La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) conmemoró este 24 de septiembre sus 70 años de trayectoria con una jornada realizada en la sede de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde productores, dirigentes cooperativos, especialistas y autoridades analizaron la situación de las economías regionales. Durante el encuentro, el presidente de la entidad, Lucas Magnano, planteó las dificultades que atraviesa el sector, entre ellas la presión impositiva, los costos productivos, las restricciones al financiamiento y las deficiencias de infraestructura, y destacó el papel del cooperativismo como herramienta para sostener a los productores del interior.
El aniversario funcionó como punto de partida para revisar la evolución del movimiento cooperativo agropecuario y, al mismo tiempo, abrir una discusión sobre las condiciones que enfrenta actualmente la producción argentina. La actividad reunió a representantes de las federaciones que integran la confederación, productores de distintas economías regionales, especialistas y funcionarios de los ámbitos nacional y provincial,segun informo TNCampo
La celebración estuvo atravesada por un diagnóstico sobre la rentabilidad y competitividad de las actividades agropecuarias, en particular aquellas desarrolladas por pequeños y medianos productores. En ese marco, la conducción de CONINAGRO planteó que las dificultades económicas tienen impacto no solo sobre las empresas y establecimientos productivos, sino también sobre las comunidades del interior que dependen de esas actividades.
Durante su discurso de apertura, Magnano reivindicó el origen y la función institucional de la organización. "CONINAGRO nació con la vocación de dar voz a quienes producen. A quienes trabajan la tierra, a quienes generan empleo, a quienes sostienen nuestras comunidades y a quienes, pese a las dificultades, siguen todos los días apostando por nuestro país", afirmó el dirigente, según la información difundida sobre el encuentro.
Uno de los ejes de la jornada estuvo puesto en las condiciones que enfrentan las economías regionales, con actividades que presentan ciclos productivos, estructuras de costos y necesidades financieras diferentes entre sí.
El diagnóstico presentado durante el encuentro señaló como algunos de los principales obstáculos el aumento de los costos operativos, la dificultad para acceder a financiamiento adecuado y la carga impositiva que recae sobre las unidades productivas.
Desde la entidad también se puso el foco en la necesidad de contar con herramientas financieras que contemplen las características particulares de cada producción. Los tiempos de la agricultura, la ganadería y las actividades regionales no son homogéneos, por lo que las condiciones de crédito constituyen un factor relevante para la planificación de inversiones y el sostenimiento de las explotaciones.
La presión fiscal fue otro de los puntos señalados por la dirigencia cooperativa. Según el planteo realizado durante la jornada, la incidencia de los tributos en los distintos niveles de gobierno constituye uno de los factores que afectan la estructura de costos y la capacidad competitiva de las producciones.
A esto se suma un escenario de mercados más exigentes y una creciente necesidad de incorporar tecnología y generar valor dentro de las cadenas productivas.
Magnano sintetizó el diagnóstico al señalar: "El campo argentino enfrenta desafíos importantes. Costos elevados, dificultades de financiamiento, presión impositiva, infraestructura insuficiente, caminos rurales que muchas veces se vuelven intransitables, incertidumbre climática y mercados cada vez más exigentes. Son temas que conocemos porque los vivimos a diario, y nos lo transmiten nuestros productores de las economías regionales de todo el país".
La declaración, realizada durante el aniversario de la entidad, reflejó los principales puntos de la agenda que CONINAGRO busca sostener en su vínculo con las autoridades públicas.
La infraestructura fue otro de los temas abordados durante las exposiciones. En particular, se hizo referencia al estado de los caminos rurales y secundarios, considerados relevantes para el traslado de la producción desde los establecimientos hacia los centros de acopio, plantas industriales, mercados y puertos.
Las dificultades de transitabilidad pueden generar mayores costos logísticos y afectar la continuidad de las operaciones. El problema adquiere una dimensión adicional durante períodos de lluvias o eventos climáticos que deterioran las vías de acceso.
En actividades como la producción lechera, la ganadería y las producciones agrícolas, las dificultades para ingresar o salir de los establecimientos pueden generar interrupciones en el traslado de leche, hacienda o cosechas.
