Un total de 73 mil toneladas equivalente res con hueso fueron embarcadas en el mes de febrero, volumen similar al registrado en enero que también había resultado elevado, para la época del año. Usualmente los dos primeros meses del año no son períodos de fuerte nivel de embarques para la Argentina. Aquí China sigue firme.
Esto responde a la alta concentración de ventas con destino China, país que durante este tiempo no suele estar muy activo en el mercado producto del impase comercial que se genera durante las festividades del año nuevo lunar, las cuales suceden entre mediados de enero y principios de febrero de cada año.
Sin embargo, este año China siguió comprando a un ritmo muy sostenido en los últimos meses. Los datos de salida desde Argentina muestran compras por unas 55 mil toneladas mensuales (equivalente carcasa), un 22% más que lo registrado a igual fecha del año pasado.
Claramente, las necesidades de abastecimiento de carne vacuna por parte de China son crecientes. De acuerdo a las últimas proyecciones del USDA, la necesidad de importación de carne vacuna ascendería este año a 3,5 millones de toneladas, lo que supone el mayor número antes registrado por el gigante asiático.

En este sentido, la irrupción de la Peste Porcina Africana (PPA) a mediados de 2018 aceleró en cierto modo el cambio de dieta que se venía gestando muy lentamente, a raíz de la necesidad de cubrir de manera inmediata el faltante de carne de cerdo con otras fuentes de proteína animal.
Así la carne vacuna registró un importante crecimiento en su consumo per cápita, pasando de 5,5 a unos 7,5 kg/hab/año en el último lustro, con una preferencia cada vez más marcada a la incorporación de cortes de mayor calidad.
Al igual que lo sucedido en 2019, la matanza anticipada de cerdos para evitar una mayor propagación dentro de las granjas, genera una sobreoferta de carne porcina en el mercado local que, en el corto plazo, debilita los precios de la carne de cerdo, al tiempo que restringe el techo para el resto de las proteínas de origen animal. En especial para la carne vacuna que viene inmersa en una tendencia bajista por más de medio año.

Las cifras de importación correspondientes al primer bimestre del año dadas a conocer por la Administración General de Aduanas de ese país arrojan unas 423 mil toneladas de carne vacuna. Lo que representa un aumento del 37% respecto de lo importado un año atrás, afectado en aquel entonces por la ausencia de Brasil debido al anterior caso de vaca loca.
Sin embargo, en valores, los US$ 5.300 promedio por tonelada importada registrados el último mes, marcan una caída del 18% interanual, y de más del 26% si lo comparamos con los USD 7.100 por tonelada registrados en julio pasado.
En adelante, según el Rosgan, se abren dos escenarios. En lo inmediato, el reingreso de Brasil como principal proveedor de carne vacuna sumado a la sobreoferta de carne de cerdo doméstica a causa de la PPA, mantendrán al mercado chino ampliamente abastecido, generando condiciones poco favorables para una recuperación de los valores.
Escenario que, en el caso de Argentina, se torna aún más pesado ante la elevada oferta de vacas que sigue recibiendo la industria local a causa de la seca.
Sin embargo, hacia el mediano plazo y dependiendo del alcance de estos nuevos brotes de la enfermedad, así como de la magnitud que alcance la liquidación porcina, el mercado chino podría llegar a sufrir nuevamente un bache de oferta de carne de cerdo, en especial cuando la demanda mejore en la segunda mitad del año.
Aunque a priori no se percibe tan grave como en 2019 dadas las mejores condiciones de higiene y seguridad en las que se produce actualmente, analistas locales estiman que estos nuevos brotes de PPA podrían reducir la producción de cerdo en más de un 10%, lo que podría significar una pérdida de más de 5 millones de toneladas de carne porcina.
Actualmente, los valores medios de lo todo lo embarcado a este destino se ubican un 40% por debajo de aquellas marcas.
ABC Rural