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Las exportaciones agroindustriales ingresaron US$ 2.918 millones en julio, pero quedaron muy por debajo del récord registrado un año atrás

La liquidación de divisas del complejo cerealero-oleaginoso cayó 28% interanual por la ausencia del incentivo temporal que impulsó las ventas durante 2025

Las exportaciones agroindustriales ingresaron US$ 2.918 millones en julio, pero quedaron muy por debajo del récord registrado un año atrás
lunes 03 de agosto de 2026

El complejo agroexportador argentino liquidó 2.918 millones de dólares durante julio de 2026, una cifra que representó una caída del 3% respecto de junio y un descenso del 28% en comparación con el mismo mes del año pasado. Los datos fueron informados por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), que atribuyeron la fuerte baja interanual a la normalización del ritmo de comercialización tras el esquema transitorio de reducción de retenciones vigente durante el primer semestre de 2025. La evolución de estas liquidaciones resulta clave porque el sector genera cerca de la mitad de las exportaciones del país y constituye la principal fuente de ingreso de divisas para la economía argentina.

Según publicó Bichos de Campo, las empresas nucleadas en Ciara-CEC ingresaron al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) un total de 2.918 millones de dólares durante julio. Si bien el volumen mantiene un nivel elevado en términos históricos, quedó por debajo tanto del mes anterior como, especialmente, del desempeño alcanzado en julio de 2025, cuando el sector aceleró las operaciones para aprovechar la rebaja temporal de los derechos de exportación.

En el acumulado de los primeros siete meses de 2026, el complejo cerealero y oleaginoso ya aportó 16.297 millones de dólares, impulsado por una campaña agrícola que registró una producción histórica cercana a 163 millones de toneladas. Ese desempeño permitió sostener un elevado flujo de divisas hacia el mercado cambiario, aunque sin los picos extraordinarios observados el año pasado.

La diferencia con julio de 2025 encuentra una explicación directa en el contexto regulatorio que existía entonces. Durante ese período, el Gobierno había implementado un esquema transitorio de reducción de retenciones mediante el Decreto 38/2025, que incentivó a productores y exportadores a acelerar la comercialización de granos y derivados antes del vencimiento del beneficio.

Como consecuencia de esa política, las liquidaciones mensuales superaron en ese momento los 4.100 millones de dólares, un nivel considerablemente superior al registrado este año.

De acuerdo con la información difundida por Bichos de Campo, el régimen reducía temporalmente las alícuotas de los principales productos agrícolas. La soja pasó del 33% al 26%, mientras que sus derivados bajaron del 31% al 24,5%. En tanto, las retenciones aplicadas sobre trigo, maíz, sorgo y cebada descendieron del 12% al 9,5%, y las correspondientes al girasol disminuyeron del 7% al 5,5%.

El incentivo no solo consistía en una menor carga tributaria. El esquema también modificaba los plazos para la liquidación de divisas provenientes de las exportaciones.

Mientras el régimen habitual otorgaba hasta 30 días hábiles para ingresar las divisas correspondientes a las ventas al exterior, el mecanismo excepcional establecía una ventana de 15 días hábiles, período durante el cual debía liquidarse al menos el 95% del valor exportado.

Ese diseño generó un adelantamiento de operaciones comerciales durante el primer semestre de 2025 y extendió parte de sus efectos hasta julio, cuando todavía ingresaban divisas correspondientes a negocios concretados bajo las condiciones preferenciales.

Como resultado, tanto las declaraciones de ventas al exterior como el ritmo de comercialización de granos superaron ampliamente los promedios históricos durante ese período.

La situación actual muestra un escenario diferente. Sin estímulos fiscales extraordinarios, el mercado volvió a desenvolverse bajo parámetros considerados normales por el propio sector exportador.

Las exportaciones agroindustriales ingresaron US$ 2.918 millones en julio, pero quedaron muy por debajo del récord registrado un año atrás

En ese sentido, desde Ciara-CEC señalaron, según reprodujo Bichos de Campo, que "El año 2026 tiene el perfil de ser una campaña agrícola normal gracias a la ausencia de esquemas temporales".

La afirmación resume la principal diferencia entre ambos períodos: mientras el año pasado las decisiones comerciales estuvieron condicionadas por un incentivo impositivo de duración limitada, en 2026 las ventas responden principalmente al desarrollo habitual de la cosecha y a las condiciones del mercado internacional.

A pesar de la caída interanual registrada en julio, el ingreso acumulado de divisas continúa respaldado por una de las mejores campañas agrícolas de la historia argentina.

La producción récord de 163 millones de toneladas permitió sostener un importante volumen exportable, favorecido además por una oferta abundante de soja, maíz, trigo y otros cultivos, que constituyen la base del complejo agroindustrial argentino.

El desempeño del sector resulta especialmente relevante para la economía nacional debido al peso que tiene en la generación de dólares comerciales. Las empresas agrupadas en Ciara-CEC representan aproximadamente el 48% de las exportaciones argentinas, por lo que la evolución mensual de sus liquidaciones es uno de los indicadores más observados por el Gobierno, los mercados y los analistas económicos.

Además de abastecer al mercado cambiario, el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones agroindustriales contribuye al fortalecimiento de las reservas internacionales y al financiamiento de las operaciones de comercio exterior.

En ese contexto, los datos de julio muestran una desaceleración respecto del excepcional desempeño del año pasado, aunque dentro de un nivel consistente con una campaña agrícola sin incentivos extraordinarios y con un elevado volumen de producción.

La comparación interanual refleja, principalmente, el efecto estadístico que produjo la rebaja temporal de retenciones implementada en 2025. Sin ese factor excepcional, el flujo de liquidaciones volvió a alinearse con el comportamiento habitual del mercado exportador.

Hacia adelante, la evolución de las ventas externas dependerá de variables como el ritmo de comercialización de la cosecha, los precios internacionales de los granos, la demanda de los principales compradores y las condiciones cambiarias vigentes. Mientras tanto, el complejo cerealero-oleaginoso continúa siendo el principal generador de divisas del país y uno de los pilares sobre los que se sostiene el comercio exterior argentino.

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