La empresa Cagnoli, una de las principales elaboradoras de chacinados de Argentina, atraviesa una nueva etapa de crecimiento tras invertir US$ 15 millones en la reconstrucción y modernización de su planta industrial en Tandil. Con casi un siglo de trayectoria, la firma busca consolidarse en el mercado de jamones cocidos con trazabilidad de origen, ampliar su participación en el negocio porcino y fortalecer sus exportaciones. Según informó Forbes, la compañía proyecta alcanzar el 5% del mercado en los próximos cuatro años.
Actualmente, Cagnoli produce entre 14 y 15 millones de kilos de alimentos por año, emplea a más de 800 personas y se posiciona como el cuarto procesador de carne de cerdo de Argentina. Su producción abastece a todo el país mediante una red comercial que combina supermercados, distribuidores y mayoristas.

El nuevo plan de expansión llega después de uno de los momentos más complejos de la historia de la empresa. En 2021, un incendio destruyó parte de su planta industrial y obligó a iniciar un proceso de reconstrucción que demandó tres años de trabajo y una inversión cercana a los US$ 15 millones. Lejos de limitar el crecimiento, ese proceso permitió incorporar tecnología de última generación y elevar los estándares de calidad, seguridad alimentaria y trazabilidad.
En diálogo con Forbes, Pablo Cagnoli, integrante de la tercera generación familiar, explicó que uno de los principales objetivos es combinar la elaboración tradicional con procesos industriales modernos. "La decisión más importante fue lograr que la producción artesanal y la escala industrial convivan sin perder nuestra identidad. Para nosotros, la tecnología no reemplaza el oficio: nos permite preservar la esencia de nuestros productos y llevarla a todo el país", afirmó.

La empresa también busca incrementar su participación en una categoría estratégica. "Buscamos consolidarnos en la categoría de jamones cocidos con trazabilidad de origen en Argentina", sostuvo el directivo al describir los objetivos para los próximos años.
Otro de los ejes de crecimiento será el desarrollo de los mercados internacionales. Aunque actualmente el volumen exportado todavía es reducido, la compañía cuenta con habilitaciones para vender en Perú, Paraguay, Colombia, Brasil, Bielorrusia y Rusia, mientras que ya exporta carne de cerdo a Filipinas, Costa de Marfil y Brasil. La nueva planta fue diseñada con estándares internacionales para potenciar esas operaciones.

La integración productiva también forma parte de la estrategia. La empresa posee una granja propia que abastece alrededor del 20% de la materia prima destinada a sus líneas premium, mientras que el resto proviene de productores asociados. Ese esquema permite garantizar calidad, trazabilidad y estabilidad en toda la cadena de producción.
De cara a su centenario, la firma continuará invirtiendo en capacidad productiva, innovación y desarrollo de nuevos productos. Además de fortalecer su liderazgo en embutidos secos, buscará ampliar su presencia en carnes frescas y fiambres, al tiempo que reforzará su marca mediante estrategias digitales para acercarse a nuevos consumidores.

Pese al escenario desafiante que enfrenta la industria alimentaria, marcado por mayores costos logísticos, energéticos e impositivos, la compañía considera que la respuesta pasa por mejorar la eficiencia, incorporar tecnología y fortalecer la cadena de valor para sostener la competitividad.