El próximo domingo concluiría el cepo a las exportaciones de carne por 30 días fijado por el Gobierno el mes pasado, que tenía como fin –en principio- contener el precio de los cortes y garantizar el suministro en el mercado interno. Ante este escenario, la idea oficial es recortar hasta en un 40% los permisos para vender al exterior, conocidos en el mercado como ROE, sobre todo entre aquellos frigoríficos que comercializan mercadería a China. Desde el sector, sin embargo, esperan que el porcentaje en cuestión sea más bajo.
Según la visión del Gobierno, esta modificación permitiría mejorar la oferta local y reducir los precios. No obstante, de acuerdo a las cifras que se manejan en el mercado, en caso de que se aplique un recorte del 40% en el otorgamiento de los derechos de exportación, dejarían de entrar al país –al menos- US$500 millones.
Mientras que en 2020 las ventas al exterior habían sumado US$270 millones y 900.000 toneladas, para 2021 el estimado anual rondaba los US$2.500 millones, de los cuales cerca del 50% correspondían al segundo semestre. De reducir los márgenes en un 40%, la cifra alcanzaría US$700 millones. Cabe destacar que sólo en lo que va de la suspensión, ya se perdieron ingresos por US$75 millones.
Para el segmento cárnico, el rol de China es central, debido a que representa nada más ni nada menos que el 80% del total de los cortes exportados. En caso de que se implemente este mecanismo, aún se desconoce por cuánto tiempo tendrá vigencia, si bien desde el Gobierno aseguran que sería por un “lapso determinado”.
En este sentido, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulkas, manifestó que el mercado chino representa una gran oportunidad, aunque es necesario revisar las estrategias de comercialización para satisfacer la demanda de aquel país sin descuidar el escenario local.