La ganadería argentina mira al mundo y enfrenta un desafío clave: producir más pasto

Fernando Canosa advierte que la demanda internacional abre una oportunidad para la carne argentina, pero exige elevar la producción forrajera

La ganadería argentina mira al mundo y enfrenta un desafío clave: producir más pasto
miércoles 12 de agosto de 2026

La ganadería argentina atraviesa un escenario favorable para crecer en los próximos años, impulsado por una demanda mundial de carne en expansión y una oferta internacional que no logra acompañar ese ritmo, según el especialista Fernando Canosa, director de Conocimiento Ganadero. En una entrevista publicada por TodoAgro , el experto señaló que el principal límite para aprovechar esa oportunidad está dentro de los propios sistemas productivos: la disponibilidad de pasto para aumentar la producción de terneros y mejorar la recría.

La ganadería argentina mira al mundo y enfrenta un desafío clave: producir más pasto

El diagnóstico plantea una oportunidad para una actividad que durante los últimos años estuvo condicionada por diferentes factores económicos, productivos y regulatorios. Sin embargo, Canosa considera que el escenario internacional permite adoptar una perspectiva diferente y planificar el negocio ganadero con un horizonte más amplio.

Para el especialista, el cambio de enfoque resulta necesario porque la Argentina tiene capacidad para responder a una mayor demanda externa, pero primero debe resolver algunas restricciones productivas. Entre ellas, ubicó en un lugar central la oferta de forraje, debido a que una mayor producción de carne requiere mejorar la cantidad y calidad de alimento disponible para los rodeos.

“Ahora, para producir más terneros y para tener más recría necesitamos más pasto. El problema central de la ganadera argentina hoy, desde el punto de vista productivo, es el pasto”, afirmó Canosa, según la entrevista publicada por TodoAgro.

La definición resume uno de los principales desafíos que enfrenta el sector. La posibilidad de aumentar las exportaciones y aprovechar un mercado internacional más demandante no depende solamente de la cantidad de animales disponibles. También requiere mejorar los índices productivos, elevar la producción de terneros y generar condiciones para que esos animales tengan una recría más eficiente.

Una oportunidad que exige cambiar la mirada

Canosa sostuvo que los productores deberían abandonar una visión centrada exclusivamente en los problemas del pasado y comenzar a proyectar el negocio con mayor anticipación.

“El productor debe dejar de mirar con el espejo retrovisor, mirar con faros largos y romper nuestra psicología, que siempre jugamos a la defensiva”, señaló el especialista, de acuerdo con TodoAgro.

Su planteo apunta a modificar una conducta que, en su interpretación, se consolidó después de años de dificultades para la actividad. Las restricciones y cambios de reglas llevaron a que parte del sector priorizara la defensa frente a los escenarios adversos antes que la planificación de largo plazo.

“Jugamos a la defensiva porque nos patearon la cabeza permanentemente, con el argumento de la mesa de los argentinos nos pusieron un montón de trabas”, agregó Canosa.

Más allá de esa mirada sobre el pasado, el punto central de su análisis está puesto en las condiciones actuales y en la posibilidad de que la ganadería argentina pueda responder a una demanda externa que ofrece mejores perspectivas.

La oportunidad, sin embargo, no implica un crecimiento inmediato de la producción. El especialista planteó que la expansión será gradual y que el sector deberá construir las condiciones necesarias para aumentar la oferta de carne.

En ese proceso, la producción de pasto aparece como uno de los factores determinantes.

El pasto como límite productivo

La disponibilidad forrajera tiene una incidencia directa sobre la capacidad de los establecimientos para sostener una mayor cantidad de animales y mejorar los resultados de cada etapa del ciclo ganadero.

Una mayor producción de terneros requiere, en primer lugar, condiciones adecuadas para la cría. Luego, una recría más eficiente demanda alimento suficiente para que los animales puedan avanzar hacia las siguientes etapas productivas sin perder eficiencia.

Por eso, el incremento de la oferta de pasto no debe interpretarse solamente como una cuestión vinculada con la cantidad de hectáreas destinadas a la ganadería. También involucra la productividad de esas superficies, el manejo de los recursos disponibles y la capacidad de cada establecimiento para transformar el forraje en kilos de carne.

El planteo de Canosa coloca así al manejo productivo en el centro de la discusión. Si la Argentina pretende incrementar su participación en los mercados internacionales, deberá aumentar la cantidad de carne disponible sin perder eficiencia en el proceso.

El desafío adquiere mayor relevancia en un contexto en el que la demanda mundial aparece como uno de los motores potenciales del negocio.

Según la visión expresada por el especialista, existe una ventana de oportunidad para la ganadería durante los próximos años. El punto de partida es una combinación entre consumidores internacionales que demandan más carne y una oferta global que presenta dificultades para acompañar ese crecimiento.

