La estadounidense Seaboard Corporation, un conglomerado agroindustrial con presencia en más de 45 países, cumple 30 años de operaciones en la Argentina, donde transformó el tradicional Ingenio y Refinería San Martín del Tabacal, en Salta, en un complejo que integra producción de azúcar, bioetanol y generación de energía eléctrica. La compañía, que cerró 2025 con una facturación de US$ 9.746 millones, tiene negocios que van desde la producción porcina y el comercio de granos hasta el transporte marítimo y la generación eléctrica, y mantiene el control familiar desde sus orígenes.
La operación argentina está concentrada en Seaboard Energías Renovables y Alimentos, una unidad cuyo eje productivo es la caña de azúcar. El complejo trabaja sobre unas 28.000 hectáreas y cuenta con capacidad para producir aproximadamente 250.000 toneladas métricas de azúcar y 125 millones de litros de alcohol al año.
Según informó Bichos de Campo en una nota firmada por Yanina Otero, la compañía llegó al país en 1996, cuando adquirió el Ingenio y Refinería San Martín del Tabacal, ubicado en el departamento salteño de Orán. La actividad azucarera del establecimiento tiene una historia mucho más extensa: la producción comenzó a principios del siglo XX y la campaña iniciada en 2026 corresponde a la zafra número 107.
Con el paso del tiempo, el negocio dejó de estar limitado a la producción azucarera. La empresa desarrolló una estructura industrial que aprovecha la caña para obtener distintos productos y sumó un componente energético basado en el uso de biomasa.

Uno de los principales cambios registrados durante las tres décadas de presencia de Seaboard en la Argentina fue la incorporación de la generación eléctrica.
La compañía invirtió más de US$ 50 millones en una planta de cogeneración con una capacidad instalada de 48 MW. De ese total, unos 16 MW se destinan al funcionamiento del propio complejo agroindustrial, mientras que la energía restante se entrega al Sistema Interconectado Nacional.
La electricidad se produce a partir de biomasa, principalmente mediante el aprovechamiento del bagazo que queda como residuo del procesamiento de la caña de azúcar.
De esta manera, una misma cadena productiva permite obtener azúcar y, a partir de sus subproductos, generar energía. La integración industrial constituye una de las características centrales de la operación de Seaboard en Salta.
La compañía también desarrolló una fuerte actividad en el mercado de bioetanol, combustible que se utiliza para el corte de las naftas.
Seaboard cuenta con dos destilerías en el complejo argentino. La primera fue inaugurada en 2008 y la segunda comenzó a operar en 2017. Esta última fue presentada como la primera planta dual del país, debido a que puede producir bioetanol utilizando tanto maíz como caña de azúcar como materias primas.
El complejo posee cuatro equipos de destilación y una capacidad para procesar hasta 800 metros cúbicos diarios de bioetanol, mientras que la capacidad de fermentación llega a 650 metros cúbicos por día.
La infraestructura también incorporó sistemas destinados a controlar en tiempo real la concentración de alcohol en los tanques, una herramienta orientada al seguimiento del proceso industrial.
La historia de Seaboard Corporation comenzó mucho antes de su llegada a la Argentina.
El origen de la empresa se remonta a 1918, cuando Otto Bresky, dedicado al corretaje de harina, compró un molino en Atchison, Kansas. A partir de ese establecimiento comenzó a crecer una compañía que durante varias décadas tuvo a la molienda como su principal actividad.
En 1959, una fusión con Hathaway Industries dio origen a Seaboard Allied Milling Corporation y permitió que la compañía comenzara a cotizar en Bolsa.
La expansión internacional llegó en 1966, cuando Seaboard, junto con Continental Grain, adquirió una participación en un molino de harina en Guayaquil, Ecuador.
Otto Bresky dejó la presidencia en 1973 y fue reemplazado por su hijo, H. Harry Bresky, quien continuó con la estrategia de expansión.
El gran cambio de rumbo ocurrió en 1982, cuando la compañía vendió sus molinos estadounidenses a Cargill. A partir de entonces adoptó el nombre de Seaboard Corporation y avanzó hacia un modelo basado en la diversificación de actividades y la expansión internacional.
La transformación convirtió a la antigua compañía molinera en un conglomerado con negocios muy diferentes entre sí.
Actualmente, Seaboard tiene seis segmentos reportables: porcinos; comercialización y molienda de commodities; transporte marítimo; combustibles líquidos; generación eléctrica; y producción de pavos. La operación azucarera argentina forma parte de otras actividades de la compañía.
