado para ese mes desde la implementación del régimen.
También se habían difundido durante el mes datos favorables para las producciones regionales, las exportaciones de proteínas animales y otros segmentos específicos de la agroindustria, en un escenario de expansión de las ventas externas.
El récord acumulado hasta agosto confirma así el peso de la agroindustria argentina en el comercio exterior, tanto por el volumen de productos que coloca en el mundo como por la diversidad de cadenas y destinos involucrados.
Con 135 mercados alcanzados, el mapa exportador incluye desde los grandes compradores tradicionales hasta destinos donde determinados productos registraron incrementos de tres y hasta cuatro dígitos. El desafío para las cadenas agroindustriales será sostener esa presencia externa y ampliar el valor generado por una oferta que, según los datos oficiales, continúa incorporando productos y mercados al circuito internacional.