Las exportaciones argentinas de productos agroindustriales crecieron con fuerza durante el segundo trimestre de 2026, con la carne bovina y el complejo girasolero entre los principales protagonistas de la mejora, según un análisis del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). El incremento se produjo en un escenario de mayor apertura comercial, reducción de restricciones y avances en los vínculos con Estados Unidos y la Unión Europea, dos mercados estratégicos para la producción nacional.
De acuerdo con el relevamiento, las ventas externas argentinas aumentaron 30% interanual entre abril y junio, aunque el impacto de los nuevos acuerdos comerciales todavía resulta difícil de medir en forma definitiva debido al corto período transcurrido. Algunos sectores, sin embargo, ya muestran variaciones significativas.
El caso más destacado se observa en el mercado estadounidense. Durante el primer semestre del año, los envíos argentinos de carne bovina congelada aumentaron 175% interanual, lo que implicó unos US$193 millones adicionales respecto del mismo período de 2025. En el caso de la carne refrigerada, el crecimiento alcanzó el 122%, con un incremento de aproximadamente US$48 millones.
El salto se produjo en paralelo con una ampliación de la cuota de importación de carne vacuna argentina dispuesta por Estados Unidos. El entendimiento bilateral conocido como Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI) fue firmado el 5 de febrero de 2026, aunque al momento del análisis todavía no había entrado formalmente en vigor.
Por eso, el IERAL plantea una distinción importante: buena parte de las mejoras observadas hasta ahora no puede atribuirse exclusivamente al acuerdo. La ampliación del acceso para la carne bovina tuvo aplicación inmediata, mientras que otras disposiciones arancelarias todavía esperan su implementación, indico Agritotal.
El mercado estadounidense aparece como uno de los destinos que más rápidamente reflejó el cambio en las condiciones comerciales. La evolución de las exportaciones de carne muestra un incremento considerable tanto en productos congelados como refrigerados.
La carne bovina congelada fue la que registró el mayor crecimiento porcentual, con una suba del 175% durante los primeros seis meses del año. En términos monetarios, ese aumento representó US$193 millones adicionales.
La carne refrigerada también tuvo un comportamiento destacado: las ventas crecieron 122% interanual y generaron US$48 millones adicionales.
Según el análisis, estos datos constituyen hasta ahora la principal señal concreta vinculada con el nuevo entendimiento comercial entre la Argentina y Estados Unidos. El resto de las posiciones arancelarias contempladas para avanzar hacia una reducción de gravámenes todavía no comenzó a mostrar plenamente sus efectos.
El escenario, por lo tanto, podría cambiar a medida que entren en vigencia las distintas medidas previstas. El relevamiento señala que existen 1.675 posiciones arancelarias alcanzadas por el proceso de desgravación cuya incidencia sobre el comercio exterior argentino todavía deberá ser evaluada.
Para las cadenas agroindustriales, la evolución de la carne resulta especialmente relevante porque Estados Unidos representa un mercado de alto poder adquisitivo y con posibilidades de ampliar la demanda de productos argentinos si se consolidan las condiciones de acceso.
En el intercambio con la Unión Europea, los primeros registros también muestran aumentos significativos, aunque la información disponible es todavía más limitada. El análisis del IERAL toma los datos correspondientes a mayo y junio, período demasiado breve para determinar el efecto estructural del acuerdo.
Dentro de ese lapso, las semillas de girasol encabezaron el crecimiento de las exportaciones argentinas hacia el bloque europeo, con una suba interanual del 611%.
El aumento adquiere mayor dimensión cuando se observa el valor generado: las exportaciones de semillas de girasol sumaron aproximadamente US$160 millones adicionales frente al mismo período del año anterior.
Otros productos agroindustriales también tuvieron incrementos importantes. Los huevos sin cáscara aumentaron sus ventas 277%, mientras que el aceite de girasol avanzó 242%. La madera aserrada registró una mejora del 138% y las hortalizas de vaina secas crecieron 114%.
La lista de productos con mejor desempeño también incluyó varias economías regionales. Los envíos de moluscos crecieron 82%, la miel aumentó 75% y los cítricos agrios y jugos de frutas registraron una mejora del 68%. En tanto, el pescado congelado avanzó 55% respecto de mayo y junio de 2025.
