El Frigorífico San Francisco, empresa del Grupo Beltrán con sede en la provincia de Córdoba, avanza en una estrategia de diversificación que combina el crecimiento de la producción porcina con un futuro desembarco en la comercialización de carne vacuna envasada por cortes. Según publicó Bichos de Campo, la firma considera que la evolución del consumo y de la cadena comercial llevará a la industria a abandonar progresivamente el tradicional sistema de venta por medias reses para avanzar hacia un modelo basado en cortes específicos, una tendencia que ya predomina en los principales mercados internacionales.
La empresa, que comenzó a operar hace 48 años y forma parte del Grupo Beltrán desde hace más de dos décadas, sostiene que la transformación responde tanto a los cambios en las preferencias de consumo como a la necesidad de agregar valor a la producción.
Actualmente, la compañía comercializa carne vacuna mediante el sistema tradicional de medias reses, mientras que en el segmento porcino ya desarrolló una línea de productos fraccionados y envasados que comercializa bajo su propia marca.
Desde su incorporación al Grupo Beltrán, el frigorífico experimentó un importante crecimiento en volumen de producción y alcance comercial.
Según explicó el gerente de la firma, Maximiliano Arca, en declaraciones reproducidas por Bichos de Campo, la empresa pasó de operar con 40 empleados y comercializar exclusivamente dentro de Córdoba a contar actualmente con 110 colaboradores y abastecer clientes en ocho provincias.
La expansión también estuvo acompañada por una diversificación de las especies procesadas.
Hace aproximadamente quince años la empresa incorporó la faena de cerdos, actividad que fue ganando participación dentro del negocio.
Hoy, el 40% del volumen producido corresponde a carne porcina, mientras que el 60% restante continúa siendo carne vacuna.
En ese sentido, Arca explicó: "Hoy el 60% de los kilos que producimos son de carne vacuna y 40% de carne de cerdos. Antes el cerdo representaba un 5 o un 10%, pero fue creciendo hasta equipararse con el vacuno. En definitiva, nosotros producimos kilos de carne y el mercado nos fue llevando hacia esa diversificación".
La incorporación del cerdo fue gradual y permitió a la empresa desarrollar experiencia en nuevos procesos industriales y comerciales.
Según indicó el gerente, la actividad comenzó con un volumen reducido de producción y fue creciendo de manera sostenida hasta alcanzar niveles muy superiores.
En declaraciones difundidas por Bichos de Campo, señaló: "Con el cerdo arrancamos muy de a poco. Empezamos con unos 20 capones por mes y hoy hacemos 4.000. Con el vacuno queremos hacer exactamente lo mismo: empezar despacio, integrar el negocio y desarrollar el canal comercial antes de avanzar fuerte".
Ese recorrido constituye ahora el modelo que la empresa pretende replicar para la carne vacuna.
El siguiente paso dentro del plan de desarrollo consiste en avanzar hacia el desposte, el envasado y la comercialización de cortes vacunos en cajas.
La empresa considera que el mercado evoluciona hacia un sistema donde las carnicerías y otros canales de venta demandan productos específicos en lugar de adquirir medias reses completas.
De acuerdo con Arca, la experiencia obtenida con la carne porcina demuestra que este modelo permite responder con mayor precisión a las necesidades de los clientes.
En ese contexto, sostuvo que el esquema tradicional presenta crecientes dificultades comerciales.
Según afirmó en declaraciones publicadas por Bichos de Campo: "Creíamos que vender cortes podía canibalizar la comercialización de medias reses, pero hoy la realidad cambió. La carne ya no se trabaja como antes. Las carnicerías compran los cortes que realmente venden y cuando tienen que malvender un corte premium para hacerlo milanesa pierden toda la rentabilidad de la media res".
Para el directivo, la transformación del mercado terminará impulsando a toda la industria hacia un modelo de comercialización similar al utilizado en otros países.
En ese sentido, señaló: "Hoy en el mundo prácticamente no se comercializa la media res, se vende por cortes. Nosotros todavía no lo hacemos en bovinos, pero creo que en un futuro no muy lejano vamos a tener que incursionar porque es hacia donde apunta el mercado", según reprodujo Bichos de Campo.
La estrategia contempla desarrollar una identidad comercial propia para los cortes vacunos, replicando el esquema que actualmente utiliza la empresa con sus productos porcinos.
La diversificación también responde a la evolución de los hábitos de consumo.
En los últimos años, el crecimiento de la participación del cerdo y del pollo en la dieta de los argentinos modificó la composición del mercado cárnico.
Para la empresa, esa tendencia permitió compensar parcialmente la disminución del consumo de carne vacuna.
Al mismo tiempo, el crecimiento de la producción porcina y el desarrollo de nuevos criaderos ampliaron las oportunidades de expansión para ese segmento de la industria.
Durante el análisis de la situación del sector, Arca también planteó la necesidad de avanzar sobre algunos problemas estructurales que afectan la competitividad de la industria frigorífica.
Entre ellos mencionó la informalidad, las diferencias en los controles sanitarios y comerciales, y la disparidad de la carga tributaria entre distintas jurisdicciones.
Según explicó, las empresas que cumplen con todas las exigencias regulatorias enfrentan mayores costos y, en muchos casos, deben competir con operadores que no trabajan bajo las mismas condiciones.
También cuestionó las diferencias existentes en impuestos provinciales y municipales, al considerar que esas asimetrías afectan la competitividad y favorecen situaciones de competencia desleal.
En ese contexto, propuso avanzar hacia una mayor armonización tributaria que permita establecer condiciones más uniformes para todas las empresas del sector.
La estrategia impulsada por el Frigorífico San Francisco refleja una tendencia que comienza a consolidarse dentro de la industria cárnica argentina. Según la información publicada por Bichos de Campo, el crecimiento del negocio porcino, la incorporación de mayor valor agregado mediante el envasado y la comercialización por cortes, junto con los cambios en los hábitos de consumo, configuran un escenario en el que las empresas buscan adaptar sus modelos comerciales a las nuevas demandas del mercado. Para la firma cordobesa, la evolución hacia la venta de cortes específicos aparece como un paso prácticamente inevitable para mantener la competitividad en los próximos años.