Molinos Agro cerró el primer trimestre de su ejercicio 2026 con una ganancia neta de $45.961 millones, un 20% superior a la registrada en el mismo período del año anterior, según el balance presentado ante la Bolsa de Comercio. La mejora se produjo entre abril y junio y estuvo impulsada principalmente por los márgenes de molienda de soja y girasol, que se ubicaron por encima de los niveles históricos, y por el funcionamiento de sus instalaciones industriales a plena capacidad.
El resultado operativo mostró una evolución todavía más favorable: alcanzó los $65.838 millones, con un crecimiento interanual del 25%. En dólares, la moneda funcional de la compañía, la utilidad neta pasó de US$25 millones a US$33 millones,informo La Nación
El desempeño se produjo en un contexto de elevada actividad vinculada con la cosecha y pese a que el volumen físico procesado fue levemente inferior al del primer trimestre del ejercicio anterior. Entre la molienda de oleaginosas y la recepción de cereales, la compañía movilizó 1.770.065 toneladas, frente a las 1.804.374 toneladas del mismo período de 2025.

El balance también mostró una fuerte orientación hacia los mercados externos. El 88% de los ingresos por ventas correspondió a exportaciones, mientras que el 12% restante provino del mercado interno. En total, la facturación alcanzó los $1.078.350 millones, un 6,7% más que los $1.010.855 millones del año anterior.
La compañía explicó que el principal impulso sobre el resultado operativo estuvo dado por una contribución neta superior, asociada a la mejora de los márgenes obtenidos en la industrialización de soja y girasol.
La ganancia bruta llegó a $86.381 millones, contra $74.683 millones un año antes, lo que representa una expansión del 15,7%. De acuerdo con la información difundida por la empresa, el comportamiento de los márgenes de molienda se ubicó por encima del promedio histórico durante el trimestre.
La actividad industrial también aportó al resultado. Las plantas operaron a plena capacidad, en un período marcado por una producción agrícola elevada y por el comienzo de la cosecha, que incrementó la disponibilidad de materia prima para el procesamiento.
Sin embargo, no todos los componentes de la estructura de costos evolucionaron en la misma dirección. Los gastos variables asociados a la energía aumentaron con fuerza: pasaron de $16.626 millones a $22.114 millones, una suba del 33% interanual.

Ese incremento absorbió una parte de la mejora conseguida mediante los mayores márgenes industriales.
En términos financieros, el escenario fue diferente. Los ingresos financieros disminuyeron desde $42.122 millones hasta $31.367 millones, mientras que los costos financieros se redujeron prácticamente a la mitad, desde $40.800 millones hasta $21.508 millones.
La presión impositiva, en cambio, aumentó. Molinos Agro registró $29.736 millones en impuesto a las ganancias, frente a los $15.573 millones contabilizados en el mismo período del ejercicio anterior.
Uno de los datos que sobresale del balance es que el crecimiento de las ganancias no estuvo acompañado por un incremento equivalente en el volumen físico de operaciones.
La compañía recibió y procesó 1,77 millones de toneladas entre abril y junio, unas 34.000 toneladas menos que en el mismo trimestre de 2025. La diferencia representa una baja cercana al 2%.
La mejora del resultado, por lo tanto, estuvo más vinculada con la ecuación económica de la industrialización que con una expansión significativa del volumen.
La combinación entre disponibilidad de granos, capacidad industrial y márgenes de molienda permitió que el resultado operativo creciera a un ritmo superior al de las ventas. La utilidad neta, además, aumentó en términos nominales y también en dólares.
El resultado final representó aproximadamente el 4,3% de las ventas del trimestre.
El balance también reflejó una mejora en la posición patrimonial de la compañía. Entre marzo y junio de 2026, el patrimonio neto pasó de $150.936 millones a $201.130 millones, impulsado principalmente por la utilidad obtenida durante el período.
Los activos totales alcanzaron los $1.160.594 millones, frente a los $1.025.333 millones registrados al cierre del ejercicio anterior, en marzo.
Una parte importante de esa expansión estuvo vinculada con los inventarios. Al comienzo de la cosecha, las existencias aumentaron desde $299.180 millones hasta $470.814 millones, debido a la incorporación de granos que la compañía utiliza posteriormente en sus actividades industriales y comerciales.
En materia financiera, el endeudamiento total se mantuvo relativamente estable y registró una leve disminución. Las obligaciones financieras pasaron de $537.696 millones a $522.851 millones.
También hubo un cambio en la composición de esa deuda. Los préstamos en pesos disminuyeron, mientras que aumentaron las prefinanciaciones de exportaciones denominadas en dólares. Según los datos del balance, los préstamos en moneda local tenían tasas de hasta el 22% anual, mientras que las prefinanciaciones de exportaciones se ubicaban entre el 2,18% y el 7%.
Más allá de los resultados correspondientes al trimestre, Molinos Agro informó una operación de importancia estratégica para su actividad futura.
El 8 de julio, la compañía alcanzó un acuerdo con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) para desarrollar una nueva planta de procesamiento de soja en Timbúes, Santa Fe.
El proyecto contempla una inversión superior a US$500 millones y tendrá una capacidad industrial de 15.000 toneladas de soja por día.
La nueva instalación será construida sobre un terreno perteneciente a ACA y aprovechará la infraestructura de recepción de granos y el puerto que ya funciona en el predio. La participación accionaria prevista establece que Molinos Agro tendrá el 65% de la nueva sociedad, mientras que ACA conservará el 35%.
La iniciativa representa una apuesta de largo plazo por ampliar la capacidad de procesamiento de soja en uno de los principales corredores agroindustriales del país.
El proyecto también se inscribe en una cadena exportadora en la que la compañía ya cuenta con una posición relevante. Molinos Agro industrializa principalmente soja y girasol y comercializa cereales, con una fuerte participación en los mercados externos.
Según los datos informados por la empresa, desde el puerto de San Benito se embarca cerca del 5% del comercio mundial de harina de soja y alrededor del 4% del comercio mundial de aceite de soja.
Otro de los acontecimientos posteriores al cierre del trimestre ocurrió el 29 de julio, cuando la Asamblea de Accionistas aprobó el destino de la mayor parte de las ganancias correspondientes al ejercicio finalizado el 31 de marzo.
Los fondos fueron asignados principalmente a una reserva para una futura distribución de utilidades. El directorio quedó facultado para disponer de esos recursos y avanzar con el pago de dividendos durante el ejercicio que terminará en marzo de 2027.
La decisión se tomó luego de un ejercicio en el que la compañía mantuvo una elevada actividad industrial y exportadora.
Los números del primer trimestre muestran así una empresa que logró mejorar sus márgenes y rentabilidad aun con un volumen físico ligeramente inferior al del año pasado. Al mismo tiempo, la compañía avanza con un proyecto de expansión de gran escala en Santa Fe, que busca incrementar su capacidad de procesamiento y fortalecer su posición en el negocio de la industrialización y exportación de productos derivados de la soja.
El desempeño del primer trimestre combina, de esta manera, dos señales diferentes: una mejora inmediata de los resultados gracias a los márgenes de molienda y una estrategia de inversión orientada a aumentar la capacidad industrial en los próximos años.