a resolución que aprueba condicionalmente el trigo transgénico tolerante a la sequía está a un paso de ser abolida. La Federación de Acopiadores de Granos envió recientemente documentos al Ministerio de Agricultura con la intención de impugnar la autorización oficial de dicho cereal.
En octubre, la cartera aprobó el producto con la condición de que Brasil, que representa el 45% de las compras del cereal argentino, preste su conformidad con este evento transgénico.
Esta decisión despertó el rechazo de dieciséis cámaras del agro, que alegaron el riesgo que podría generar la mezcla del cereal común con el transgénico y los problemas comerciales que eso podría acarrear.
A la negativa se sumó la Federación de Acopiadores de Granos, que envió cartas documento dirigidas a Joaquín Manuel Serrano, presidente del Instituto Nacional de Semillas; Marcelo Alos, secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional; Javier Preciado Patiño, subsecretario de Mercados Agropecuarios; el Instituto Biotecnológico de Rosario (Indear); y la firma Bioceres Semillas.
De acuerdo con los acopiadores, se trata de un evento que va en contra de lo requerido por los consumidores locales e internacionales. En esa línea, concuerdan con la decisión de la Cámara de la Industria Molinera de Brasil (Abitrigo) de rechazar el trigo transgénico.
Asimismo, exhortaron a que se expongan los fundamentos técnicos que han sido evaluados para autorizar esa superficie sembrada con el evento OGM; las inspecciones para verificar las condiciones de bioseguridad en cada lote sembrado; el aislamiento, confinamiento, segregación y logística para evitar la contaminación con semillas de trigos convencionales; las medidas y controles implementados para evitar la potencial deriva génica con trigo no OGM; y daños contaminantes en el mercado interno y externo de trigo.
El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra, se apegó a la norma que justifica que “si hay un evento que cumple con los criterios de bioseguridad, interacción ambiental y de mercados”, no tiene “ninguna potestad de prohibirlo”.
No obstante, recalcó que en tanto no sea habilitado por el país vecino, tampoco se habilitará su producción comercial. Además, lo consideró como una gran oportunidad para posicionar un producto que ha demostrado no ser dañino ni para el ser humano ni para el ambiente.