Pablo Barrio se quedó sin trabajo durante la pandemia y decidió transformar una crisis personal en una oportunidad de negocios: comenzó a elaborar quesos artesanales con sabores innovadores en Córdoba y Buenos Aires. Hoy procesa unos 5.000 litros de leche por mes, desarrolla variedades con frutas, frutos secos y bebidas y prepara la expansión de su emprendimiento, según informó LA NACION en una nota de Gabriela Origlia.
La historia de Barrio está marcada por la gastronomía y la comunicación. Desde joven estuvo vinculado a los medios y, a partir de 2000, condujo Guía Gastronómica TV, un programa que le permitió recorrer distintas regiones de la Argentina y otros países.
Durante esos viajes conoció productores y especialistas del sector. Uno de los lugares que más lo marcó fue Emmental, en Suiza, una de las regiones asociadas históricamente con la elaboración de quesos.

Pero la pandemia interrumpió los viajes, la televisión y su actividad laboral. Frente a ese escenario, Barrio regresó a San Cayetano, su pueblo, y comenzó a desarrollar un pequeño local de productos regionales. Más tarde se trasladó a Tres Arroyos, donde relocalizó su emprendimiento Pueblito Mío.
“Era un momento personal muy difícil: o me deprimía o hacía algo creativo y empecé a fabricar quesos y a intervenir productos elaborados por terceros para nosotros”, explicó Barrio a LA NACION.
La idea fue diferenciarse de la oferta tradicional de productos regionales. Para eso comenzó a experimentar con combinaciones poco habituales.
“Busqué, investigué qué podíamos hacer para sobresalir del mundo de regionales. Empezamos a hacer salames con quesos, con pistacho; naranja, limón y pomelos y con quinotos, con cacao. Con eso arrancamos en San Cayetano y, la verdad, eran pocos los que nos daban una oportunidad. Muchos no querían saber nada, aunque sí les gustaba cuando lo probaban”, contó.

Uno de los primeros grandes resultados llegó con un queso de frutilla. La prueba inicial demandó 1.000 litros de leche y permitió producir unos 40 quesos de aproximadamente 3,5 kilos cada uno. La partida se agotó en apenas dos semanas.
A partir de allí, la experimentación se convirtió en el eje del negocio. Barrio trabaja con quesos tradicionales como Sardo, Gouda, Holanda y Reggiano, pero incorpora ingredientes que buscan cambiar su perfil de sabor.
La lista incluye pistacho, chocolate, arándanos, nueces, miel, menta, vainilla con canela, limón, naranja glaceada y frutas. También desarrolló variedades con bebidas alcohólicas, entre ellas Malbec, whisky y fernet.
Uno de los productos fue creado especialmente para Los Caligaris y lleva fernet. También produjo variedades con durazno y trozos de orejones, además de quesos azules combinados con oliva y albahaca.

“Vamos creando los sabores y siempre hay que probar en ediciones de 1000 litros de leche porque no se puede en menos. Nunca tiramos ni un solo queso, al contrario. Vamos creciendo”, señaló.
Las redes sociales tuvieron un papel importante en el crecimiento. La difusión de los productos permitió que el emprendimiento recibiera consultas desde distintos lugares y hasta contactos inesperados del exterior.
Según contó Barrio, también recibió llamados vinculados con una base militar estadounidense y posteriormente tuvo contactos desde Oceanía.
El emprendimiento comenzó a llamar la atención fuera de la Argentina. Dueños de restaurantes italianos probaron sus productos, se llevaron quesos y posteriormente enviaron videos utilizándolos en sus cocinas.
Barrio también envía ediciones especiales a figuras del espectáculo como Guillermo Francella, Valeria Lynch y David Lebón.
Actualmente, el proyecto continúa teniendo una escala pequeña: tres personas trabajan en el emprendimiento. La producción alcanza unos 5.000 litros de leche mensuales y existen distintos puntos de venta en la provincia de Buenos Aires.

Además, este fin de semana está prevista la apertura de una franquicia de Pueblito Mío en Mar del Plata, mientras Barrio analiza una eventual llegada a mercados internacionales.
“Todos los días recibimos llamados desde distintos puntos del mundo para exportar. Ese es un paso para más adelante, tenemos que hacer un poco más de camino”, explicó.
La apuesta, por ahora, es seguir desarrollando nuevos sabores y consolidar una propuesta que nació de una necesidad personal y terminó convirtiéndose en un negocio basado en la innovación gastronómica y la diferenciación.