Pampa Energía registró un fuerte crecimiento de sus resultados durante el primer semestre de 2026, impulsada por la expansión de Vaca Muerta y el mejor desempeño de su negocio de generación eléctrica. La compañía también avanzó con inversiones millonarias en petróleo, gas y fertilizantes, consolidando su estrategia de crecimiento.
La rentabilidad de Pampa Energía mostró un fuerte avance durante los primeros seis meses del año, con un desempeño explicado principalmente por el crecimiento de la producción de petróleo no convencional en Rincón de Aranda y la mejora de los márgenes en el negocio de generación eléctrica.
Entre abril y junio, la compañía obtuvo una ganancia neta atribuible a los accionistas de US$172 millones, más de cuatro veces superior a la registrada en el mismo período de 2025. Al mismo tiempo, las ventas crecieron un 53% interanual, hasta los US$746 millones, mientras que el EBITDA ajustado aumentó un 75%, reflejando una mayor actividad operativa.
Uno de los principales motores del semestre fue el negocio de exploración y producción de hidrocarburos. Las ventas del segmento crecieron un 64% y el EBITDA ajustado más que se duplicó gracias al desarrollo de shale oil en Vaca Muerta, especialmente en el bloque Rincón de Aranda, además del incremento de las ventas de gas destinadas a las centrales térmicas propias.
La producción total alcanzó un récord de 107.500 barriles equivalentes diarios, un 28% más que un año atrás. Dentro de ese total, la producción de petróleo prácticamente se triplicó, con un crecimiento del 194%, impulsada por el avance del desarrollo en el yacimiento neuquino.
El negocio de generación eléctrica también tuvo un desempeño destacado. Las ventas aumentaron un 90%, favorecidas por mayores ingresos en el mercado spot y por un incremento de las ventas de energía a clientes industriales. Ese segmento pasó de registrar pérdidas en el segundo trimestre de 2025 a aportar una ganancia de US$130 millones.

La unidad petroquímica también volvió a terreno positivo gracias a mejores precios internacionales, aunque la empresa señaló que las coberturas financieras sobre el precio del petróleo limitaron parte del potencial de ingresos. El precio promedio realizado fue de US$58,8 por barril, aunque sin esas coberturas habría alcanzado los US$91, generando ingresos adicionales.
En paralelo, Pampa Energía continúa ejecutando uno de los mayores planes de inversión del sector energético argentino. Durante el segundo trimestre destinó US$228 millones al negocio de exploración y producción, de los cuales el 72% se concentró en Rincón de Aranda.
Ese proyecto ya fue incorporado al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y contempla desembolsos por US$4.522 millones, junto con exportaciones estimadas en US$17.000 millones a lo largo de su vida útil.
La compañía también confirmó el avance de la inversión para construir una planta de urea en Bahía Blanca, con un desembolso previsto de US$2.700 millones, considerada la mayor inversión de su historia. El objetivo es transformar el gas de Vaca Muerta en fertilizantes y ampliar las fuentes de ingresos del grupo.
Si bien la deuda neta aumentó durante el semestre por el mayor ritmo de inversiones y la incorporación de activos vinculados a coberturas petroleras, la empresa considera que esos desembolsos forman parte de una estrategia para ampliar su capacidad productiva y consolidar su crecimiento en los próximos años.
Con una mayor producción de hidrocarburos, mejores resultados en generación eléctrica y nuevos proyectos de gran escala, Pampa Energía busca fortalecer su posición como uno de los principales actores del sector energético argentino.