La campaña fina gana impulso pese al aumento de costos y la incertidumbre climática

Los márgenes del trigo muestran una mejora en el inicio de la campaña, aunque persisten las dudas por costos y clima

La campaña fina gana impulso pese al aumento de costos y la incertidumbre climática
martes 26 de mayo de 2026

La decisión del Gobierno nacional de reducir las retenciones al trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% comenzó a generar impacto en el mercado agrícola y podría mejorar los márgenes de la campaña fina 2026/27 en un contexto de costos elevados y rentabilidad ajustada. Aunque la medida todavía no fue oficializada en el Boletín Oficial, productores y operadores del sector consideran que la baja impositiva llega en un momento clave, cuando las decisiones de siembra, inversión y nivel tecnológico aún están en definición.

El anuncio fue realizado por el presidente Javier Milei y rápidamente encontró repercusión dentro de la cadena agroindustrial, especialmente porque coincide con el inicio de la campaña fina y con un escenario marcado por el aumento de costos vinculados a fertilizantes, combustibles y logística.

Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la siembra ya avanzaba sobre el 3% del área prevista para trigo y el 6% de la superficie estimada para cebada. En ese contexto, cualquier mejora en el precio esperado por el productor adquiere peso estratégico para definir área implantada y paquetes tecnológicos.

La reducción de derechos de exportación aparece además en un momento de fuerte presión sobre los costos productivos. El conflicto armado en Medio Oriente impulsó aumentos en combustibles y fertilizantes, afectando especialmente a los cultivos de invierno por su elevada dependencia de insumos nitrogenados.

Uno de los datos que más preocupa al sector es la relación entre el valor de la urea y el precio del trigo, que alcanzó niveles récord durante las últimas semanas. A precios actuales, fertilizantes y fletes representan en conjunto más de la mitad de los costos totales de producción para un establecimiento ubicado a unos 150 kilómetros del puerto de Rosario.

Márgenes ajustados y diferencias entre productores

Los números elaborados por la BCR muestran una situación muy dispar según el esquema productivo utilizado.

En campos propios, el margen neto proyectado para trigo ronda los 94 dólares por hectárea, mientras que en establecimientos alquilados el resultado se torna negativo, con pérdidas estimadas en torno a los 103 dólares por hectárea.

La diferencia refleja el impacto que tiene el costo de arrendamiento sobre la rentabilidad agrícola y explica por qué muchos productores todavía mantienen cautela al momento de definir superficie de siembra.

En ese escenario, la baja de retenciones aparece como un factor que puede mejorar parcialmente la ecuación económica, especialmente en zonas donde los márgenes se encontraban más comprometidos.

El impacto más inmediato se observa sobre el denominado FAS teórico, una referencia utilizada para estimar cuánto puede pagar la exportación por el grano tomando como base el precio internacional y descontando impuestos, gastos comerciales y costos logísticos.

Al reducirse la carga tributaria sobre las exportaciones, aumenta la capacidad de pago de exportadores e industrias, lo que podría trasladarse a mejores precios para el productor.

Según estimaciones de la Bolsa rosarina, el FAS teórico del trigo podría mejorar entre 2,2% y 2,3%, equivalente a un incremento de entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada.

Aunque el aumento no modifica completamente la estructura de costos del cultivo, dentro del sector consideran que puede influir sobre decisiones vinculadas a fertilización, tecnología y manejo agronómico.

Tecnología y nivel de inversión

La campaña fina 2026/27 comenzó atravesada por un escenario de incertidumbre climática y económica.

Los especialistas señalan que en años de márgenes ajustados, incluso pequeñas variaciones en el precio esperado pueden modificar el nivel de inversión realizado por los productores.

La fertilización aparece como uno de los puntos más sensibles debido al fuerte incremento registrado en los valores internacionales de la urea y otros insumos estratégicos.

En ese contexto, la mejora en el precio potencial del trigo podría sostener niveles tecnológicos más altos y evitar recortes en fertilización que terminarían afectando rendimiento y calidad.

Dentro del sector también destacan que la medida llega en una etapa temprana de la campaña, cuando todavía existe margen para ajustar planteos productivos.

La expectativa es que el alivio tributario contribuya a sostener el área de siembra y mejorar las perspectivas de producción para el próximo ciclo agrícola.

El costo fiscal y las exportaciones

De acuerdo con las estimaciones de la BCR, el impacto fiscal inmediato de la medida sería relativamente bajo debido a que gran parte de las exportaciones de la campaña actual ya se encuentran comercializadas.

En trigo, todavía restan vender aproximadamente 5,3 millones de toneladas sobre un total estimado de 19 millones. En cebada, permanecen pendientes unas 500.000 toneladas de cebada cervecera y otras 200.000 toneladas de cebada forrajera.

Con esos volúmenes y tomando como referencia los precios FOB previstos para el período junio-noviembre, el costo fiscal de la reducción de retenciones rondaría los 29,5 millones de dólares para la campaña en curso.

Para el ciclo 2026/27, la pérdida de recaudación proyectada alcanzaría unos 78 millones de dólares entre ambos cultivos.

Sin embargo, dentro de la cadena agroindustrial sostienen que parte de ese costo podría recuperarse mediante una mayor producción y un incremento del volumen exportado.

La lógica del sector es que menores impuestos permiten mejorar competitividad y estimular inversión, generando más actividad económica y mayores niveles de exportación.

El clima y la expectativa por El Niño

Además del frente económico, la campaña fina permanece condicionada por las perspectivas climáticas.

Los modelos de monitoreo del Pacífico ecuatorial comenzaron a mostrar nuevamente señales asociadas al fenómeno El Niño, con probabilidades cercanas al 100% de persistencia hasta el verano austral.

Para la Argentina, este fenómeno suele relacionarse con lluvias superiores a los niveles normales, aunque históricamente su impacto resulta más relevante sobre los cultivos de verano que sobre la fina.

De todos modos, los analistas climáticos advierten que el comportamiento de las precipitaciones será clave para definir el potencial productivo del trigo y la cebada.

La preocupación del sector pasa no solo por la disponibilidad de agua, sino también por el riesgo de excesos hídricos que puedan afectar calidad, sanidad o logística durante etapas críticas de la campaña.

Mientras tanto, la baja de retenciones aparece como una señal política y económica que el sector esperaba desde hace tiempo.

Aunque productores y entidades rurales continúan reclamando una reducción más profunda o la eliminación total de los derechos de exportación, reconocen que la medida mejora parcialmente la competitividad del trigo en un momento donde la rentabilidad agrícola se encontraba bajo fuerte presión.

La evolución de los precios internacionales, el clima y los costos internos terminarán definiendo el verdadero impacto de la decisión sobre la campaña fina 2026/27.

 



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