Cresud cerró el ejercicio 2025/26 con una pérdida de $27.225 millones en su negocio agrícola, frente al resultado negativo de $6.985 millones registrado en moneda constante durante el período anterior. A pesar del deterioro de los resultados, la compañía agropecuaria controlada por la familia Elsztain mantiene una perspectiva favorable para la próxima campaña y anticipa un aumento de la superficie sembrada en la región, con especial énfasis en Argentina, donde observa mejores condiciones para producir e invertir.
Los resultados fueron difundidos a través del balance de la compañía y analizados por Bichos de Campo. El desempeño del negocio agrícola estuvo condicionado principalmente por las pérdidas registradas en Brasil, donde incidieron los resultados negativos de derivados de granos, menores resultados productivos y por tenencia, especialmente en maíz, y el reconocimiento de una pérdida productiva correspondiente al algodón de la campaña anterior.
La evolución del algodón tuvo además un componente vinculado con el momento de comercialización. Cresud había vendido buena parte de su producción antes de la fuerte recuperación que registró el precio internacional del cultivo a partir del segundo trimestre del ejercicio. La posterior suba del algodón redujo, de ese modo, el beneficio que la empresa podría haber obtenido con una comercialización más tardía.

El resultado negativo de las operaciones brasileñas fue compensado en parte por una mejora en Argentina. De acuerdo con el balance, el desempeño local se benefició de una evolución favorable de los precios de los granos frente a la inflación durante los meses en los que la compañía mantenía mayores existencias. También contribuyeron los resultados obtenidos mediante derivados de commodities.
La evolución del resultado económico no impidió que Cresud ampliara su escala productiva durante el ejercicio. La superficie agrícola alcanzó las 317.521 hectáreas, lo que representó un incremento del 4,6% respecto del ciclo anterior.
Dentro de ese total, las hectáreas tomadas en alquiler tuvieron un crecimiento todavía mayor. El área arrendada llegó a 163.386 hectáreas, un 8,3% más que en 2025.

La compañía también anticipa una nueva expansión para la campaña 2027. En su balance, Cresud señaló que espera aumentar la superficie sembrada en la región y que Argentina concentraría buena parte de ese crecimiento, tanto mediante campos propios como a través de tierras alquiladas.
La empresa fundamentó esa perspectiva en varios factores. Entre ellos mencionó las condiciones climáticas esperadas, una mayor previsibilidad del escenario macroeconómico argentino y una eventual reducción de la carga impositiva sobre el sector agropecuario.
“De cara a la campaña 2027, somos optimistas respecto de las oportunidades que presenta el sector agropecuario regional”, indicó Cresud en su balance, según consignó Bichos de Campo.
La firma agregó que las perspectivas climáticas anticipan un año Niño, con niveles de precipitaciones favorables para las principales regiones productivas. Para el mercado argentino, además, vinculó sus expectativas con un escenario de mayor previsibilidad macroeconómica y menor presión tributaria.
Según la compañía, esas condiciones podrían favorecer la competitividad del sector y generar un contexto más atractivo para la inversión y la producción. En ese marco, el objetivo será elevar la superficie sembrada sin perder de vista el rendimiento económico de cada hectárea.
“En este contexto, prevemos aumentar la superficie sembrada en la región, principalmente en Argentina, tanto en campos propios como alquilados, manteniendo el foco en la eficiencia y la rentabilidad por hectárea”, señaló la empresa a través de su balance, de acuerdo con Bichos de Campo.
El deterioro del resultado agrícola no estuvo limitado a los cultivos extensivos. La actividad vinculada con la caña de azúcar en Brasil también registró una fuerte reversión.
El segmento pasó de generar una ganancia de $11.928 millones en 2025 a presentar una pérdida de $6.082 millones en 2026. La compañía explicó que el cambio obedeció principalmente a problemas productivos durante la campaña 2025/26 y a una menor expectativa para el ciclo siguiente.
Entre los factores que afectaron la producción se encontraron incendios y heladas, que redujeron los volúmenes cosechados frente a las estimaciones iniciales. A esto se sumó una menor valuación esperada para la campaña 2026/27 como consecuencia del tratamiento contable del activo biológico a valor razonable.
La combinación de esos factores terminó impactando de manera significativa sobre las operaciones brasileñas y explica una parte relevante del deterioro registrado por el negocio agrícola de Cresud durante el ejercicio.
La actividad ganadera tampoco logró repetir el desempeño del ejercicio anterior. El resultado pasó de una ganancia de $11.412 millones en 2025 a $6.481 millones en 2026.
La caída estuvo asociada principalmente con la menor contribución de Brasil, donde Cresud redujo su actividad ganadera después de la venta de un campo. La situación fue parcialmente compensada por el desempeño de las operaciones argentinas.
En Argentina, la compañía registró mayores volúmenes de producción y una evolución favorable de los precios de la hacienda en relación con la inflación. Sin embargo, los costos de la actividad ganadera aumentaron a un ritmo superior al de los ingresos.
La revalorización de la hacienda permitió amortiguar parte de ese impacto. La apreciación cambiaria contribuyó a elevar el valor de los animales y generó un resultado por tenencia favorable para la empresa.
Al mismo tiempo, Cresud redujo sus existencias ganaderas. El rodeo de cría cayó un 4,5%, mientras que las existencias de invernada disminuyeron un 8,8% y el rodeo ovino se redujo un 1,4%.
Más allá de los resultados del último ejercicio, Cresud mantiene una estrategia activa sobre su cartera de tierras. La compañía detectó un mayor interés por los activos rurales en Argentina y señales de recuperación en los valores de la tierra.
La empresa considera, sin embargo, que los precios locales todavía se encuentran por debajo de los registrados en otros mercados comparables de la región y del mundo.
“En la Argentina observamos un mayor interés por los activos rurales y señales de recuperación en los valores de la tierra”, afirmó Cresud en su balance, según Bichos de Campo.
La estrategia contempla continuar con la rotación de activos. La compañía busca evaluar oportunidades de adquisición y, al mismo tiempo, desprenderse de aquellos campos que hayan alcanzado un nivel de valorización que considere adecuado.
Esta política apunta a complementar el resultado de las actividades productivas con la administración del patrimonio rural, uno de los principales activos de la compañía.
Cresud también avanza con una iniciativa de riego en Mendoza que permitirá ampliar su superficie destinada a cultivos intensivos.
La empresa prevé incorporar más de 400 hectáreas a la producción mediante el proyecto iniciado recientemente en una de sus fincas. Entre las alternativas productivas bajo evaluación aparecen los frutos secos, la vid y la papa.
La iniciativa forma parte de una estrategia orientada a diversificar la producción y aprovechar tierras mediante inversiones en infraestructura que permitan incrementar el potencial productivo.
Para el próximo ciclo, por lo tanto, la compañía combina dos realidades. Por un lado, el ejercicio 2025/26 dejó un resultado agrícola negativo de $27.225 millones, marcado especialmente por las dificultades registradas en Brasil. Por otro, Cresud sostiene una visión positiva sobre el futuro del negocio y planea ampliar la superficie sembrada, principalmente en Argentina.
La apuesta estará condicionada por el clima, la evolución de los precios agrícolas, los costos productivos y el escenario macroeconómico. Con una mayor superficie y nuevos proyectos de riego, la compañía buscará que el crecimiento de la escala se traduzca en una mejora de la rentabilidad por hectárea durante la campaña 2027.