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La carne de cerdo pisa fuerte: la producción creció 12,4% y el consumo alcanzó un nuevo récord

La producción superó las 592.000 toneladas hasta agosto y el consumo llegó a unos 20 kilos por habitante al año.

La carne de cerdo pisa fuerte: la producción creció 12,4% y el consumo alcanzó un nuevo récord
martes 29 de septiembre de 2026 - 10:15

La producción de carne de cerdo en Argentina acumuló más de 592.000 toneladas entre enero y agosto de 2026, un volumen que representa un crecimiento del 12,4% interanual, según datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. En paralelo, el consumo interno alcanzó un promedio de 20 kilos por habitante al año, el nivel más alto registrado hasta ahora, en un escenario marcado por nuevas inversiones productivas, una mayor capacidad instalada y el fortalecimiento de los programas sanitarios.

Los datos fueron elaborados por la Dirección de Porcinos, Aves y Animales de Granja, a partir de información proporcionada por el sistema SIF-SIGICA. El desempeño de los primeros ocho meses del año confirma el avance que viene mostrando la actividad porcina y consolida al mercado interno como uno de los principales motores para la expansión de la cadena.

Durante agosto, la producción alcanzó unas 76.600 toneladas, mientras que el acumulado anual superó las 592.000 toneladas. El incremento respecto del mismo período de 2025 fue atribuido principalmente a la ampliación de la capacidad productiva y a las inversiones realizadas en el sector.

Entre los factores que explican el crecimiento aparecen la incorporación de capacidad en las granjas, el aumento de la cantidad de madres y el fortalecimiento de los programas de prevención y control sanitario.

La evolución también se refleja en el consumo. El promedio de 20 kilos por persona por año representa un máximo para la actividad y confirma el crecimiento sostenido que tuvo la carne porcina dentro de la dieta de los argentinos.

De acuerdo con la información oficial, el consumo de carne de cerdo casi se triplicó durante las últimas dos décadas, un cambio que modificó el lugar que ocupa este producto dentro del mercado de carnes del país.

La carne de cerdo pisa fuerte: la producción creció 12,4% y el consumo alcanzó un nuevo récord

Más producción y capacidad instalada

El crecimiento registrado durante 2026 no responde solamente a una mayor demanda. Desde la Secretaría de Agricultura señalaron que la expansión de la oferta está vinculada con un proceso de inversión productiva que permitió ampliar la capacidad de las granjas.

El aumento de la cantidad de madres constituye uno de los componentes centrales de ese proceso. Una mayor cantidad de animales reproductores permite incrementar la disponibilidad de lechones y, posteriormente, ampliar el volumen de animales destinados a faena.

La incorporación de infraestructura también permite mejorar los sistemas de producción y aumentar la capacidad de las unidades existentes.

En un sector en el que la eficiencia productiva depende de múltiples variables, las inversiones pueden impactar tanto sobre el volumen producido como sobre los costos y la productividad de cada establecimiento.

El crecimiento acumulado del 12,4% registrado hasta agosto muestra que ese proceso de expansión ya tiene un impacto concreto sobre la cantidad de carne disponible en el mercado.

La producción mensual de 76.600 toneladas en agosto se incorpora así a una tendencia que permitió superar las 592.000 toneladas durante los primeros ocho meses del año.

El dato también adquiere relevancia si se considera el comportamiento del consumo interno. Una mayor producción encuentra un mercado doméstico que durante los últimos años incrementó progresivamente la presencia de carne de cerdo en las compras de los consumidores.

El consumo de cerdo alcanzó un máximo histórico

Uno de los principales indicadores que acompañan el crecimiento de la producción es la evolución del consumo.

La estimación oficial ubica actualmente el consumo promedio en alrededor de 20 kilos por habitante al año. Se trata de un récord para la actividad y representa un cambio importante respecto de la situación de dos décadas atrás.

Según los datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, el consumo de carne porcina casi se triplicó en los últimos 20 años.

El incremento responde a una transformación gradual de los hábitos alimentarios y a una mayor presencia del producto en carnicerías, supermercados y distintos canales de comercialización.

La carne de cerdo dejó de ocupar un espacio reducido dentro del consumo de proteínas animales y pasó a competir de manera más directa con otras carnes disponibles en el mercado argentino.

La evolución de la producción y la demanda genera, además, un círculo que favorece el desarrollo de la cadena: un mercado interno más amplio genera incentivos para incrementar la oferta, mientras que una mayor disponibilidad de producto permite sostener el abastecimiento.

El desafío para el sector consiste ahora en mantener ese crecimiento y acompañarlo con mejoras en productividad, sanidad y calidad.

La sanidad, otro factor clave

El aumento de la producción también está acompañado por medidas destinadas a fortalecer el estatus sanitario de la actividad.

Entre las iniciativas mencionadas por las autoridades se encuentra el Nuevo Plan Nacional de Control y Erradicación de la Enfermedad de Aujeszky, una enfermedad que afecta a los porcinos y cuya prevención constituye un componente relevante para la producción.

