El dólar cayó casi 4% frente al real brasileño tras las elecciones presidenciales en Brasil, un movimiento que puede reducir parte de la presión sobre el mercado cambiario argentino debido al fuerte vínculo comercial entre ambos países, según explicó el economista Fernando Marull y según informó iProfesional.
La reacción de los mercados brasileños fue más favorable de lo que se esperaba antes de los comicios. La apreciación del real rápidamente pasó a ser observada desde Argentina por el impacto que la moneda del principal socio comercial puede tener sobre la economía local.
“El dólar está bajando casi 4% en Brasil. Eso descomprime un poco el mercado cambiario argentino”, afirmó Marull durante una entrevista con Infobae en Vivo.
La relación entre ambas monedas responde, entre otros factores, al peso que tiene Brasil en el comercio exterior argentino.
Cuando el real pierde valor frente al dólar, los productos argentinos pueden quedar relativamente más caros frente a los brasileños. Ese movimiento también puede sumar presión sobre el tipo de cambio local.
Marull dimensionó esa relación con un ejemplo concreto.
“Si el real devalúa 5%, eso presiona un 1 o 2% al dólar en Argentina”, explicó.
El escenario posterior a las elecciones mostró el movimiento contrario. El real se fortaleció y el dólar perdió terreno en Brasil.
“El dólar está bajando, y beneficia un poco a Argentina, le quita presión”, sostuvo el economista.
El comportamiento de la moneda brasileña también es seguido por la autoridad monetaria argentina. “El Banco Central está muy atento”, señaló Marull.
La reacción del mercado estuvo relacionada con las expectativas que existían antes de la elección presidencial brasileña.
Según el economista, los inversores habían llegado a los comicios con cautela porque esperaban una diferencia más estrecha entre los principales candidatos.
“El mercado pensaba que Lula ganaba un poco más en línea con las encuestas, por 2 puntos, y posiblemente después lo daba vuelta Bolsonaro en un balotaje. Por eso llegó muy cauto”, explicó.
El resultado electoral modificó esas expectativas y tuvo una respuesta inmediata sobre los activos financieros y el tipo de cambio brasileño.
Para Marull, los mercados incorporan en sus precios las políticas económicas que esperan de cada candidato.
“El mercado define un poco las políticas económicas y asocia un presidente con algún tipo de política económica. Más pro mercado, más anti mercado”.
Esa percepción, agregó, termina reflejándose tanto en la cotización de los activos como en la moneda.
“Cuanto más promercado, más les gusta a los mercados. Entonces, los activos valen más y el dólar vale menos. En cambio, cuanto más anti mercado, los activos valen menos y el dólar vale más”, explicó.
El impacto para Argentina no se limita al mercado cambiario. Brasil es uno de los principales socios económicos del país, por lo que la evolución de su economía y de su moneda también influye sobre las condiciones de competitividad y el comercio bilateral.
En ese sentido, Marull destacó que el vínculo político entre ambos gobiernos también puede tener consecuencias económicas.
“Argentina y Brasil son socios, y si los dos presidentes no se llevan bien, claramente el negocio anda un poquito más trabado”, señaló.
El fortalecimiento del real aparece además en un momento en que los analistas siguen de cerca la relación entre inflación, dólar y competitividad argentina.
Una moneda brasileña más fuerte puede aliviar parte de esa presión al mejorar la relación cambiaria relativa entre los dos países.
El movimiento no elimina los desafíos propios de la economía argentina, pero representa una señal externa favorable para un mercado que observa de cerca cualquier cambio regional capaz de modificar la demanda de dólares.
Por eso, la evolución del real seguirá siendo una variable relevante. Para Argentina, un Brasil con una moneda más firme puede contribuir a reducir tensiones cambiarias y mejorar las condiciones relativas para el intercambio comercial entre las dos mayores economías de Sudamérica.