Las principales marcas de yerba mate del mercado argentino incrementaron sus ventas al exterior durante los primeros siete meses de 2026 y consolidaron una tendencia que podría llevar al sector a encadenar un nuevo récord anual de exportaciones. Entre enero y julio se enviaron 32,1 millones de kilos, un 4% más que en el mismo período de 2025, mientras empresas como Las Marías, Playadito, Rosamonte, CBSé y Verdeflor ganaron posiciones en un negocio que históricamente estuvo concentrado en pocos exportadores y que cobró impulso tras la desregulación del mercado.
Los datos relevados por ExpoData muestran que las exportaciones alcanzaron exactamente 32.113.000 kilos en los primeros siete meses del año, frente a los 30.850.626 kilos registrados durante el mismo período de 2025 por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Si el ritmo se mantiene durante los próximos meses, el sector podría superar por tercer año consecutivo su máximo histórico, informo LA Nacion.
La evolución marca un cambio significativo respecto del comportamiento que había tenido el comercio exterior yerbatero en años anteriores. En 2024 se exportaron 43,8 millones de kilos, una cifra récord para el sector. Un año después, el volumen trepó hasta los 58 millones de kilos. La tendencia registrada hasta julio de este año permite proyectar una nueva marca histórica para 2026.
El grueso de las exportaciones de yerba mate se hadcen en big bags de 50 o 100 kilos
Uno de los principales cambios se observa en la participación de las compañías que hasta hace pocos años tenían una presencia menor en el negocio externo. Las Marías, fabricante de marcas como Taragüí, ya ocupa el tercer lugar entre los mayores exportadores y concentra alrededor del 15% de los envíos medidos en volumen. La empresa se incorporó así al grupo de compañías que concentran buena parte de las ventas internacionales.
Por delante aparecen La Cachuera, fabricante de Amanda, con aproximadamente el 31% de los envíos, y Grupo Kabour, de origen sirio, con una participación cercana al 17%. Piporé, otro de los históricos protagonistas del comercio exterior, se ubicó en el cuarto puesto.
El avance de Las Marías también refleja una estrategia diferente dentro del mercado. Mientras algunas empresas buscan posicionar sus marcas directamente entre los consumidores extranjeros, la compañía comenzó a participar con fuerza del tradicional negocio de yerba mate a granel, con despachos en big bags de 50 o 100 kilos.
El crecimiento exportador de las grandes compañías de la góndola no se limita a Las Marías. Playadito, líder del mercado interno, también amplió su presencia internacional y quedó sexta en el ranking por cantidad de kilos enviados entre enero y julio. Si el criterio utilizado es el valor FOB de las exportaciones, la empresa asciende al quinto puesto.
A diferencia de otras firmas, Playadito mantiene una estrategia basada en el producto terminado y envasado. La compañía comercializa su tradicional paquete amarillo en mercados como España, Chile y Estados Unidos, sin recurrir a la venta a granel.
Ese posicionamiento le permite obtener un valor por tonelada considerablemente superior al de los grandes exportadores de materia prima. Según los datos de ExpoData, Playadito exportó durante el período analizado a un valor promedio de US$3415 por tonelada, mientras que La Cachuera registró unos US$1662 por tonelada.

La diferencia muestra que el volumen no es el único indicador que define la importancia de cada empresa en el negocio externo. El grado de elaboración, el reconocimiento de la marca y el mercado de destino también determinan el valor final de las operaciones.
Rosamonte es otra de las marcas tradicionales que ganó posiciones. La compañía se ubicó octava entre los exportadores de los primeros siete meses del año, en un contexto de expansión de las ventas internacionales de yerba mate.
En el caso de Piporé, aunque perdió posiciones en el ranking frente al avance de Las Marías, la empresa mantiene una actividad creciente en varios de sus principales destinos. Entre ellos aparecen Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Alemania y los Países Bajos, mercados en los que la yerba mate argentina logró sostener una presencia comercial.
