En la reciente exposición realizada el 14 de octubre ante inversores en las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial en Bangkok, el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, ratificó que la producción hidrocarburífera de Vaca Muerta constituye la columna vertebral del plan gubernamental para garantizar el ingreso de divisas al país durante los próximos años. La presentación institucional ubicó la expansión de la capacidad exportadora del sector energético como el factor determinante para afianzar el régimen de estabilidad cambiaria y consolidar el superávit de la balanza comercial.
El documento técnico, denominado «Argentina: política monetaria sólida (el ciclo, el estímulo y la estrategia), junto con el fortalecimiento de la política cambiaria», incluye proyecciones oficiales del Ministerio de Economía que estiman un vertiginoso salto en el saldo comercial del rubro. Según el sendero previsto por las autoridades financieras, la balanza comercial energética pasará de un superávit de US$ 11.000 millones en 2026 a US$ 16.000 millones en 2027, alcanzando un techo de US$ 20.000 millones hacia 2028.
Al sumar los aportes proyectados de la actividad minera, que mantendría un nivel constante cercano a los US$ 8.000 millones anuales, el saldo favorable conjunto de ambos sectores primarios treparía a los US$ 28.000 millones en 2028. Esta dinámica consolida un giro estructural respecto a la experiencia previa reciente: en 2022 el balance energético arrojó un déficit de US$ 4.000 millones, registrando luego una paulatina recuperación con superávits de US$ 6.000 millones en 2024 y US$ 8.000 millones en 2025. De este modo, la meta fijada para el cierre de la década triplica con creces los registros conseguidos cuatro años atrás.

En el capítulo dedicado a la política cambiaria, la autoridad monetaria enfatizó el rol estratégico del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Desde la perspectiva del organismo, este marco normativo resulta clave para ampliar la masa crítica de exportaciones, atenuar la volatilidad histórica de la cuenta corriente y generar flujos de dólares predecibles en el mediano plazo. Todo el crecimiento proyectado por el Palacio de Hacienda descansa en el desarrollo no convencional de la Cuenca Neuquina, dado que el aporte minero permanecerá estable en los períodos analizados.
Los indicadores correspondientes a los primeros ocho meses de 2026 convalidan la trayectoria trazada por el Palacio de Hacienda. Las estadísticas publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en el informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA) revelan que, entre enero y agosto, las ventas externas de combustibles y energía sumaron US$ 10.667 millones, mientras que las compras de lubricantes e insumos alcanzaron los US$ 2.833 millones. La diferencia dejó un saldo favorable de US$ 7.834 millones, cifra que representó el 42,9% del superávit comercial total acumulado por la Nación.
El desempeño del petróleo crudo lideró esta dinámica al contabilizar US$ 6.625 millones en el mismo lapso de ocho meses, valor que implicó un aumento interanual del 54,7% en comparación con el desempeño observado en 2025. Con estos registros parciales, el sector energético superó en apenas dos tercios del año el total de US$ 7.815 millones anotado durante la totalidad del ejercicio previo. Para satisfacer el objetivo de US$ 11.000 millones presupuestado para el presente año, la balanza energética requiere generar un saldo positivo adicional de US$ 3.200 millones en el último cuatrimestre, a razón de US$ 790 millones mensuales. Esta meta es considerada viable por los analistas debido a la finalización del período invernal, etapa de mayor demanda de gas importado.

La provincia de Neuquén se afirma como el motor de esta transformación. Reportes del Ministerio de Energía de Neuquén señalan que la producción provincial alcanzó en agosto una marca récord de 685.316 barriles de petróleo diarios, con un crecimiento interanual del 25,1%. En el período acumulado de enero a agosto, la extracción de crudo en territorio neuquino mostró una expansión del 30,39%. Actualmente, la jurisdicción genera el 74% del petróleo y el 75% del gas natural de la Argentina, proviniendo el 97,5% del crudo de formaciones no convencionales. La relevancia territorial se refleja de manera directa en el ingreso de divisas: las exportaciones neuquinas de energía totalizaron US$ 5.938 millones en ocho meses, equivalentes al 55,7% del total nacional exportado por el rubro.
Si bien el impulso del sector responde centralmente al incremento en las cantidades despachadas —las cuales crecieron 27,8% en los primeros ocho meses frente a un alza de precios del 16,5%—, la evolución reciente de las cotizaciones internacionales sumó tracción al saldo final. En agosto, los precios de exportación del sector aumentaron 27% interanual, superando el avance del 12,2% medido en volumen.
Esta fluctuación internacional expone simultáneamente un dilema interno. En el diagnóstico inicial expuesto en Bangkok, el BCRA identificó a la suba del precio internacional del crudo como uno de los shocks externos con impacto en la actividad local. La entidad relacionó de forma directa la suba del petróleo Brent con la presión sobre el poder adquisitivo de los salarios. En el mercado interno, los combustibles y lubricantes acumularon en la región Patagónica una suba del 50% en doce meses según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, ubicándose por encima del 30,3% registrado por el nivel general de la región y del 33,4% de la inflación nacional acumulada en igual período. Sin embargo, los datos de septiembre mostraron desaceleración, con un incremento de 0,4% en los surtidores patagónicos, por debajo del índice regional de 1,4%.
A la par de las definiciones en materia energética y cambiaria, la presentación oficial ante los mercados internacionales incluyó anticipos sobre la política crediticia. Vladimir Werning detalló cinco instrumentos diseñados conjuntamente por el BCRA y la Comisión Nacional de Valores (CNV) para estimular el financiamiento. En el segmento de préstamos personales, el plan contempla agilizar la transferencia de códigos de descuento para empleados públicos y unificar la gestión de descuentos salariales privados a través de COELSA. Para los comercios, proyecta la digitalización y negociabilidad de los cupones de tarjetas de crédito, mientras que para el sector corporativo contempla la puesta en marcha de un Sistema Federal de Garantías junto con un incremento en los límites de apalancamiento vinculados a las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR).
Finalmente, el BCRA incluyó una evaluación sobre el peso de la fiscalidad en el costo del dinero. Cálculos de la entidad basados en datos de agosto sostienen que la carga tributaria explica 32 puntos de la tasa aplicada a los créditos personales y 46 puntos en los financiamientos con tarjeta de crédito, atribuyendo la mayor incidencia de este costo a la superposición de impuestos provinciales y tasas municipales.