La aplicación de nuevas herramientas de mejoramiento genético está modificando el rumbo de la producción lechera. La incorporación de la genómica y del semen sexado permite a los productores seleccionar con mayor precisión los animales destinados a la reproducción, acelerar el progreso genético de los rodeos y mejorar la rentabilidad de los establecimientos. Así lo destacó Damián Dellamaggiore, supervisor de Ventas de ABS, en declaraciones difundidas por TodoAgro, donde analizó las principales tendencias que marcarán el futuro de la actividad.
Según explicó el especialista, la competitividad de los tambos dependerá cada vez más de la capacidad para producir más leche con animales más eficientes, adaptados a sistemas de producción cada vez más tecnificados y con menores costos por litro producido.
En ese escenario, la genómica dejó de ser una herramienta reservada para programas de selección de gran escala y comenzó a convertirse en una tecnología de uso cotidiano dentro de muchos establecimientos lecheros. Su principal ventaja consiste en conocer con mayor precisión el potencial genético de un animal desde etapas muy tempranas de su vida, sin necesidad de esperar varios años para evaluar su desempeño productivo.
De acuerdo con la información publicada por TodoAgro, esta posibilidad permite tomar decisiones reproductivas con un nivel de información muy superior al que ofrecían los métodos tradicionales de selección.
Hasta hace pocos años, la elección de reproductores dependía en gran medida de los registros productivos de las vacas adultas y del desempeño observado en generaciones anteriores. Si bien esos criterios continúan siendo relevantes, la incorporación del análisis genómico permite estimar con mucha mayor precisión el valor genético de cada individuo y reducir significativamente el margen de incertidumbre.
Como consecuencia, los productores pueden identificar cuáles son los animales con mayor potencial para transmitir características deseables y concentrar sobre ellos las inversiones destinadas al mejoramiento del rodeo.
En paralelo, otra de las herramientas que modificó la estrategia reproductiva en los tambos fue el semen sexado, una tecnología que permite incrementar la probabilidad de obtener crías del sexo deseado.
En los sistemas lecheros, donde las hembras representan el principal interés productivo, esta técnica facilita aumentar la cantidad de futuras vacas de reemplazo provenientes de los mejores animales del establecimiento.
Según señaló Dellamaggiore en declaraciones reproducidas por TodoAgro, la combinación entre la información genómica y el semen sexado revolucionó el proceso de selección genética porque permite definir con precisión cuáles son las vacas de mayor valor y destinar a ellas los mejores reproductores.
Esta estrategia acelera el progreso genético de los rodeos y permite obtener resultados en menos generaciones que con los métodos tradicionales de reproducción.
Además del impacto sobre la productividad, la utilización de estas tecnologías también tiene efectos económicos.
Al mejorar la calidad genética del rodeo, los establecimientos pueden incrementar la eficiencia reproductiva, reducir pérdidas derivadas de animales con menor potencial y optimizar la utilización de los recursos destinados al reemplazo de vacas.
De esa manera, la inversión en genética comienza a ser considerada una herramienta de gestión que influye directamente sobre la rentabilidad del tambo.
Otro de los aspectos destacados por el especialista tiene relación con la creciente transformación tecnológica de la lechería.
En los últimos años, numerosos establecimientos incorporaron sistemas automatizados de alimentación, monitoreo y ordeño robotizado, un proceso que modificó las características que se buscan en los animales.
En estos sistemas ya no alcanza únicamente con seleccionar vacas de alta producción de leche. También cobran importancia otros atributos relacionados con el comportamiento y la adaptación al manejo automatizado.
De acuerdo con lo publicado por TodoAgro, ABS trabaja con índices genéticos personalizados que permiten seleccionar animales considerando las necesidades específicas de cada establecimiento.
Estos índices incluyen variables que tradicionalmente no ocupaban un lugar central dentro de los programas de mejoramiento, pero que hoy adquieren una importancia creciente en los sistemas intensivos.
Entre ellas aparecen el temperamento, la velocidad de ordeño, la conformación de la ubre, la facilidad de desplazamiento y otras características funcionales que pueden influir en el desempeño de las vacas cuando interactúan con equipos automáticos.
Según explicó Dellamaggiore, estos criterios permiten adaptar la genética del rodeo a las exigencias de cada modelo productivo y maximizar la eficiencia de los establecimientos.
La tendencia responde a una transformación más amplia que atraviesa a la lechería mundial.
En los principales países productores, la selección genética dejó de enfocarse exclusivamente en aumentar el volumen de leche y comenzó a incorporar variables relacionadas con la salud animal, la fertilidad, la longevidad y la eficiencia alimenticia.
El objetivo es desarrollar vacas capaces de sostener altos niveles de producción durante más tiempo, con menores requerimientos sanitarios y mejor adaptación a distintos ambientes productivos.
En este contexto, la genómica constituye una herramienta fundamental porque permite evaluar simultáneamente una gran cantidad de características hereditarias y construir estrategias de selección mucho más precisas.
La posibilidad de combinar esa información con el uso de semen sexado amplía aún más las oportunidades para acelerar el mejoramiento del rodeo.
Los especialistas consideran que esta integración tecnológica será uno de los principales factores que definirán la competitividad de la producción lechera durante los próximos años.
En un escenario donde los costos de producción, la eficiencia reproductiva y la productividad adquieren una importancia creciente, la incorporación de herramientas de selección genética permite optimizar cada decisión y reducir los tiempos necesarios para alcanzar los objetivos productivos.
Al mismo tiempo, la evolución de los sistemas de producción demanda animales capaces de responder a nuevas formas de manejo, con mayor automatización y utilización intensiva de datos.
En ese proceso, la genética se convierte en un componente estratégico para acompañar la modernización de los tambos.
Según sostuvo Dellamaggiore, el futuro de la actividad estará marcado por la eficiencia y por la capacidad de aprovechar tecnologías que permitan producir más con mejores animales.
Las herramientas disponibles actualmente ofrecen la posibilidad de diseñar rodeos más productivos, funcionales y adaptados a los desafíos que enfrenta la lechería moderna.
De acuerdo con lo publicado por TodoAgro, la utilización conjunta de genómica, semen sexado e índices de selección específicos representa una de las principales innovaciones del sector y marca un cambio de paradigma en la forma de planificar el mejoramiento genético de los tambos.
En ese escenario, la incorporación de conocimiento, tecnología y criterios de selección más precisos aparece como uno de los pilares para sostener el crecimiento de la producción lechera y responder a las crecientes demandas de eficiencia, productividad y sustentabilidad que enfrenta la actividad.