Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) y el INTA Las Breñas identificó una combinación de herbicida y pastura que mostró selectividad en ensayos de invernadero, un resultado que podría aportar una herramienta para el manejo de malezas en sistemas ganaderos. El trabajo, desarrollado en instalaciones de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE y del Instituto de Botánica del Nordeste, evaluó cinco herbicidas pre-emergentes sobre cinco especies de gramíneas perennes megatérmicas y determinó que atrazina aplicada sobre Urochloa brizantha con el protector fluxofenim fue la única combinación que no presentó daños en las evaluaciones con sustrato.
La investigación surgió a partir de una falta de información sobre la compatibilidad entre herbicidas pre-emergentes, pasturas perennes y protectores de semillas. El objetivo fue determinar qué alternativas podían controlar las malezas durante las primeras etapas de implantación sin afectar el desarrollo de las especies forrajeras.
El trabajo fue realizado por Gabriel Antonio Pinto Ruiz, José Ramón Tarragó, Ricardo Daniel Medina y Carlos Alberto Acuña y fue publicado en la revista científica Crop Protection bajo el título Selectividad de herbicidas pre-emergentes para gramíneas perennes megatérmicas, según informó TodoAgro.
Los resultados mostraron que varias de las combinaciones ensayadas provocaron problemas de germinación, reducción del crecimiento o muerte de las plantas. Solo tres alternativas superaron la primera etapa de evaluación y llegaron a los ensayos con tierra. Allí, atrazina más Urochloa brizantha con protector fue la única que mantuvo los parámetros analizados sin evidencias de fitotoxicidad bajo el protocolo utilizado.
Las malezas representan uno de los principales obstáculos durante la implantación de una pastura. En los primeros meses posteriores a la siembra, las especies no deseadas compiten con las plantas forrajeras por agua, luz y nutrientes, lo que puede reducir tanto la cantidad como la calidad del alimento disponible para el ganado.
El problema puede adquirir una dimensión adicional cuando las malezas contienen sustancias tóxicas o estructuras que pueden provocar lesiones en los animales, como ocurre con determinadas especies que presentan espinas.
Para reducir esa competencia existen diferentes estrategias de manejo. Entre ellas se encuentran el control manual, el uso de maquinaria, la rotación de cultivos y la aplicación de herbicidas.
Dentro de estos productos están los herbicidas pre-emergentes, que se aplican sobre el suelo antes de la emergencia de las malezas. Su objetivo es actuar durante las primeras etapas de desarrollo de las plantas no deseadas y evitar que lleguen a competir con el cultivo o la pastura.
Sin embargo, el uso de estos productos presenta un desafío: el herbicida debe afectar a la maleza sin perjudicar a la especie que se busca implantar. Esa propiedad recibe el nombre de selectividad.
Una de las estrategias que se utiliza para intentar proteger las semillas es incorporar un safener o protector, una sustancia que busca reducir la sensibilidad del cultivo frente al herbicida.

Para evaluar estas alternativas, el equipo de investigadores seleccionó cinco especies de pasturas perennes de estación cálida: Paspalum atratum, Urochloa brizantha, Chloris gayana, Paspalum notatum y Setaria sphacelata.
Sobre ellas se probaron cinco herbicidas pre-emergentes: atrazina, clomazone, flumioxazin, imazetapir y S-metolacloro.
El experimento se desarrolló en dos etapas. La primera tuvo lugar en cámaras de crecimiento, donde los investigadores colocaron semillas en cajas de Petri y aplicaron diferentes dosis de los herbicidas.
Las dosis fueron desde una concentración mínima hasta alcanzar diez veces la dosis indicada en la etiqueta de cada producto. En paralelo, se compararon semillas tratadas con el protector fluxofenim y semillas que no recibieron ese tratamiento.
A los 14 días se evaluó el efecto de los productos sobre la germinación y el crecimiento de las plantas. Esta primera etapa permitió descartar las combinaciones que mostraban efectos negativos evidentes y seleccionar aquellas que podían avanzar hacia una evaluación en condiciones más cercanas a las de un cultivo.
Los resultados de laboratorio mostraron que varios productos tuvieron efectos adversos sobre las especies estudiadas.

El clomazone, el flumioxazin y el S-metolacloro afectaron la germinación y el crecimiento y, en determinadas combinaciones, provocaron la muerte de las plantas.
El comportamiento del protector también fue diferente según la especie. En Urochloa brizantha, el fluxofenim produjo una reducción del crecimiento a partir de una dosis baja, mientras que en Chloris gayana se observó la muerte de las semillas en todas las dosis evaluadas.
