l productor podrá responder al pedido de nitrógeno (N) que le demande su cultivo. La herramienta que lo permite, impulsada por la startup Auravant, está basada en el Modelo de Fertilización Variable de Nitrógeno en Trigo desarrollado por el INTA. Eficiencias en el uso de los fertilizantes, mejoras de los rendimientos potenciales y reducción en los costos de producción, son algunas de sus ventajas.
Como si fuera a la carta, el productor puede satisfacer la demanda de N apoyándose en el modelo desarrollado por el INTA. El Modelo de Fertilización Variable de Nitrógeno en Trigo llega de manera útil y amigable a los usuarios gracias a un convenio de colaboración entre la startup de big data para el agro y la entidad.
A través de esta beneficiosa combinación de la actividad tecnológica pública y privada, la plataforma de Auravant pone a disposición del usuario la tecnología necesaria para acceder a este modelo. El avance del INTA fue exportado a veinte países del mundo.
La herramienta permite observar la deficiencia de N en el cultivo macollado a partir de imágenes satelitales. Desde estas imágenes, nace una prescripción o recomendación, que indica la cantidad de nitrógeno que demanda el cultivo. Dado que la necesidad es cambiante, la dosis a distribuir de N será variable.
De esta manera, resulta mucho más eficiente el uso del fertilizante comparado con la aplicación en forma plana y uniforme en todo el lote. Buscando el máximo potencial obtenible, solo se aplica lo que el cultivo pide. Fernando Calo, director de Marketing de Auravant, explica el doble valor que ofrece este manejo respecto del modelo tradicional. “Por un lado, permite alcanzar mayores rindes y, por otro, reduce los costos de producción. En otras palabras, las dosis a aplicar se pueden ajustar claramente en función de los rindes a lograr como objetivo”, concluye.