Argelia está impulsando una fuerte expansión de su producción láctea con nuevas plantas, acuerdos internacionales y proyectos agroindustriales destinados a reducir la dependencia de la leche en polvo importada, una estrategia que podría impactar en uno de los principales mercados para los productos lácteos argentinos. El proceso se aceleró durante 2026 y combina inversiones privadas y estatales en distintas regiones del país, mientras la industria local busca aumentar la captación de leche cruda y desarrollar nuevas zonas productivas.
El movimiento adquiere especial relevancia para Argentina, ya que Argelia se encuentra entre los principales destinos de sus exportaciones lácteas. Durante 2025, el país africano compró 70.711 toneladas de leche en polvo argentina por US$278,6 millones, según los datos consignados por TodoAgro, equivalentes al 18,1% de las exportaciones totales de lácteos argentinos.
Para Bichos de Campo,el escenario, por lo tanto, plantea una doble situación para la cadena nacional. Por un lado, el crecimiento del consumo argelino mantiene abierta una oportunidad comercial. Por otro, el avance de proyectos destinados a producir leche localmente puede modificar en los próximos años la demanda de productos importados y obligar a los exportadores argentinos a buscar nuevas estrategias para conservar su participación.
El Gobierno argelino viene promoviendo una transformación de su sector agropecuario con el objetivo de avanzar hacia una mayor seguridad alimentaria. La producción de leche ocupa un lugar central dentro de esa estrategia debido al peso que tienen los productos lácteos en el consumo interno y a la dependencia histórica de las importaciones de leche en polvo.
Uno de los proyectos que refleja esa orientación es la construcción de una planta de leche infantil en Larbatache, en el norte del país. La instalación, impulsada por Baby Infant Nutrition, tendrá inicialmente una capacidad de 5.000 toneladas y está proyectada para alcanzar las 10.000 toneladas hacia 2027.
El emprendimiento sumará alrededor de 100 puestos de trabajo directos y se incorpora a la infraestructura industrial que Argelia está desarrollando para abastecer su mercado interno con producción local.
La estrategia también había quedado reflejada en la inauguración, en 2025, de una planta de leche infantil en Orán. La instalación demandó una inversión de unos US$42 millones y fue diseñada para cubrir hasta el 40% de la demanda nacional de leche en polvo destinada a lactantes.
El desarrollo de este tipo de establecimientos tiene una importancia particular para Argelia porque la nutrición infantil constituye uno de los segmentos en los que el país procura disminuir su exposición a proveedores externos.
La búsqueda de producción local no se limita a inversiones privadas. El grupo público Giplait avanzó recientemente en un acuerdo con la empresa bielorrusa Bellakt para evaluar la creación de una sociedad mixta dedicada a la elaboración de leche infantil dentro de Argelia.
El protocolo fue firmado en Argel y contempla el intercambio de información y la elaboración de un plan de acción conjunto. La iniciativa cuenta con el respaldo del Ministerio de Agricultura de Bielorrusia y muestra otro componente de la estrategia argelina: incorporar conocimiento, tecnología y capital externo para acelerar el desarrollo de su industria.
La participación de Giplait resulta relevante porque el grupo estatal puede convertirse en uno de los principales articuladores entre la producción primaria y la industria. Su función podría adquirir mayor peso a medida que aumente el volumen de leche producido dentro del territorio argelino y se reduzca la necesidad de utilizar leche en polvo importada para abastecer el mercado.
La estrategia combina, de esta manera, inversión estatal, capital privado y cooperación internacional, con el objetivo de construir una cadena de abastecimiento más integrada.
Otro de los principales movimientos se encuentra en la producción primaria. Laiterie Soummam, uno de los grupos privados de mayor peso en la industria láctea argelina, anunció planes para ampliar su red de recolección de leche cruda.
La empresa actualmente recibe alrededor de 700.000 litros diarios y busca aumentar ese volumen mediante acuerdos con productores, recolectores y organismos estatales.
El objetivo es incorporar una proporción cada vez mayor de leche producida dentro de Argelia a los procesos industriales. Esto implica fortalecer la relación entre los tambos y las plantas, mejorar los sistemas de recolección y generar una cadena de suministro capaz de abastecer a una industria que busca crecer.
La expansión de la producción primaria también tiene un efecto sobre las economías rurales. La actividad ganadera y lechera se ha desarrollado durante las últimas dos décadas y el incremento de la demanda industrial puede generar nuevos incentivos para productores ubicados fuera de los principales centros urbanos.