Luego de los ensayos iniciales, los investigadores identificaron tres combinaciones que no habían mostrado daños suficientes como para ser descartadas.
Se trató de imazetapir con Paspalum atratum y protector, imazetapir con Paspalum notatum sin protector y atrazina con Urochloa brizantha y protector.
Estas alternativas fueron sometidas a una segunda evaluación, esta vez en bandejas con tierra dentro de un invernadero.
En cada bandeja se sembraron dos líneas de semillas, una con protector y otra sin él, según correspondiera al tratamiento. En esta instancia, los investigadores utilizaron dosis de herbicidas de hasta cuatro veces la recomendada en la etiqueta.
El seguimiento incluyó diferentes indicadores. A los 28 días se contabilizó la cantidad de plantas desarrolladas y se determinó el peso del material vegetal seco producido por cada línea.
Además, a los 21 y 28 días, se observó la aparición de síntomas que pudieran atribuirse al daño provocado por los herbicidas.
La metodología permitió no limitar la evaluación a la germinación inicial, sino también analizar el desarrollo posterior de las plantas y posibles señales de fitotoxicidad.
El resultado más relevante apareció en esta segunda etapa. Entre las tres combinaciones seleccionadas, solo atrazina + Urochloa brizantha con fluxofenim mantuvo los parámetros evaluados sin registrar modificaciones atribuibles al herbicida.
No se detectaron cambios en el número de plantas, en el peso del material vegetal seco ni síntomas visibles de daño en las evaluaciones realizadas bajo las condiciones del ensayo.
Por ese motivo, esta fue la única combinación que mostró selectividad en las pruebas con sustrato en invernadero.
El hallazgo no significa que la combinación pueda aplicarse de manera generalizada sin considerar las condiciones de uso. El resultado está circunscripto al protocolo experimental, las dosis, las condiciones de cultivo y los momentos de evaluación utilizados por los investigadores.
Precisamente, una de las principales conclusiones del trabajo es que las restantes combinaciones probadas no mostraron las condiciones necesarias para ser consideradas selectivas dentro del esquema experimental utilizado.
El protector no evitó los daños
Otro de los aspectos analizados fue el comportamiento del fluxofenim, utilizado como protector de semillas.
Según los resultados del estudio, bajo las condiciones evaluadas, el producto no logró impedir el daño provocado por los herbicidas en las pasturas megatérmicas perennes estudiadas.
Esto resulta relevante porque los protectores pueden ser una herramienta para mejorar la tolerancia de determinados cultivos frente a herbicidas. Sin embargo, su efecto depende de la interacción específica entre el producto, la especie vegetal y el herbicida.
La investigación muestra que no alcanza con considerar el protector como una solución general. La respuesta debe ser evaluada para cada combinación.
El valor del resultado radica en que ofrece información sobre una problemática para la cual, según el trabajo, existían pocos datos disponibles: la selección de herbicidas pre-emergentes que puedan utilizarse sobre gramíneas perennes destinadas al pastoreo sin comprometer su implantación.
Las pasturas ocupan una superficie significativa a nivel mundial. De acuerdo con los antecedentes citados en el estudio, los pastizales y las áreas de pastoreo representan alrededor del 26% de la superficie terrestre del planeta y el 70% de la superficie agrícola global.
En Sudamérica también tienen una importancia considerable. Brasil cuenta con unos 190 millones de hectáreas de pastizales, mientras que Paraguay destina cerca de 19,9 millones de hectáreas al pastoreo. En Argentina, los pastizales alcanzan aproximadamente 58 millones de hectáreas, de las cuales el 14% corresponde a pasturas cultivadas.
En ese contexto, disponer de herramientas adicionales para controlar malezas durante la implantación puede contribuir a mejorar el establecimiento de las pasturas y, en consecuencia, la disponibilidad de forraje.
Los investigadores plantearon que, de acuerdo con las condiciones y el protocolo empleados en el estudio, la combinación de atrazina y Urochloa brizantha protegida con fluxofenim puede considerarse una alternativa para incorporar al manejo integrado de malezas, junto con otras prácticas de control.
El resultado también marca los límites del hallazgo. Las demás combinaciones evaluadas quedaron descartadas para ese uso dentro de las condiciones del ensayo, debido a los efectos observados sobre las plantas.
El estudio aporta así una primera referencia experimental para avanzar en la selección de herramientas destinadas a proteger las pasturas megatérmicas durante su implantación. La conclusión central es concreta: entre las alternativas analizadas, solo una combinación mostró selectividad en las pruebas de invernadero, un resultado que deberá ser considerado dentro de protocolos de manejo adecuados antes de trasladarse a condiciones productivas de campo.