Ese escenario puede favorecer a países productores como la Argentina, pero para aprovecharlo será necesario contar con una oferta exportable suficiente y sostenida.

Más terneros y mejor recría

La producción de terneros es uno de los primeros eslabones que deberán fortalecerse si la actividad pretende incrementar el volumen de carne producido.

Un aumento de la cantidad de terneros permite ampliar la disponibilidad de animales para las etapas posteriores del ciclo. Pero la cuestión no termina allí: la eficiencia de la recría también resulta determinante para convertir ese potencial en mayor producción de carne.

En ese sentido, el especialista vinculó directamente ambos objetivos con la disponibilidad de pasto. Una mayor oferta forrajera puede permitir sostener mejores ritmos de crecimiento y reducir algunas de las restricciones que limitan el desarrollo de los rodeos.

La discusión también alcanza a los sistemas productivos. Cada establecimiento presenta diferentes condiciones de suelo, clima, disponibilidad de agua y recursos forrajeros, por lo que las estrategias para elevar la producción de pasto pueden variar.

El desafío consiste en que el conjunto de la cadena pueda incrementar su productividad y acompañar la oportunidad comercial que presenta el mercado internacional.

Canosa también analizó durante la entrevista otros componentes de la cadena, entre ellos el futuro de los frigoríficos, la comercialización de la carne y los indicadores que deberían utilizarse para determinar si el crecimiento del sector efectivamente se está consolidando.

La cuestión es relevante porque una mayor demanda externa no garantiza por sí sola un crecimiento equilibrado de toda la cadena. Para que la oportunidad se traduzca en una expansión sostenida, deben existir condiciones para producir, procesar, transportar y comercializar un mayor volumen de carne.

El desafío de toda la cadena

El crecimiento de la ganadería involucra a diferentes actores. Los productores necesitan mejorar sus indicadores productivos; los frigoríficos deben contar con capacidad para procesar la mayor oferta; y la comercialización debe encontrar mercados capaces de absorber esa producción.

En ese esquema, la evolución de indicadores como el stock ganadero, la tasa de destete, el peso de faena, la duración de la recría y la productividad por hectárea puede ofrecer señales sobre la capacidad real del sector para aprovechar el contexto internacional.

También será necesario observar cómo evoluciona la demanda externa y si los precios internacionales generan incentivos suficientes para que los productores realicen inversiones de largo plazo.

La ganadería, por sus características biológicas, no puede responder de manera inmediata a los cambios del mercado. La recuperación o expansión del rodeo requiere tiempo, mientras que las mejoras en infraestructura, pasturas y manejo también necesitan planificación.

Por eso, la oportunidad que describe Canosa tiene un componente temporal. El sector debe tomar decisiones antes de que la demanda alcance su máximo potencial, ya que aumentar la oferta requiere varios ciclos productivos.

En ese escenario, producir más pasto aparece como una de las condiciones básicas para que la Argentina pueda transformar una oportunidad internacional en mayor producción doméstica.

El planteo también supone un cambio en la manera de evaluar el negocio. Más allá del precio de la hacienda o de la cotización internacional de la carne, la eficiencia productiva será determinante para definir qué establecimientos pueden aprovechar mejor el nuevo escenario.

La discusión sobre el futuro de la ganadería, por lo tanto, no se limita a cuánto puede exportar la Argentina. También abarca cuánto puede producir por hectárea, cuántos terneros puede generar y con qué eficiencia puede convertir el recurso forrajero en carne.

Una oportunidad que requiere planificación

El diagnóstico de Canosa combina una lectura positiva del mercado internacional con una advertencia sobre las restricciones internas. La demanda puede abrir una oportunidad, pero la producción deberá estar preparada para responder.

Para el especialista, el momento exige abandonar una mirada centrada en las dificultades históricas y comenzar a planificar con un horizonte de varios años.

La principal tarea, desde el punto de vista productivo, será elevar el piso de producción de pasto. Ese incremento permitiría mejorar la capacidad de los sistemas para producir terneros y sostener una recría más eficiente, dos variables esenciales para aumentar la oferta futura de carne.

El desafío será convertir esa oportunidad en resultados concretos. Para ello, la cadena deberá combinar mejores condiciones productivas, inversiones, eficiencia y una estrategia comercial que permita responder a los mercados externos.

El escenario internacional puede ofrecer una demanda favorable, pero la respuesta argentina dependerá de su capacidad para producir más y mejor. En esa ecuación, el pasto aparece como un recurso básico y, al mismo tiempo, como uno de los principales límites que la ganadería deberá superar para aprovechar los próximos años.

 

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