Sin embargo, aumentar la producción no depende únicamente de instalar nuevas plantas. Argelia enfrenta el desafío de mejorar la recolección de leche, garantizar estándares de calidad y desarrollar una logística capaz de trasladar la materia prima hacia los centros industriales.
Uno de los proyectos de mayor alcance apunta hacia una zona mucho más compleja: el Sahara argelino.
La iniciativa busca transformar áreas áridas en nuevos polos de producción agroindustrial y utilizar recursos naturales disponibles en el sur del país. El proyecto contempla el establecimiento de unidades productivas, sistemas de riego y tambos climatizados, junto con la incorporación de animales de alta producción.
Uno de los recursos centrales para esta estrategia es el acuífero Albiense, una enorme reserva de agua subterránea compartida por Argelia, Libia y Túnez. Su utilización permitiría sostener sistemas agrícolas y ganaderos en regiones donde las condiciones climáticas dificultan la producción tradicional.
El plan también contempla la incorporación de vaquillonas de alta producción y la participación de especialistas y empresas internacionales para desarrollar programas de crianza, reproducción y manejo de los rodeos.
Pero la expansión hacia el Sahara abre un debate que excede a la industria láctea. El agua del acuífero es un recurso fósil, por lo que su utilización plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de proyectos agrícolas y ganaderos de gran escala.
La discusión forma parte de una estrategia más amplia de Argelia para incrementar su producción de cereales, oleaginosas, azúcar y carne roja, además de leche. El objetivo común es reducir la vulnerabilidad que genera la necesidad de importar alimentos para satisfacer el consumo interno.
El avance de la producción local argelina constituye una señal relevante para la industria láctea argentina, especialmente por la importancia que tiene ese mercado para las exportaciones de leche en polvo.
En 2025, las compras argelinas de productos agroindustriales argentinos alcanzaron casi US$962 millones. Dentro de ese intercambio, la leche en polvo tuvo un peso significativo: las 70.711 toneladas adquiridas representaron US$278,6 millones.
La relación comercial continuó durante 2026. Entre enero y julio, las exportaciones lácteas argentinas hacia Argelia representaron alrededor del 10% de los volúmenes y valores totales, mientras que Brasil mantuvo el liderazgo, con una participación cercana al 50%.
La aparición de nuevos productores y plantas en Argelia no implica necesariamente una caída inmediata de las importaciones. La demanda interna continúa siendo elevada y el desarrollo de una cadena productiva completa requiere tiempo, inversiones y mejoras en infraestructura.
Pero el cambio de orientación es significativo. Si los proyectos de producción primaria e industrial consiguen consolidarse, Argelia podría sustituir progresivamente una parte de las compras externas por producción nacional.
Para los exportadores argentinos, esto supone la necesidad de anticipar una eventual modificación del mercado. La estrategia no pasa únicamente por conservar los destinos actuales, sino también por ampliar la cantidad de mercados capaces de absorber la producción nacional.
La evolución del mercado argelino vuelve a poner en primer plano uno de los principales desafíos de la cadena láctea argentina: aumentar y diversificar las exportaciones.
La industria necesita colocar una proporción creciente de su producción fuera del mercado interno para ampliar la demanda y contribuir a mejorar las condiciones económicas de los productores. En ese contexto, perder participación en un mercado relevante podría tener consecuencias si no existe una estrategia paralela de apertura de nuevos destinos.
Argelia seguirá siendo un mercado importante mientras su consumo continúe creciendo y la producción local no alcance a cubrir toda la demanda. Sin embargo, la dirección de su política es clara: aumentar el abastecimiento interno, desarrollar proveedores locales y reducir gradualmente la dependencia de la leche en polvo importada.
Para Argentina, el proceso representa tanto una alerta como una oportunidad. La alerta está vinculada con una eventual reducción de la demanda argelina a medida que avancen las inversiones. La oportunidad reside en que la expansión del consumo y las necesidades de abastecimiento todavía pueden sostener un mercado atractivo durante el proceso de transición.
La transformación de la lechería argelina, con inversiones en plantas, acuerdos internacionales, expansión de la producción primaria y nuevos proyectos en el Sahara, muestra que el mapa mundial de los alimentos está cambiando. Para la Argentina, seguir de cerca esa evolución será clave para anticipar movimientos de la demanda y evitar que la dependencia de unos pocos mercados limite el crecimiento de una actividad que necesita ampliar sus ventas externas.