La logística también tiene una incidencia directa sobre la competitividad. Mayores distancias, caminos deteriorados y dificultades para transportar la producción pueden traducirse en un incremento de los costos asociados al movimiento de mercaderías.
Para las economías regionales, donde las distancias entre los establecimientos y los principales centros de comercialización pueden ser significativas, la infraestructura constituye una variable determinante.
En el marco del aniversario, la dirigencia de CONINAGRO también destacó el papel que las cooperativas agropecuarias pueden desempeñar en la integración de pequeños y medianos productores.
El modelo cooperativo permite articular productores con estructuras destinadas a la comercialización, industrialización, provisión de insumos y prestación de servicios. Según el planteo realizado durante la jornada, esa organización puede contribuir a generar economías de escala y facilitar el acceso a determinadas tecnologías.
El agregado de valor aparece como otro de los desafíos para las cadenas productivas. La posibilidad de avanzar desde la producción primaria hacia procesos de industrialización y comercialización puede modificar la participación de los productores en el resultado económico de cada cadena.
La estructura cooperativa también busca fortalecer la inserción de productores de menor escala dentro de mercados que requieren volúmenes, continuidad de abastecimiento y determinados estándares de calidad.
En este sentido, Magnano destacó durante su exposición la importancia de contar con una representación nacional que pueda reunir las demandas de actividades productivas diferentes.
La confederación representa a cooperativas vinculadas con sectores como la vitivinicultura, la fruticultura, la lechería, la ganadería y los cultivos extensivos, entre otras actividades. Esa diversidad constituye uno de los desafíos institucionales para construir una agenda que contemple realidades productivas muy distintas.
Otro de los puntos señalados durante el encuentro fue el vínculo entre la rentabilidad de las explotaciones agropecuarias y el desarrollo de las comunidades rurales.
Desde CONINAGRO se planteó que la continuidad económica de las unidades productivas resulta relevante para sostener el empleo y las actividades comerciales y de servicios que se desarrollan en torno al sector agropecuario.
El recambio generacional también aparece como una cuestión vinculada con la sostenibilidad de las producciones. La permanencia de las nuevas generaciones en las zonas rurales depende, entre otros factores, de que las actividades productivas puedan ofrecer perspectivas económicas y condiciones adecuadas para desarrollar proyectos de largo plazo.
En ese contexto, el cooperativismo es presentado por la entidad como una herramienta para mejorar la integración de los productores y facilitar el acceso a servicios, tecnología, mercados y procesos de agregado de valor.
El planteo forma parte de una agenda más amplia que combina cuestiones estrictamente productivas con aspectos vinculados al desarrollo territorial.
El aniversario de CONINAGRO también sirvió para ratificar la intención de la entidad de mantener canales de diálogo con las distintas administraciones públicas.
La organización planteó la necesidad de discutir políticas públicas, regulaciones e incentivos que tengan en cuenta las condiciones concretas en las que se desarrolla la producción agropecuaria.
El objetivo señalado por la dirigencia es combinar la búsqueda de eficiencia y competitividad con condiciones que permitan sostener las actividades productivas en el tiempo.
"Necesitamos una mirada seria que combine eficiencia productiva con políticas públicas que comprendan la realidad del trabajo en el territorio", sostuvo Magnano al cierre de su intervención, de acuerdo con la información difundida sobre el acto.
A siete décadas de su creación, CONINAGRO atraviesa el aniversario con una agenda centrada en los desafíos que enfrentan los productores y las cooperativas. El debate planteado durante la jornada en la Bolsa de Cereales volvió a colocar en primer plano cuestiones como los costos, el financiamiento, la presión fiscal, la infraestructura y la rentabilidad.
La discusión también incorporó el papel que las organizaciones cooperativas pueden asumir frente a esos desafíos, particularmente para los productores de menor escala y para las economías regionales.
El aniversario, de este modo, combinó el repaso de una trayectoria institucional iniciada hace 70 años con una agenda orientada al presente del agro argentino y a las condiciones necesarias para sostener la actividad productiva en el interior del país.