Si se mide el resultado por los dólares adicionales generados y no solamente por el porcentaje de crecimiento, las semillas de girasol volvieron a ocupar el primer lugar. Después se ubicaron la carne bovina refrigerada, con US$27 millones adicionales; los cítricos agrios, con US$22 millones; el aceite de girasol, con US$20 millones; y los moluscos, con US$17 millones.
Aunque los números muestran una evolución favorable, el IERAL advierte que todavía es prematuro atribuir el comportamiento exportador exclusivamente a los nuevos acuerdos.
En particular, el desempeño de algunos productos puede responder a factores propios de los mercados internacionales, a cambios en la demanda o a las condiciones específicas de cada cadena. El fuerte crecimiento de las semillas de girasol hacia Europa, por ejemplo, debe analizarse dentro de un contexto más amplio antes de establecer una relación directa con el acuerdo comercial.
El período analizado también es reducido. Mientras que para Estados Unidos existen datos del primer semestre, en el caso europeo solamente se consideraron mayo y junio, por lo que todavía no hay suficiente información para determinar si los incrementos observados representan una tendencia sostenida.
La apertura comercial, además, no se limitó a los acuerdos internacionales. El escenario estuvo acompañado por una serie de modificaciones internas destinadas a facilitar el comercio exterior.
Entre ellas aparecen la eliminación de restricciones cuantitativas, la reducción de intervenciones sobre el intercambio, cambios en el esquema cambiario, una disminución progresiva de los derechos de exportación y la digitalización de distintos trámites vinculados con las operaciones internacionales.
Según el análisis del IERAL, esas medidas contribuyeron a reducir costos administrativos y de transacción, acortar los tiempos relacionados con el abastecimiento de insumos y disminuir determinados gastos logísticos.
El efecto combinado de estas transformaciones puede resultar especialmente relevante para las empresas que ya tienen experiencia exportadora y cuentan con productos capaces de cumplir con los requisitos de los mercados internacionales.
Uno de los puntos centrales que surge del informe es que la apertura comercial no garantiza por sí sola una expansión homogénea de las exportaciones.
Las primeras empresas que pudieron aprovechar las nuevas oportunidades fueron, principalmente, aquellas que ya tenían presencia en los mercados internacionales o que contaban con estándares productivos adecuados para atender la demanda externa.
Para ampliar ese universo, el IERAL plantea la necesidad de avanzar sobre otros factores que condicionan la competitividad de las empresas argentinas.
Entre ellos aparecen el acceso al crédito, la reducción de impuestos considerados distorsivos en los niveles provincial y municipal, la simplificación de regulaciones y una mejora de la infraestructura necesaria para trasladar la producción desde los establecimientos hasta los puertos y mercados de destino.
Estos aspectos adquieren especial importancia para las pequeñas y medianas empresas y para las economías regionales. Una mejora en el acceso a los mercados internacionales puede generar oportunidades, pero para aprovecharlas las empresas necesitan contar con capacidad productiva, financiamiento, logística y previsibilidad.
En ese sentido, el crecimiento de productos como la miel, los cítricos, los moluscos y el girasol muestra que los beneficios potenciales no se concentran exclusivamente en las grandes cadenas tradicionales.
Los datos del segundo trimestre y del primer semestre ofrecen, en definitiva, una primera fotografía del comportamiento de las exportaciones argentinas bajo un escenario de mayor apertura.
La carne bovina se destacó en Estados Unidos, con aumentos de tres dígitos tanto para los cortes congelados como refrigerados. En Europa, en tanto, el complejo girasolero encabezó los avances registrados durante los primeros meses analizados.
Sin embargo, todavía falta tiempo para determinar si estos resultados se consolidarán. La entrada en vigencia de nuevas disposiciones comerciales y la evolución de la demanda internacional permitirán observar con mayor precisión cuánto del crecimiento responde a la apertura y cuánto a otros factores.
El análisis del IERAL plantea así una perspectiva favorable, pero también un desafío: transformar las primeras oportunidades de acceso en un crecimiento exportador sostenido y extendido a más empresas y regiones del país.
Para lograrlo, la mejora de las condiciones externas deberá complementarse con cambios internos que permitan reducir costos, facilitar inversiones y mejorar la competitividad. En un sector agroindustrial que tiene una fuerte participación en las ventas externas argentinas, la combinación entre acceso a mercados y capacidad productiva será determinante para convertir los primeros avances en una tendencia de largo plazo.