Por Agroempresario.com
Cansado del ritmo de la vida urbana, Ignacio Ortiz de Rosas decidió mudarse en 2018 a San Antonio de Areco, anticipándose a la tendencia post-pandemia de buscar tranquilidad en la naturaleza y en ciudades más pequeñas. Allí, se instaló en una chacra donde cultivó su huerta, adquirió una vaca lechera, gallinas y un caballo. Sin embargo, su espíritu emprendedor en la gastronomía no se aplacaba y, mientras se familiarizaba con su nuevo entorno, comenzó a planificar la apertura de su propio restaurante. Este nuevo proyecto no era algo novedoso para Ignacio, quien desde muy joven ha navegado las aguas del emprendimiento gastronómico.
"Soy gastronómico desde hace más de 30 años", comentó Ignacio mientras se encontraba en una de las mesas del restaurante Colorado, situado cerca de la plaza central de Areco. Ignacio relató que comenzó su carrera con una pasantía en un restaurante francés en Buenos Aires y luego pasó por diversas experiencias en ciudades como Toulouse, Nueva York y Madrid, adquiriendo una vasta experiencia en el sector.

Criado en una familia de alta alcurnia, Ignacio creció en una casona porteña con sus siete hermanos y tres empleados domésticos. Allí desarrolló una relación especial con Amalia, la encargada de la cocina, quien no le permitía tocar las ollas, pero a quien él le cebaba mate. Cuando Amalia se tomaba su día libre, Ignacio era el encargado de cocinar para la familia, lo que marcó su primera conexión con el mundo de la gastronomía.
Tras su recorrido por el mundo, Ignacio regresó a Argentina en 1996 y abrió su primer restaurante junto a Zorrito Von Quinteiro, llamado Nina Wok, con tan solo 26 años. Desde entonces, no ha parado. Posteriormente, abrió Dominga en Palermo, uno de los primeros restaurantes del barrio, seguido por otros proyectos como el bar Congo, una parrilla frente a Plaza Armenia y el bar Río Café.
La intensidad de su vida en la ciudad eventualmente lo llevó a buscar un cambio. Poco tiempo después de establecerse en Areco, Ignacio comenzó a delinear su próximo proyecto: un restaurante que rompiera con la oferta tradicional de la zona. Compró una casa y se sumergió en la reforma junto a Javier, el arquitecto, quien contribuyó significativamente con sus ideas y creatividad.

Después de dos años de reformas, Colorado abrió sus puertas en diciembre de 2023. El salón, con referencias nórdicas y un diseño de buen gusto, ofrece una propuesta gastronómica que Ignacio describe como "comida no común, pero simple". Los platos reflejan las experiencias que ha acumulado en sus viajes por el mundo, sin ser estrictamente cocina de autor, pero con su toque personal.
La carta de Colorado incluye una variedad de platos, desde opciones japonesas hasta un clásico bife con papas. Entre las especialidades se encuentran los ñoquis de sémola en honor a Amalia, un cordero al horno de barro cocido durante toda la noche y presentado en un pastel de papa, carpaccio de ternera y un curry rojo tailandés. Además, los panificados de masa madre elaborados en el lugar son un destacado imperdible.
Colorado Restaurante se encuentra en Arellano 22, San Antonio de Areco. Abre los jueves desde las 20:30, los viernes y sábados al mediodía y noche, y los domingos solo al mediodía. Para reservas, se puede contactar vía Instagram (@coloradoareco) o WhatsApp (1141880005).