George Soros construyó una de las carreras más reconocidas de las finanzas internacionales a partir de grandes apuestas sobre mercados, monedas y empresas. A los 95 años, el inversor nacido en Hungría posee un patrimonio estimado en US$7.500 millones, según Forbes, y su trayectoria incluye la creación de Quantum Fund, la histórica operación contra la libra esterlina en 1992, una inversión decisiva en IRSA y una de las mayores apuestas filantrópicas del mundo.
Soros llegó a Inglaterra en 1947, con 17 años, después de sobrevivir a la ocupación nazi de Hungría. Mientras estudiaba filosofía en la London School of Economics, trabajó cargando valijas en una estación de tren y como mozo. En 1956 emigró a Estados Unidos, donde comenzó su carrera financiera como operador de arbitrajes internacionales.
Su experiencia en los mercados le permitió desarrollar una estrategia basada en detectar grandes movimientos económicos y posicionarse antes de que se produjeran. Esa metodología terminó convirtiéndolo en uno de los inversores más influyentes de Wall Street.

El primer gran salto llegó en 1969, cuando Soros creó Double Eagle mientras trabajaba en Arnhold & S. Bleichroeder. El fondo comenzó con US$4 millones y podía operar tanto a favor como en contra de los activos, además de utilizar deuda para ampliar sus posiciones.
En 1973, Soros dejó la firma y creó junto con Jim Rogers un nuevo fondo, inicialmente denominado Soros Fund y luego conocido como Quantum Fund. La estrategia era de tipo global macro: invertir en acciones, bonos, monedas y materias primas según las grandes tendencias económicas.
El fondo llegó a convertirse en uno de los más importantes del mundo. Según datos citados por Forbes, obtuvo rendimientos cercanos al 20% anual durante varias décadas y para 2011 Soros Fund Management administraba alrededor de US$25.000 millones.
El episodio que convirtió a Soros en una figura mundial ocurrió el 16 de septiembre de 1992, durante el denominado Black Wednesday.
El Reino Unido intentaba mantener la libra dentro del Mecanismo Europeo de Tipos de Cambio, pero la economía atravesaba una recesión y aumentaba la presión sobre la moneda. Stanley Druckenmiller, administrador de Quantum Fund, identificó la vulnerabilidad del esquema y Soros decidió aumentar la apuesta.
El fondo pidió libras prestadas y las vendió para comprar marcos alemanes, con la expectativa de recomprar la moneda británica a un precio inferior si el Reino Unido se veía obligado a devaluarla o abandonar el mecanismo.
La exposición de Quantum contra la libra llegó a casi US$10.000 millones. El Banco de Inglaterra intentó defender la moneda mediante compras de libras y el Gobierno elevó las tasas de interés. Finalmente, el Reino Unido abandonó el mecanismo cambiario.
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La operación dejó a Quantum una ganancia estimada en US$1.000 millones. Desde entonces, Soros quedó asociado al apodo de “el hombre que quebró al Banco de Inglaterra”, según informó Forbes.
La relación de Soros con Argentina comenzó en 1990, cuando Eduardo Elsztain logró reunirse con él en Nueva York y le presentó una oportunidad en el mercado inmobiliario argentino.
Elsztain planteó que podía administrar US$10 millones. Soros decidió confiarle ese capital y las primeras inversiones generaron, según el empresario argentino, rendimientos de tres dígitos en menos de un año.
Con ese respaldo, Elsztain y Marcelo Mindlin tomaron el control de IRSA en 1991 y Soros se convirtió en socio y uno de sus principales inversores.
Tres años después, IRSA realizó una oferta pública global y comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York. La operación alcanzó US$103,8 millones, de los cuales US$77,4 millones fueron recibidos por la compañía, según documentación presentada ante la SEC.
El vínculo también se extendió al sector agropecuario. Con respaldo de Soros, Elsztain tomó el control de Cresud en 1994.
Soros comenzó a desarrollar su actividad filantrópica en 1979, cuando financió becas para estudiantes negros en la Universidad de Ciudad del Cabo durante el apartheid.

Posteriormente creó una fundación en Hungría y desarrolló una red de organizaciones que terminó dando origen a Open Society Foundations, dedicada a financiar proyectos vinculados con democracia, derechos humanos, educación y justicia.
Forbes estima que Soros destinó alrededor de US$24.000 millones a la filantropía a lo largo de su vida y lo ubicó entre los mayores filántropos de Estados Unidos.
La diferencia entre esa cifra y los más de US$32.000 millones que Open Society señala haber recibido responde a distintos criterios contables. Forbes contabiliza los fondos efectivamente distribuidos a organizaciones y beneficiarios.
En 2011, Soros tomó otra decisión relevante: devolver cerca de US$1.000 millones a inversores externos y transformar Soros Fund Management en un family office.
La compañía administraba entonces unos US$25.000 millones, por lo que el capital de terceros representaba una porción pequeña del total. La decisión estuvo vinculada con la nueva regulación financiera estadounidense posterior a la crisis de 2008.
La estructura de family office permitió que Soros continuara administrando el patrimonio de su familia y los fondos vinculados con su actividad filantrópica sin mantener inversores externos.
Según informó Forbes, estos cinco episodios permiten entender la evolución de una carrera que combinó grandes apuestas financieras, inversiones estratégicas y una transformación de buena parte de su fortuna en recursos destinados a la filantropía.