Los programas sanitarios tienen impacto tanto sobre la productividad de las granjas como sobre las condiciones necesarias para desarrollar mercados y mejorar la competitividad de la cadena.

La sanidad resulta especialmente importante en una actividad que viene incrementando su escala. A medida que crece la cantidad de animales y aumenta la concentración productiva, los sistemas de prevención y vigilancia adquieren un papel central para reducir riesgos.

El fortalecimiento de los controles permite, además, trabajar sobre la calidad sanitaria de la producción y generar mejores condiciones para el desarrollo futuro del sector.

La expansión de la producción porcina, por lo tanto, se apoya en tres pilares señalados por las autoridades: inversión, crecimiento de la capacidad productiva y sanidad.

Un estudio sobre las propiedades de la carne

A la expansión de la producción y el consumo se suma una nueva herramienta destinada a aportar información sobre las características nutricionales de la carne de cerdo.

El INTI Carnes finalizó un informe técnico dedicado a analizar la calidad, las propiedades y los beneficios de incorporar carne porcina a la alimentación habitual.

El trabajo contempla el análisis de cinco cortes tradicionales y evalúa diferentes características vinculadas con su composición nutricional.

Entre los parámetros estudiados se encuentran los valores de proteínas, minerales y otros componentes nutricionales, con el objetivo de aportar información técnica sobre las propiedades del producto.

La disponibilidad de este tipo de información puede servir como respaldo para las estrategias destinadas a promover el consumo, especialmente en un contexto en el que la carne porcina gana participación dentro de la dieta de los argentinos.

El informe también busca brindar herramientas para que consumidores y actores de la cadena conozcan con mayor precisión las características de los distintos cortes.

La iniciativa se suma así al proceso de expansión que atraviesa la actividad, en el que el crecimiento de la oferta se combina con un aumento de la demanda interna.

Una lo que confirma que la carne de cerdo ganó espacio entre cadena que busca consolidar su crecimiento

Los números acumulados hasta agosto muestran una actividad porcina con una escala superior a la de años anteriores. La producción superó las 592.000 toneladas y registró un crecimiento de dos dígitos respecto de 2025.

Al mismo tiempo, el consumo alcanzó un promedio de 20 kilos por habitante, lo que confirma que la carne de cerdo ganó espacio entre las preferencias de los consumidores.

El desafío para la cadena será sostener esa expansión en el tiempo. Para eso será necesario continuar con las inversiones en infraestructura y capacidad productiva, mejorar los indicadores de eficiencia y mantener los programas sanitarios.

La evolución del consumo también será determinante. Un mercado interno que incorpora progresivamente más carne porcina puede generar nuevas oportunidades para productores, frigoríficos, industrias y establecimientos dedicados a la elaboración de alimentos.

El aumento de la producción también permite ampliar la disponibilidad de materia prima para distintos segmentos de la industria y fortalecer la integración de la cadena.

En ese contexto, la información nutricional elaborada por el INTI puede convertirse en otro elemento para acompañar el crecimiento del consumo. El conocimiento sobre las propiedades de los cortes permite aportar datos concretos a una discusión que hasta ahora estuvo centrada principalmente en precios, disponibilidad y preferencias de los consumidores.

La actividad llega así a una nueva etapa de desarrollo, marcada por una combinación de mayor oferta y mayor demanda.

El crecimiento del 12,4% acumulado hasta agosto no solo refleja una mayor cantidad de carne producida. También evidencia el proceso de transformación que atravesó la cadena porcina argentina durante los últimos tenía una participación mucho menor en la dieta de los argentinos. Actualmente, con un promedio cercano a los 20 kilos por años.

Hace dos décadas, el consumo de cerdo tenía una participación mucho menor en la dieta de los argentinos. Actualmente, con un promedio cercano a los 20 kilos por persona, el producto ocupa un lugar consolidado dentro del mercado interno.

La expansión productiva y el récord de consumo se retroalimentan y plantean nuevas oportunidades para una actividad que continúa ampliando su escala.

Para el sector, el objetivo será convertir este crecimiento en una tendencia sostenible mediante inversiones, eficiencia y controles sanitarios. El aumento de la capacidad de las granjas y de la cantidad de madres deberá estar acompañado por condiciones que permitan mantener la competitividad de el crecimiento de una actividad que ganó protagonismo en el mercado argentino de carnes y que continúa buscando nuevas herramientas para los productores y garantizar el abastecimiento.

Con 76.600 toneladas producidas en agosto y más de 592.000 toneladas acumuladas en ocho meses, la cadena porcina cerró los primeros ocho meses de 2026 con indicadores que muestran una expansión significativa.

El consumo, por su parte, alcanzó el registro más alto de su historia, con unos 20 kilos por habitante al año. La combinación de ambos datos marca el crecimiento de una actividad que ganó protagonismo en el mercado argentino de carnes y que continúa buscando nuevas herramientas para ampliar su producción y consolidar la demanda.

 

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