Aunque cotiza en Nueva York bajo el símbolo SEB, Seaboard conserva una estructura accionaria fuertemente concentrada en la familia Bresky.
La compañía cerró 2025 con US$ 9.746 millones de facturación, US$ 8.246 millones en activos y alrededor de 14.000 empleados.
La familia mantiene aproximadamente el 74% de las acciones a través de Seaboard Flour LLC y SFC Preferred LLC. Ellen S. Bresky, presidenta del directorio, es la principal accionista, con una participación cercana al 74,5% de la compañía, según la información publicada por Bichos de Campo.
La conducción familiar se mantuvo durante generaciones. Steven J. Bresky, nieto de Otto, asumió como presidente y CEO en 2006 y permaneció al frente de la empresa hasta su fallecimiento en 2020.
El principal negocio de Seaboard por nivel de ventas es actualmente Commodity Trading and Milling (CT&M).
Esta división compra, vende, transporta y procesa trigo, maíz, harina de soja y otros commodities. También produce alimentos balanceados y desarrolla actividades de molienda.
La compañía asegura comercializar alrededor de 15 millones de toneladas de materias primas por año y contar con instalaciones en 26 países. En 2025, esta división generó US$ 5.173 millones en ventas.
Otro de los grandes pilares del grupo es la producción porcina. Seaboard Foods participa en distintas etapas de la cadena, desde la genética y reproducción hasta la alimentación, crianza y procesamiento.
Durante 2025, la empresa produjo internamente el 94% de los cerdos que procesó.
Además, posee el 50% de Seaboard Triumph Foods, que opera una planta ubicada en Sioux City, Iowa, con capacidad para procesar aproximadamente seis millones de cerdos por año. El grupo también controla el 52,5% de Butterball, uno de los principales productores de pavo de Estados Unidos.
La logística marítima es otro componente relevante. Seaboard Marine, con base en Miami, conecta Estados Unidos con 27 países del Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
Durante 2025, la compañía recibió seis de los ocho nuevos buques que había encargado y destinó US$ 302 millones a inversiones en esta actividad.
El grupo también participa en el negocio energético fuera de la Argentina. En Estados Unidos produce biodiésel y diésel renovable utilizando grasa de cerdo, otras grasas animales y aceites vegetales. Esa división facturó US$ 605 millones en 2025, aunque terminó el ejercicio con una pérdida operativa de US$ 127 millones.
En República Dominicana, Seaboard genera electricidad mediante dos centrales flotantes y desarrolla una nueva unidad, denominada Estrella del Mar IV, cuya entrada en operación está prevista para 2028.

En Salta, la actividad de Seaboard se articula alrededor de la caña de azúcar, pero el grupo amplió el destino de esa materia prima hacia distintos productos.
En el mercado alimentario, el azúcar industrial se comercializa bajo la marca Tabacal, mientras que Chango es la marca destinada a los consumidores de los hogares. Esta última fue ampliando su propuesta con diferentes variedades y productos orientados a la cocina y la repostería.
La diversificación también explica el posicionamiento de la compañía como una empresa dedicada tanto a los alimentos como a las energías renovables.
La producción de azúcar, la elaboración de alcohol y bioetanol y la generación de electricidad forman parte de una misma estructura industrial en Salta.
El modelo permite aprovechar distintos componentes de la caña y reducir el desperdicio de una materia prima que tiene múltiples usos dentro del complejo.
La operación cumple además un aniversario significativo: en 2026 se cumplen tres décadas desde la llegada de Seaboard a la Argentina.
Desde aquella adquisición de El Tabacal en 1996 hasta la actualidad, el establecimiento atravesó una transformación que incorporó nuevas actividades y tecnología a una producción azucarera con más de un siglo de historia.
La trayectoria argentina encaja dentro de la estrategia global de Seaboard Corporation. La empresa pasó de ser un molino familiar en Kansas a convertirse en un conglomerado internacional con negocios en agricultura, alimentos, logística, combustibles y energía.
Su presencia en Salta es una expresión de ese proceso. Allí, una compañía estadounidense con negocios en decenas de países combina la tradición de una industria azucarera centenaria con la producción de bioetanol y electricidad a partir de biomasa.
El caso también muestra cómo la diversificación permitió que el antiguo ingenio dejara de depender exclusivamente de la producción de azúcar. Tres décadas después de la llegada de Seaboard, El Tabacal forma parte de un complejo agroindustrial integrado que aprovecha la caña para producir alimentos, combustibles y energía.