También aumentaron su participación dos empresas cordobesas que en los últimos años adquirieron mayor protagonismo fuera del país. Cordeiro, vinculada a la marca Verdeflor, quedó quinta entre las compañías que más yerba exportaron durante enero-julio y registró un valor superior a los US$2000 por tonelada FOB.
CBSé, por su parte, se ubicó séptima en el ranking y alcanzó un valor de exportación superior a US$2500 por tonelada FOB. Ambas empresas forman parte del grupo de firmas que combinan el envío de producto con mayor elaboración con una estrategia orientada a mercados internacionales específicos.
En total, el registro de ExpoData contabilizó 60 empresas yerbateras que realizaron algún envío al exterior entre enero y julio. El dato evidencia que, aunque las exportaciones continúan concentradas en un grupo reducido de compañías, existe una participación cada vez mayor de empresas que buscan desarrollar negocios fuera del mercado argentino.
El crecimiento de las exportaciones coincide con una transformación profunda del mercado interno de la yerba mate. La desregulación implementada por el Gobierno nacional puso fin al esquema de precios oficiales para la materia prima que había regido durante más de dos décadas y modificó las condiciones bajo las cuales se negocian la hoja verde y la yerba canchada.
Uno de los efectos señalados en el sector fue la reducción de los valores pagados por la materia prima, hasta niveles comparables con los registrados durante la década de 1990. Ese período estuvo marcado por una fuerte crisis entre los productores, que derivó años después en el proceso que terminó con la creación del INYM.
Para las empresas orientadas a la exportación, la estructura de costos tiene un peso determinante. La posibilidad de vender en el exterior depende, entre otros factores, del precio de la materia prima, el tipo de cambio, los costos logísticos y el valor obtenido en cada destino.
Durante años, el comportamiento de las exportaciones estuvo condicionado por los movimientos cambiarios. Los períodos de mayor competitividad externa podían ser seguidos por caídas cuando el tipo de cambio dejaba de compensar los costos internos. Esa dinámica dificultaba sostener un crecimiento continuo.
Los datos de los últimos tres años muestran, en cambio, una expansión consecutiva del volumen exportado. 2024, 2025 y 2026 aparecen como un período de fuerte crecimiento del comercio exterior yerbatero, aunque el resultado definitivo de este año dependerá de la evolución de los despachos durante el segundo semestre.
La mayor participación de las grandes marcas agrega otro elemento a esta transformación. El negocio internacional dejó de ser solamente un espacio dominado por compañías especializadas en exportación y comenzó a atraer a empresas con fuerte presencia en las góndolas argentinas.
La diferencia entre ambas estrategias también se refleja en los formatos de venta. Parte importante del comercio exterior continúa realizándose mediante big bags de 50 o 100 kilos, destinados a compradores que luego procesan, fraccionan o comercializan la yerba en sus respectivos mercados.
Las empresas que exportan paquetes terminados, en cambio, buscan capturar una mayor porción del valor agregado. El caso de Playadito constituye uno de los ejemplos más claros: pese a ocupar una posición inferior en volumen frente a algunos competidores, obtiene un valor promedio por tonelada considerablemente más elevado.
Para el sector, la expansión internacional abre además una alternativa frente a la dependencia del consumo doméstico. La Argentina cuenta con un mercado interno de gran tamaño y tradición, pero el desarrollo de nuevos destinos permite diversificar las ventas y aprovechar la demanda de consumidores que incorporaron la yerba mate en otros países.
Con 32,1 millones de kilos exportados hasta julio, el negocio ya superó la mitad del volumen registrado durante todo 2025. Si las empresas mantienen el ritmo observado durante la primera parte del año, la yerba mate argentina volverá a cerrar el ejercicio con una cifra récord y confirmará el crecimiento del comercio exterior como uno de los principales motores de la actividad.