El Gobierno nacional renovó la totalidad de los vencimientos de deuda en pesos que debía afrontar y alcanzó un rollover de 100,08%, tras adjudicar $8,62 billones en la licitación realizada este lunes en el mercado local. El resultado permitió al Tesoro cubrir sus compromisos sin liberar prácticamente pesos adicionales al sistema financiero, según informó Forbes.
La Secretaría de Finanzas recibió ofertas por $9,77 billones y terminó adjudicando $8,62 billones. El nivel de rollover implica que, por cada $100 que vencían, los inversores reinvirtieron algo más de $100.
El resultado permitió cubrir la totalidad de los compromisos previstos para la jornada y obtener un pequeño excedente de financiamiento. Al mismo tiempo, el Tesoro evitó sumar liquidez significativa al mercado financiero.
La demanda se distribuyó entre instrumentos vinculados a las tasas de interés, títulos a tasa fija, bonos ajustados por inflación y alternativas relacionadas con la evolución del dólar.
El instrumento que concentró el mayor interés fue el TML27, un bono cuyo rendimiento sigue la tasa TAMAR, referencia de las tasas mayoristas del sistema financiero. El título, con vencimiento en julio de 2027, recibió $2,92 billones y pagará TAMAR más un margen de 3,63%.
Muy cerca quedó la LECAP T15E7, con vencimiento en enero de 2027. El instrumento a tasa fija captó $2,85 billones, con una tasa efectiva mensual de 2,17%, equivalente a un rendimiento anualizado de 29,36%.
También hubo demanda por instrumentos vinculados con el dólar. El D30O6, que vence el 30 de octubre de 2026, recibió $1,17 billones, mientras que el D30N6, con vencimiento un mes después, captó $660.000 millones. En conjunto, los títulos dollar linked sumaron $1,83 billones.
La licitación también ofreció una alternativa para quienes buscaron cobertura frente a la inflación. El bono TZXY7, ajustado por CER y con vencimiento en mayo de 2027, recibió $1,02 billones y quedó con un rendimiento anualizado de 5,97% por encima del ajuste inflacionario.
De esta manera, Finanzas logró distribuir la colocación entre distintas alternativas de inversión y, al mismo tiempo, renovar el 100,08% de los vencimientos.
El resultado cobra relevancia después de jornadas de presión sobre los títulos argentinos. Según informó Forbes, el riesgo país había avanzado desde 403 puntos básicos en julio hasta 641 unidades, un movimiento que encareció las condiciones para colocar nueva deuda denominada en dólares.
En ese contexto, Finanzas volvió a dejar fuera de la licitación al Bonar 2029 (AO29), instrumento que había utilizado hasta agosto para captar fondos destinados a futuros compromisos de deuda.
El resultado también se integra a la estrategia oficial de distribuir los vencimientos de deuda en el tiempo. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, había señalado que más del 50% de los vencimientos en moneda local ya fueron desplazados para después de octubre de 2027.
Tras avanzar con esa reorganización, el Tesoro comenzó nuevamente a incorporar instrumentos de menor plazo en sus licitaciones. El objetivo es administrar los próximos compromisos dentro de un escenario en el que existe menor margen para continuar extendiendo los vencimientos.
La renovación completa también tuvo un efecto sobre la liquidez: al cubrir los compromisos con nueva deuda, el Tesoro prácticamente no volcó pesos adicionales al sistema financiero. Según el análisis citado por Forbes, esto contribuyó a mantener relativamente estables las tasas de muy corto plazo, aunque esa dinámica todavía no se trasladó con la misma intensidad hacia los vencimientos más largos.