Argentina pierde alrededor de US$3000 millones por año en el cultivo de soja por no incorporar las últimas tecnologías disponibles, según afirmó Juan Farinati, presidente y CEO de Bayer Cono Sur, quien además sostuvo que el país necesita fortalecer la protección de la propiedad intelectual para atraer inversiones, mejorar la productividad y competir con Brasil. Así lo expresó en una entrevista con LA NACION, según informó ese medio y el periodista Pablo Ortega.
El ejecutivo aseguró que el sector agropecuario atraviesa una transformación impulsada por la estabilización macroeconómica. Según explicó, el productor dejó de concentrarse exclusivamente en el costo por hectárea para enfocarse cada vez más en la productividad por tonelada, lo que abre una mayor oportunidad para la incorporación de genética, semillas e insumos de última generación.
Farinati consideró que la Argentina tiene condiciones para superar las 200 millones de toneladas de producción agrícola, aunque aclaró que ese crecimiento dependerá de varios factores. Entre ellos mencionó una mayor adopción de tecnología, el desarrollo de infraestructura de riego, la incorporación de nuevas áreas productivas y la generación de mayor valor agregado para las exportaciones.
Uno de los principales reclamos del directivo apunta a la protección de la propiedad intelectual en semillas. Según explicó, la legislación argentina permite un amplio uso propio de semillas por parte de los productores, especialmente en soja y trigo, lo que desalienta las inversiones de las compañías que desarrollan nuevas variedades.
"Solamente en soja, se pierden US$3000 millones por año por no tener un nivel de tecnología alto en el cultivo. El gran debate no es productores contra semilleros, sino cómo hacemos para que no perdamos tres mil palos", sostuvo Farinati, según informó LA NACION y el periodista Pablo Ortega.
El ejecutivo propuso que Argentina adhiera al tratado internacional UPOV-91, utilizado por países como Brasil, Estados Unidos y Australia para proteger la innovación genética. A su juicio, ese cambio permitiría que las empresas vuelvan a invertir en nuevos desarrollos para el mercado argentino.
En ese sentido, recordó que Bayer dejó de comercializar semillas de soja en el país pese a ser uno de los principales actores globales del segmento. Explicó que una mejora en las reglas de propiedad intelectual podría llevar a la compañía a revisar esa decisión y ampliar nuevamente sus inversiones.
Farinati también comparó el desempeño argentino con el brasileño. Señaló que Brasil obtiene mayores rendimientos en soja pese a contar con suelos menos favorables, gracias al mayor uso de tecnología y a un esquema que incentiva la innovación mediante el reconocimiento de la propiedad intelectual.
Respecto del escenario económico, el presidente de Bayer Cono Sur afirmó que la continuidad de reglas claras, estabilidad macroeconómica, menor inflación y previsibilidad favorecerán las inversiones de largo plazo. No obstante, aclaró que la estrategia de la empresa responde a proyectos con horizontes de varios años y no depende exclusivamente del resultado electoral de 2027.
Como ejemplo, explicó que uno de los nuevos híbridos de maíz que Bayer lanzará comercialmente en 2027 comenzó a desarrollarse hace casi una década. Se trata de un maíz de baja estatura que permite mejorar la fertilización y reducir pérdidas durante el ciclo productivo.
Finalmente, el ejecutivo sostuvo que la competitividad del agro argentino no depende únicamente del tipo de cambio. Consideró que existen otros factores igual o más importantes, como la infraestructura logística, la reducción de la carga impositiva, la simplificación regulatoria y una mayor inserción internacional que facilite la aprobación de nuevas tecnologías en los mercados de destino.
Para Farinati, el desafío del agro argentino pasa por combinar estabilidad económica con innovación tecnológica. Según su visión, ese proceso permitiría incrementar la producción, atraer inversiones y mejorar la competitividad frente a los principales productores agrícolas del mundo.